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Sequía en el Este: cómo ajustar el manejo del rodeo para no perder preñez ni vientres

Ante el déficit hídrico en el Este del país, técnicos del Plan Agropecuario recomiendan priorizar el acceso al agua, reducir el gasto energético del rodeo y aplicar herramientas reproductivas y de suplementación selectiva para preservar los vientres y sostener la preñez en un escenario crítico

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Sequía en Uruguay
Foto: Archivo El País

Ante el déficit de precipitaciones que afecta a la zona Este del país, técnicos del Instituto Plan Agropecuario advierten que la prioridad no es producir más, sino sostener el sistema. Agua, sombra, reducción del gasto energético de las vacas y decisiones reproductivas oportunas aparecen como las claves para atravesar el período crítico minimizando pérdidas productivas y económicas.

El escenario obliga a actuar rápido y con foco. Cuando falta agua y pasto, cada movimiento de los animales y cada kilo de suplemento deben tener un objetivo claro: preservar el “pie de cría” y proteger la próxima parición.

El agua primero: sin bebida no hay estrategia posible

Los técnicos remarcan que la gestión del agua es la prioridad absoluta. En cursos de agua con bajo caudal se pueden abrir picadas para facilitar el acceso, pero extremando cuidados para evitar que el ganado se entierre. Una alternativa más segura es bombear el agua hacia bebederos.

Las vertientes son una solución rápida y de bajo costo: incluso una pequeña puede sostener 50 o 60 vacas si se la acondiciona correctamente.

No es momento de hacer tajamares nuevos, porque no llegarán a llenarse. En cambio, conviene cercar los existentes y extraer el agua con sifón o motobomba hacia bebederos, mejorando el rendimiento y la calidad. En zonas con agua subterránea accesible, un pozo semisurgente puede ser una inversión eficiente y rápida.

Si el agua está concentrada en un solo punto del campo, la recomendación es distribuirla por cañerías a los potreros secos para evitar largas caminatas del rodeo.

Menos movimiento, más bienestar

Cuando no hay pasto disponible, abrir porteras empeora la situación: la vaca gasta más energía caminando de la que puede consumir. Por eso se recomienda encerrar el ganado en áreas reducidas con agua y sombra.

La sombra es crítica en olas de calor. Si no existe monte natural, puede construirse con malla sombra, a no menos de 4 metros de altura y previendo unos 4 m² por animal.

Otra medida clave es manejar los horarios: mantener los animales a la sombra entre las 9 y las 18 horas y permitir el pastoreo solo de noche o a primera hora de la mañana.

También se aconseja evitar trabajos en manga, arreos o transportes en las horas de mayor temperatura. Para anticipar situaciones de estrés calórico puede utilizarse el Índice de Temperatura y Humedad (ITH) desarrollado por Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria, que permite prever días de riesgo para bovinos de carne y leche.

Decisiones reproductivas que hacen la diferencia

En contextos de déficit hídrico y forrajero, la condición corporal no siempre refleja si la vaca está ciclando. Por eso se recomienda realizar Diagnóstico de Actividad Ovárica (DAO) para tomar decisiones con información objetiva.

El destete precoz es señalado como la herramienta más efectiva en situaciones críticas: al retirar el ternero bajan drásticamente los requerimientos de la vaca, permitiendo su recuperación y mejorando las chances de preñez futura.

El uso de tablilla debe ser selectivo y preciso, solo en vacas vacías y que realmente lo necesiten, para no perder kilos innecesarios en el ternero.

Otra alternativa es el flushing: una suplementación diferencial durante 20 a 30 días con granos, subproductos o buenas pasturas que genere un “shock” energético y reactive el ciclo reproductivo.

Suplementar con cabeza, no por impulso

Los adultos son la categoría menos eficiente para convertir suplemento en carne, pero se los apoya para conservar los vientres. Los terneros, en cambio, responden mejor y transforman más eficientemente el alimento.

El afrechillo de arroz aparece como una opción segura y conocida. Si se utiliza fardo, conviene complementarlo con sales proteinadas o subproductos proteicos para mejorar la digestión de la fibra.

Rastrojos secos o praderas viejas pueden aprovecharse como “fardo en pie”, siempre asociados a aportes proteicos que permitan su correcto uso ruminal.

No descuidar la sanidad

La revisión del plan sanitario es obligatoria en estas condiciones. Deben monitorearse problemas frecuentes del período como miasis, queratoconjuntivitis, garrapata e intoxicaciones por plantas tóxicas.

En síntesis, frente a la falta de lluvias el objetivo no es sostener la carga ni la producción instantánea, sino proteger las vacas para asegurar el futuro del rodeo. Agua disponible, menos gasto energético y decisiones reproductivas oportunas pueden marcar la diferencia entre perder un año o sostener el sistema.

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