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Los avances y las dificultades

El escenario externo se muestra menos amigable para la economía uruguaya, con riesgos de recesión global. Además, la inflación local se resiste a bajar y hay problemas de competitividad. Sin embargo, los avances logísticos y las inversiones dan un sostén significativo para que continúe el crecimiento

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Las exportaciones de bienes del Uruguay tuvieron una caída en septiembre luego de haber alcanzado cifras récord en los meses previos. Los históricos ingresos por las exportaciones de soja -por la muy buena producción y muy altos precios-, sumados al gran desempeño del sector cárnico, llevaron las ventas a niveles inéditos. Pero la caída en la faena a partir de julio, determina un descenso importante en las ventas externas de carne vacuna, que hasta el momento es el principal sector de exportación. De manera que las exportaciones totales de bienes de septiembre prácticamente igualan en monto a las del mismo mes del año pasado (gráfica).

De todas formas, las ventas al exterior van a alcanzar un récord este año con el protagonismo central de los agronegocios. Sí bien la carne modera su desempeño, cerrará el 2022 con un avance notorio, mientras la agricultura acumulará ventas récord. El sector lácteo, por su parte, mantiene una buena producción con precios de exportación superiores a 2021, lo que resulta en un aumento de 25% en el monto exportado en lo que va del año. Brasil ha tomado el liderazgo como destino de los lácteos uruguayos, mientras la facturación a China cae levemente.

Otros rubros de los agronegocios y de la Industria manufacturera (no agroindustrial) también están haciendo aportes importantes, como las exportaciones de concentrados de bebidas desde la zona franca de Colonia, y las exportaciones de vehículos.

Capítulo aparte merece el sector forestal, que está llamado a ser el principal sector de exportaciones a partir del año que viene, cuando comience a operar UPM 2. El sector mantiene el contraste entre el rubro celulosa (dinámico) y los rubros de madera sólida, que muestran avances más modestos en las exportaciones, aunque suman nuevas inversiones.

Exportaciones de bienes

Independencia logística

En este marco se inauguró esta semana el gigantesco depósito de más de 5 hectáreas (50.000 m3) que construyó UPM en el Puerto de Montevideo, en el cual se acopiará la celulosa que llegará desde Durazno, para luego ser embarcada a los mercados de destino, principalmente Europa y China. Tiene una capacidad para almacenar 160.000 toneladas de celulosa.

Como es sabido, la pulpa llegará en tren al puerto, una vez que esté culminado el nuevo Ferrocarril Central. El conjunto de vagones con el producto entra completo dentro del depósito, de manera que la descarga se hace bajo techo, preservando la celulosa de la intemperie.

Las instalaciones de UPM incluyen además todos los depósitos para la gestión de insumos químicos que la empresa importará para el funcionamiento de la planta, y que -por las mismas vías por las que llega la celulosa al puerto- llevará hacia el norte a la planta industrial. La inversión total fue de unos U$S 280 millones y llevó 37 meses de construcción. La terminal tiene capacidad para mover los 2 millones de toneladas de celulosa que se producirán en Durazno, año a año. Ocupará directamente 150 personas, con 150 adicionales para carga y descarga de buques.

Y hay algo más significativo: hasta ahora, la celulosa de UPM que se produce en Fray Bentos va por barcaza hasta Nueva Palmira (Terminal Ontur) donde se embarca para exportación en buques que salen a través del Canal Martín García. Este canal mejoró su profundidad, pero aún no permite completar totalmente los barcos, que hoy por hoy tienen que completarse en otros puertos (con celulosa de otras empresas). Con la nueva terminal, que trabajará con 13 metros de profundidad, los barcos se completarán en Montevideo y saldrán con la celulosa uruguaya de UPM directamente a los principales mercados internacionales. De manera que por ella pasará tanto la celulosa de Fray Bentos como la de Durazno. Se estima que cargarán celulosa allí unos 100 barcos por año.

Es interesante ver que la misma dinámica se está dando en la exportación de granos. Adjunta a la terminal de UPM está la Terminal de Graneles Montevideo (TGM), que en las últimas semanas concretó un hito destacado: dada la mayor profundidad de dragado del puerto (12,50 metros) la terminal logró por primera vez completar en Montevideo un barco Panamax con soja que venía cargado desde Nueva Palmira. El avance es similar a lo que se plantea en celulosa: la posibilidad de completar en Montevideo le da mucho más competitividad y margen de maniobra a la logística de exportación. La salida de barcos completos da mayor autonomía comercial y evitar tener que completar en otros puertos, extranjeros. Y, por supuesto, reduce los costos por tonelada de los fletes. Esta capacidad del Puerto de Montevideo se verá reforzada cuando se lleve el canal de acceso a 13 metros, lo que ya está oficialmente autorizado. Capitanía y prácticos están probando a profundidades crecientes hasta llegar a 13 metros.

Así como se dinamiza el puerto, la puesta en marcha del Ferrocarril Central habilitará no solo el transporte de celulosa, sino de otras mercaderías. El ferrocarril viene más lento de lo proyectado, pero cuando se ponga en marcha transportará muchas otras mercaderías de otras empresas, además de los insumos y la celulosa de UPM.

Todos estos avances logísticos son importantes para la competitividad sistémica de la economía, habilitando una mayor productividad. Enhorabuena. Sin embargo, persisten (¿se agravan?) los problemas de competitividad por precio, que se mide a través del tipo de cambio real. La inflación no ayuda.

Más allá del tomate

El Índice de Precios del Consumo (IPC) que calcula el INE subió 0,84% en setiembre y acumuló un aumento anual de casi 10%. El IPC es el indicador de inflación minorista y ésta no cede, a pesar de la baja en las naftas y el incipiente descenso en las carnes. En setiembre subió de manera extraordinaria el precio del tomate, por malas condiciones invernales para el desarrollo de los cultivos. También subieron otras frutas y verduras. Pero el empuje de la inflación no puede adjudicarse solo a los productos granjeros: también se vienen dando subas en servicios (en setiembre se destacaron aumentos en salud) y otros ítems. Los mecanismos indexatorios y la inclinación de los agentes formadores de precio a no perder pie, le agrega una inercia propia a la inflación, que transforma una parte de los aumentos transitorios (como los de ciertos alimentos) en permanentes. Se espera que la producción de tomate aumente en estas semanas… pero el empuje a la inflación ya es un hecho.

Quienes observan la tendencia subyacente de la inflación (la tendencia del IPC eliminando subas o bajas circunstanciales e incluso precios de tarifas, que se definen políticamente) informan que el dato de setiembre no fue tan malo, aunque habrá que ver la dinámica de los próximos meses.

Ante el aumento de la inflación y con el objetivo de llevarla al hoy lejano “rango meta” el Banco Central ha vuelto a subir la tasa de interés de referencia (de 10,25 a 10,75%). El sesgo contractivo de la política monetaria pretende reducir las expectativas de inflación (que también son altas), pero su efecto inmediato más notorio es bajar el tipo de cambio, al hacer más atractivas las colocaciones en pesos. Así, mientras el dólar se fortalece a nivel mundial, en Uruguay avanza poco y aún está 4% debajo de su precio nominal de hace un año. Esto genera un “retraso cambiario” que el propio Banco Central estima en torno a 6%. En la medida que la economía superó la pandemia y enfrenta un escenario externo no tan favorable, el problema cambiario adquiere aún más relevancia y preocupa.

Hay sectores con buen desempeño, como el agro y varios sectores de servicios modernos (tecnología, logística, etc.), pero otros tienen baja productividad y no pueden competir si se elevan los costos de manera exagerada. Además, en los próximos meses irán culminando las grandes obras vinculadas a UPM 2 y renovar el empleo asociado a ellas no será fácil. Se vienen tiempos más exigentes.

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