Rurales El Suplemento

Gerardo Zambrano: “Cambio de gobierno será fundamental”

El director de Zambrano & Cía., Gerardo Zambrano, habló de la actualidad del mercado de los campos y sus perspectivas.

Gerardo Zambrano.

Guillermo Crampet | [email protected]

– ¿Cómo está operando el mercado de los campos en Uruguay?

– Los campos experimentaron una baja importante y sistemática en los últimos años. El porcentaje de baja, en algunos casos, llega a ser de hasta 50% frente al pico de valores que hubo en su momento. Es claro que eso obedece a la rentabilidad que se da sobre la inversión, y lo que en algún momento fueron las buenas expectativas de crecimiento de los valores; eso se fue degradando y al no tener rentabilidad los precios del campo fueron bajando. También hay un aspecto muy clásico a nivel de las Afaps y de cualquier inversor del exterior que exigen un 3% de rentabilidad bruta, y la única forma de que se vaya logrando ese porcentaje es bajando el costo de la tierra y, por ende, la baja de la inversión. Entonces, dejó de ser un refugio de capital para ser una inversión de rentabilidad que no aspira mucho y es difícil de lograr con los altos costos para producir en Uruguay y los valores de ciertas producciones. Todo ese combo ha hecho que los precios de la tierra hayan bajado, las operaciones se hayan complicado y los negocios también.

– El ajuste de valores que mencionó, ¿ha generado mayor interés en compradores?

– En el último semestre del año se ha visto más interés en consultas por las bajas de precios pronunciadas, en algunos casos, de negocios realizados. Y ese interés ha llevado a mostrar campos casi que permanentemente: se tildan los negocios, se concretan pocos pero demuestra que hay un cierto nivel de valores que interesan a los inversores. Básicamente extranjeros, aunque también hay algún inversor local que lo puede estar considerando en una menor parte.

– ¿Es difícil juntar el precio del comprador con el vendedor?

– La variación de valores, que es grande, no tanto a nivel de los tipos de campos que sí la tienen, depende de la necesidad que se tenga para vender. Si bien creo que no hay necesidades económicas importantes como en otras épocas en cuanto a la venta de tierras, siempre hay, por sucesiones u otros motivos, como las decisiones de inversores del exterior, que no tienen tantos problemas de asumir una pérdida. En definitiva, quien quiere vender el campo, bajando los precios hay comprador, el tema es que se pueda asimilar la baja.

– Y la baja, a diferencia del boom, considera que es de hasta un 50% menos…

– Es un porcentaje que parece mucho, pero los valores de la tierra han bajado hasta, en algunos casos, un 50%. Un ejemplo: hay campos agrícolas que hoy valen US$ 6.000, por hacer mención una referencia, cuando antes valían US$ 11.000 o US$ 12.000 por hectárea. Lo mismo sucede con los campos ganaderos que antes valían US$ 4.000 y hoy están valiendo US$ 2.000 por hectárea. La referencia del 50% no es generalizada pero es un indicador que se ha llegado por la falta de rentabilidad e inversión.

– ¿Es un piso en los valores?

– Con los valores actuales que se están manejando, en algunos casos de negocios concretos, son muy difícil de asegurar, pero entiendo que estamos en un piso de precios, porque realmente no hay rentabilidad y hay algunas producciones agropecuarias con mucha dificultad como es el arroz, la lechería y la agricultura. El único rubro con buenos valores, que no quiere decir buena rentabilidad, es la ganadería, que es la mayoría del país. En síntesis, llegando a un nivel de valores que pueden ser un piso, las perspectivas y las expectativas son de que no solo se puedan hacer más operaciones por lo que se ve en la demanda, sino que con mejores condiciones, que pueden darse con un cambio de gobierno, por ejemplo, puede reactivarse y volver la inversión que es la clave para evaluar los valores de los campos.

– Si las señales políticas para el agro son favorables, ¿cómo podría darse la valorización de la tierra?

– Explosiones de precios no habrán. Hoy la gente es muy sensata y las cosas se van a ir dando como fue el proceso a la baja de los campos hasta llegar a un 40 o 50% menos, donde mucha gente no lo notó pero se dio con negocios concretos. Ahora puede suceder a la inversa, siempre que las variables se alinean al campo y haya rentabilidad, que los valores de los campos pueden ir mejorando lentamente. Repito, no habrá nada explosivo, en la medida que las condiciones estén hay posibilidades que los precios suban. Y no dudo que un cambio de gobierno, que vea la importancia del sector agropecuario en la economía del país, va a influir en primera instancia en el ánimo de los inversores. Queda claro que el nuevo gobierno tiene que defender al campo, porque si se lo ataca nadie va a querer invertir. También es cierto que para cualquiera que asuma el próximo periodo, salir de la realidad actual de altos costos será difícil de forma inmediata. Por tanto, el ánimo y la tendencia de precios puede hacer que se hagan más negocios, pero no implica que se den cambios explosivos.

– ¿Ve posible la llegada de inversores argentinos tras la elección en el vecino país?

– No será nada que ver con la época de la crisis donde los argentinos, corridos por el gobierno “K”, vinieron a Uruguay en un momento muy oportuno para invertir. Los problemas que pueda tener Argentina por las políticas que defina el nuevo gobierno podrán hacer que se mire al país con mejores ojos, pero no creo que haya una venida masiva de inversores que transforman rápidamente los valores. Pueden venir algunos por la cercanía y su conocimiento, pero en lo inmediato no veo cambios significativos, las cosas se irán consolidando lentamente.