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Álvaro Ferrés: “Mucho negocio de cuota está a menor valor que el mercado”

El director de la Aupcin dijo que “a los actuales valores de la hacienda gorda”, de mantenerse, “podría estimular una nueva modalidad de negociación en el corral”. Sin embargo, entiende que “la referencia máxima está cerca de alcanzarse”.

Álvaro Ferrés, director de la Aupcin. Foto: El País.

Martín Olaverry/Guillermo Crampet | [email protected] / [email protected]

– La Unión Europea oficializó el acuerdo con EE.UU. donde otorgará 35.000 toneladas, en un proceso ascendente de siete años, de la Cuota 481 para uso exclusivo. ¿Qué opinión le merece?

-Se confirma una noticia esperada por todos. El análisis es que la Cuota 481 va a operar de una forma distinta y a Uruguay lo va a afectar. Además eso obliga a que la cadena de la carne, y a todos los que producimos de forma intensiva, a adaptarnos a la situación. De todas maneras, dentro de todos los males no es el mal peor, dado que al ser una cuota que se incrementa con el tiempo, nos permite transformarnos lentamente al nuevo escenario; que hoy tiene como alternativa a China, que se está llevando todo.

-¿Cómo está viendo el negocio ganadero en este momento?

-La ganadería en general está en un momento muy bueno. Venimos con un clima bárbaro, más allá de las lluvias intensas de las últimas semanas que afectó a mucha gente, el invierno no se ha hecho sentir; por lo tanto la oferta forrajera ha sido destacada. También tenemos valores del ganado gordo que nadie pensaba ni esperaba, fruto de lo que está sucediendo en China con la peste porcina y la mayor demanda de las industrias para concretar sus negocios. Es una realidad que todos la debemos aprovechar mientras dure.

-¿Y el corral?

-Para el corral el año es mejor que el 2018. Ya que tuvimos una excelente cosecha de cultivos de verano, por tanto hay oferta de granos y a valores razonables para los precios de venta del ganado gordo que se había pactado. De los tres pilares: el precio del gordo, el valor de la comida y el de la reposición, hay dos que están muy bien alineados. El tercero, la reposición, genera incertidumbre por su escasez y valor. Creo que depende mucho de qué tipo de corral se trabaje, eso afectará en mayor o menos medida la ecuación. Sí es un corral de ciclo completo, los otros dos valores nos favorecen; pero si hay que salir a buscar la reposición, ya empieza a jugar una disminución de los márgenes. Aunque también hay que estar atentos al comportamiento del gordo.

-¿Por qué?

-Porque a los valores actuales del gordo hace que muchos negocios de cuota estén por debajo a la referencia del mercado. Si la volatilidad permanece, a muchos corrales se les puede hacer difícil conseguir reposición a referencias acordes para que se vendan dentro de la cuota. De mantenerse el valor del gordo puede estimular a una nueva modalidad de negociación: que dependa del mercado, más un porcentaje relacionado a cómo se comporte el negocio del ganado gordo.

-Entonces, ¿hoy el novillo general, por su valorización, es una mejor opción que el de Cuota por las exigencias en la dieta?

-Hoy es posible todo, en el momento que el ganado de cuota con todas las exigencias que implica, queda vendido por debajo del precio del mercado. Pero lo importante es poder diferenciar si lo que se está experimentando es un fenómeno de coyuntura o no.

-Y ¿qué opina al respecto?

-Que el fenómeno de China es un tema que va a cambiar por un tiempo el negocio de la ganadería uruguaya. Cuando digo cambiar, es por el lado de la demanda y los valores. El país se va a posicionar con una hacienda gorda con precios superiores al año pasado. Y con respecto a las referencias actuales, es una coyuntura que se ha dado por ciertas circunstancias que generaron que el gordo escale a guarismos que se ubican por encima de Australia y se acercan a Estados Unidos.

– Con respecto al precio del gordo, en los últimos años el máximo se alcanzó en los primeros días de agosto, ¿considera que hay espacio para más subas?

-Todo dependerá del comportamiento de la demanda, la oferta de ganado gordo y las expectativas de los productores. Da la sensación que la referencia máxima está cerca de alcanzarse. Veo que la industria se armó con más ganado gordo para el segundo semestre del año. Me refiero a los convenios propios de ganado de cuota y de no cuota, que muchas veces se preparan paran para la post zafra. Sumando que el clima puede jugar a favor del ganado de pasto, se puede desprender que estamos rondando el valor máximo. Aunque no tengo la bola de cristal y muchas veces suceden cosas que nadie imaginaba.

-¿Cómo analiza la relación de precio de la reposición y el gordo?

-Veo con buenos ojos que todas las categorías de las haciendas sean demandadas y suban su precio. Hay ciertas categorías que han aumentado más su valor históricamente que otras: la reposición de novillos, la reposición de la ternera y de vaquillona, por ejemplo. Y no lo veo tan así en el ternero. Lo que obedece a tres cosas: al precio de los granos que permite pagar una reposición alta, el valor del gordo que genera demanda, y a una cierta escasez frente a ofertas anteriores producto de que algunas categorías de terneros machos se fueron en pie y hoy no están en los campos. Pero entiendo que esto repercute positivamente, porque categorías que no valían tanto, como la ternera o la vaquillona, hoy tienen un valor muy parecido al macho. Y por otro lado ciertas categorías de ganados más adultos, por la escasez, aumentan sus valores. Eso desparrama a todos. Es algo que va a seguir pasando de aquí en adelante, siempre y cuando las perspectivas para la carne sean buenas y los valores del gordo superen los del año pasado.

– ¿Qué posición tiene con la exportación en pie?

– Es una alternativa muy buena para todo el sistema ganadero. No entiendo que se pierda plata, porque son opciones que permiten desarrollar otros negocios. También da estabilidad y genera mayor demanda del ternero. Y cuando el negocio es genuino, como ahora, y puede tener el precio de los terneros arriba de la exportación en pie, ésta opera mucho menos. Entonces, la exportación en pie dice perfectamente lo que hace: cuando el negocio internamente no opera como debe, el ganado se va a los mercados en pie. Es el sustento para mantener las vacas de cría de hoy y los valores para los criadores con un negocio interesante. Discutir constantemente la exportación en pie le hace un daño muy grande al Uruguay, al igual si se discute que se están faenando muchas vacas y compromete el futuro de los potenciales terneros. El mercado debe ser libre, las cadenas deben cinchar y no empujar.

– ¿Y con la importación de novillos en pie para faena o vientres para reproducción?

– Me parece fantástica la idea, pero a veces me cuesta entender su viabilidad. Nos quejamos que tenemos un país caro, industrialmente muy caro, que no nos deja competir, y vamos a traer ganado en pie de un país con la hacienda más barata para faenar más caro y vender el producto al mercado interno. Creo que resulta más lógico y más barato traer la carne ya procesada. Y en el caso de las futuras vacas, también veo una oportunidad, el tema es cuál será el destino. Tiene que ser un número muy atractivo para que nos justifique traer una vaca, porque es un negocio de muy largo plazo. Y creo que en Uruguay hay tecnologías para acelerar rápidamente el rodeo de cría, llámese por el lado de las vaquillonas de tres años, de dos años o de uno a dos. Por qué no enterar más vaquillonas de uno a dos, eso se aplica en el mundo. Por tanto, insisto que las herramientas son de vaivén y si es una alternativa comercial se debe explotar al máximo siempre que el número resulte.

– Hace poco se informó sobre la salud financiera de las industrias, por medio de un estudio del INAC sobre el impacto de la exportación en pie en el complejo cárnico, y se dijo que en 2017 un 70% de los frigoríficos tuvieron resultados negativos. ¿Qué opinión le merece el trabajo?

– El trabajo no lo leí, pero en el entendido que el 70% de las empresas perdieran plata, no me preocupa la exportación en pie, sino lo caro que está el Uruguay. Es necesario ver qué hacer para que el país sea más competitivo. Si es el secreto es que a los productores se les pague poco, es un chiste. Los productores no tienen por qué pasar mal para que otro sector esté bien. Todos tenemos que pasar bien y para eso tenemos que tener un país competitivo. De no ser así, va a pasar que un sector se vea afectado en pos de otro o los dos terminan mal. No es bueno ni sano.