El mercado de la soja atraviesa un momento marcado más por la geopolítica que por los fundamentos productivos, en un contexto de cosecha récord en Brasil, clima dispar en Argentina, Uruguay y Paraguay y señales políticas que impactan directamente en los precios internacionales.
En diálogo con Valor Agregado de radio Carve, Diego de la Puente, de la consultora Nóvitas, señaló que los recientes movimientos del precio responden en gran medida a los anuncios del presidente estadounidense Donald Trump sobre un posible aumento de compras de soja por parte de China. Esa expectativa impulsó al alza los precios en Chicago, pero esos valores no se reflejan en Sudamérica.
De la Puente indicó que, pese a los problemas climáticos puntuales en Paraguay, Uruguay y algunas zonas de Argentina, el mundo se encuentra bien abastecido de soja, con una relación stock/consumo cercana al 30%. En ese marco, no descartó valores de US$ 400 por tonelada, aunque advirtió que el timing es clave y que la suba podría darse más rápido si se combinan problemas climáticos regionales, una menor siembra en Estados Unidos o cambios en la política monetaria norteamericana.
En ese sentido, destacó que una eventual baja de la tasa de interés en Estados Unidos a partir de mayo podría impulsar los precios de los commodities, al depreciar el dólar y mejorar la competitividad exportadora. Esa variable, señaló, hoy pesa tanto como los fundamentos.
Sobre la estrategia comercial, De la Puente recomendó priorizar la situación financiera de cada productor. Sostuvo que, si con los precios actuales el negocio es rentable, es razonable asegurar ventas para cubrir el presupuesto, dejando márgenes abiertos solo cuando la situación lo permite.
En cuanto al maíz, el analista observó un escenario más sólido desde los fundamentos, con stocks globales que vienen ajustándose pese a cosechas récord. Además, destacó el crecimiento del consumo interno en países clave por la ganadería.