Opinión

Hay crédito, es momento de avanzar…

“Fueron solo 13 días “normales” los que pudo disfrutar el Poder Ejecutivo, los que básicamente se fueron, además, entre asunciones de los distintos jerarcas que le integrarían. Después todo cambió. El mundo cambió. Y ahí empezó otro partido”

Pablo D. Mestre, editor de Rurales El País

Pablo D. Mestre | Editor Rurales El País

Mañana se cumple un año de la asunción del gobierno de Luis Lacalle Pou como presidente de la República. Doce meses tan difíciles como inimaginables por quienes tomaron entonces la responsabilidad de la conducción del país.

Fueron solo 13 días “normales” los que pudo disfrutar el Poder Ejecutivo, los que básicamente se fueron, además, entre asunciones de los distintos jerarcas que le integrarían.

Después todo cambió. El mundo cambió. Y ahí empezó otro partido.

El presidente contaba con el apoyo del sector agropecuario. Se lo hicieron saber en la previa y al momento de asumir. Y después también.

Un sector que, además del golpe generado por la pandemia, padeció otro tan difícil como inmanejable: el déficit hídrico que se hizo sentir en gran parte del país, mitigado en parte sobre el final de este primer año del gobierno con las benditas lluvias.

Ambos factores trastocaron sin dudas los planes del Ejecutivo que tuvo que mover las famosas “perillas” en sintonía con la realidad que se vivió y al ritmo que fueron marcando los distintos momentos.

En contrapartida el campo no se detuvo. En ninguna circunstancia lo hizo. Fue hasta catalogado como “el malla oro que cinchará de la piola” por el presidente Lacalle Pou. Quedó claro en los números por ejemplo de la ganadería, que reflejan que la faena de ganado estuvo dentro de los parámetros históricos (salvando un excepcional 2019), mismo criterio para la exportación de ganado en pie. En un sector pecuario que en este año celebró la llegada la ansiada cifra de 3 millones de terneros, que ayudaron a lograr un stock récord de 12 millones de cabezas de vacunos.

Lo mismo pasó en el sector agrícola, que incrementó el área de cultivos de invierno, así como su rendimiento y que proyecta un área estable de los de verano, con un mejor ánimo a influjo de los valores a nivel internacional.

En este contexto inimaginable el gobierno debió tomar acciones excepcionales, además de las instrumentadas a nivel país, para enfrentar la pandemia. Se declararon áreas de emergencia climática, que abarcaron a más de 2.000 productores. También se proporcionaron créditos con tasas subsidiadas y se difirieron vencimientos del BROU y BPS.

Uno de los mayores elogios de parte de los productores fue la creación de la Dirección Nacional de Seguridad Rural, en el marco de la LUC, y que era parte de las promesas de campaña de Lacalle Pou. Justamente la Ley de Urgente Consideración contiene varios aspectos favorables al sector.

También la Ley de Presupuesto aprobada es bien vista al no ajustar impuestos, tal lo prometido.

Por eso, como se refleja en esta edición del Suplemento Rurales, el balance de la gestión del gobierno que hacen los protagonistas del sector más influyente de la economía nacional es positivo.

Pero falta.

Pasado el “manto de piedad” que le extendieron por la situación de pandemia, la mayoría pide que el Ejecutivo ahonde en temas claves para el desarrollo productivo e industrial del país. La educación, la seguridad, la competitividad y básicamente la inserción internacional son los puntos más relevantes de los reclamos.

Confiemos que la solución a la pandemia esté próxima. La llegada de las primeras vacunas al país, generaron esa expectativa, aún cuando las cifras marcan que no hay que aflojar y que depende de cada uno de nosotros el éxito de todos.

Entre tanto, a un año del discurso en el Parlamento y en la Plaza Independencia con la Banda cruzándole el pecho y cuando en el sector aún resuena la icónica frase pronunciada en Expo Prado: “estoy con el campo”, si bien el presidente Lacalle Pou mantiene el crédito y la confianza del sector, es momento de avanzar.