Bolivia desde el año 2019 accede al mercado cárnico de China, lo que “generó un gran cambio en la cadena productiva, dinamizó mucho todo lo que se refiere a la pecuaria boliviana, hubo crecimientos en toda la cadena”, señaló Jaime Barrenechea de Fridosa, planta frigorífica de Bolivia.
En diálogo con Rafael Tardáguila desde la feria de Sial en Shanghái, el industrial boliviano indicó que antes de conseguir esa habilitación, “teníamos mucho enfoque hacia el mercado interno, y algo de exportación a países de la región”.
El acceso que tiene Bolivia a China, en cuanto a exigencias es muy similar al de Brasil, “es carne desosada de animales menores de 30 meses, entonces no tenemos la posibilidad de exportar vaca conserva, pero estamos cerca de lograrlo”.
El stock ganadero de Bolivia es de algo más de 12 millones de cabeza, y hay muchas expectativas de crecimiento, incluso se observa una tendencia a la retención de vientres. “Hay mucha motivación para seguir creciendo, se ve inversión en sanidad, bienestar, genética, nutrición, sustentabilidad y otros temas para seguir ampliando el hato ganadero”.
“Antes de tener mercados abiertos faenábamos animales que tenían un peso promedio de entre 200 y 220 kilos carcasa y una edad de 36 meses, hoy en día, tenemos carcasas de 270 kilos carcasa y una edad promedio de entre 20 y 24 meses”, detalló Barrenechea.