La confirmación del nuevo cupo arancelario otorgado por Estados Unidos a la carne vacuna argentina generó expectativas y también interrogantes en el mercado ganadero regional. La medida, que amplía en 80 mil toneladas el volumen con beneficio arancelario para Argentina, comienza a regir en los próximos días y podría reconfigurar parcialmente los flujos comerciales hacia los principales destinos.
En diálogo con Valor Agregado, de radio Carve y Oriental Agropecuaria, el consultor argentino Víctor Tonelli analizó el alcance del acuerdo, sus características operativas y las posibles repercusiones en los mercados internacionales, en un contexto marcado por cambios relevantes en China y en la oferta global de carne vacuna.
Una cuota que se activa de inmediato
Según explicó Tonelli, la última novedad conocida fue la publicación de una proclama presidencial en Estados Unidos que habilita la implementación inmediata de la nueva cuota sin necesidad de pasar por el Congreso. De este modo, el cupo adicional comenzaría a regir desde el 13 de febrero y se extendería hasta el 31 de diciembre de 2026.
El volumen adicional de 80 mil toneladas se distribuirá en cuatro trimestres de 20 mil toneladas cada uno. Sin embargo, el primer tramo será difícil de completar debido a que el mecanismo entra en vigencia ya avanzado el trimestre. En paralelo, Argentina mantiene su cuota histórica de 20 mil toneladas anuales, por lo que el total disponible para este año alcanzaría las 100 mil toneladas con beneficio arancelario.
Un aspecto que genera expectativa es la posibilidad de que embarques que aún no ingresaron a territorio estadounidense puedan modificar su certificación para entrar dentro del nuevo cupo, evitando así utilizar la cuota anterior.
“Si parte de lo que está en tránsito o en puerto puede cambiar de certificado y entrar en la nueva cuota, sería una buena noticia para los exportadores”, señaló Tonelli.
Tipo de cortes y alcance del beneficio
Uno de los puntos centrales de discusión es el tipo de producto que podrá ingresar bajo este esquema. Si bien inicialmente se especuló con que la cuota podría limitarse a carne magra para manufactura —principalmente destinada a hamburguesas—, la interpretación predominante es que el alcance sería más amplio.
El cupo incluiría cortes sin hueso y no se restringiría exclusivamente a carne para procesamiento industrial, aunque en la práctica gran parte del volumen probablemente se destine a ese segmento.
Asimismo, el consultor destacó que el acuerdo forma parte de un entendimiento más amplio entre ambos países que deberá ser aprobado por el Congreso argentino. La implementación actual, mediante una decisión ejecutiva del gobierno estadounidense, tiene vigencia anual, pero se prevé que se renueve dentro de un marco de largo plazo.
Impacto acotado en Estados Unidos, pero con efectos indirectos
En términos de mercado, Tonelli consideró que el impacto directo en Estados Unidos será limitado. El volumen adicional argentino representa una porción menor dentro de un mercado que importa cerca de 2,5 millones de toneladas anuales.
“Las 55 mil toneladas adicionales que Argentina podría colocar en relación a lo exportado el año pasado no van a mover el mercado estadounidense. Es una aguja en un pajar”, afirmó.
No obstante, el efecto indirecto podría sentirse en otros destinos, particularmente en China. Parte de las exportaciones argentinas que actualmente se dirigen al mercado chino podrían redireccionarse hacia Estados Unidos, liberando espacio para otros proveedores.
Este movimiento se suma a un escenario en el que Brasil enfrenta restricciones en sus envíos a China por la aplicación de salvaguardas y cupos, lo que podría abrir oportunidades para países como Uruguay y la propia Argentina en determinados nichos.
China y la disputa por los nichos de valor
Tonelli subrayó que el nuevo contexto internacional podría favorecer el posicionamiento de carnes de mayor calidad en el mercado chino, especialmente en segmentos de alto valor.
Según estimaciones, Brasil ya habría utilizado una parte significativa de su cuota con arancel reducido, mientras que otros proveedores, como Australia, también podrían enfrentar limitaciones hacia el segundo semestre. Esto generaría un escenario propicio para captar nichos premium.
“Uruguay y Argentina, con la genética y el nivel de calidad que tienen, tienen una oportunidad de oro para posicionarse en nichos de alto valor. Se habla mucho de volumen y poco de valor, y ahí es donde está la oportunidad”, remarcó.
Un mercado firme y una oferta ajustada
El escenario encuentra a Argentina con precios del ganado en niveles históricamente altos y con un proceso incipiente de retención de vientres y recría, lo que podría reducir la oferta de carne en 2026 entre 5% y 8%. Esta menor disponibilidad se combinaría con un mercado internacional firme y con nuevas oportunidades comerciales.
Para Uruguay, en tanto, la ampliación de la cuota argentina no implicaría cambios sustanciales en su posicionamiento en Estados Unidos. El país mantiene su cupo de 20 mil toneladas y continúa operando fuera de cuota con aranceles elevados, en un mercado que seguirá siendo atractivo por su demanda estructural.