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Hacia la faena de novillos más jóvenes de la historia

Entre enero y julio se faenaron 90.637 novillos diente de leche -de 18 a 22 meses, los más jóvenes que llegan a la industria-, un récord que supera las 81.700 cabezas de igual período de 2021, el máximo anterior. En proporción, representaron el 15% de la faena de novillos, muy por encima del 12% que había marcado 2023

Ing. Agr. Rafael Tardáguila | rafael@tardaguila.com.uy

Rafael Tardáguila | [email protected]

En los primeros siete meses de 2026 se faenó la mayor cantidad de novillos diente de leche de la historia, y la expectativa para el segundo semestre es que la oferta de animales de esa generación crezca de forma significativa a medida que van cumpliendo meses y pasan a integrar la categoría de 2 a 4 dientes. El año puede cerrar con la faena de novillos más joven de la que se tenga registro, peleándole el récord a 2023.

Los números del arranque no dejan lugar a dudas. Entre enero y julio se faenaron 90.637 novillos diente de leche -de 18 a 22 meses, los más jóvenes que llegan a la industria-, un récord que supera las 81.700 cabezas de igual período de 2021, el máximo anterior. En proporción, representaron el 15% de la faena de novillos, muy por encima del 12% que había marcado 2023. Y lejos de tratarse de un pico puntual, la categoría vino acelerando mes a mes: en junio y julio se faenaron alrededor de 17.000 novillos diente de leche por mes, más del doble que en los mismos meses de 2025.

Detrás hay un recambio de generaciones que la sequía y la recuperación posterior dibujaron con nitidez. La zafra de terneros nacida en 2023 quedó diezmada por la seca: la declaración de DICOSE de junio de 2024 registró 2,62 millones de terneros, una caída cercana al 9%. La generación siguiente, la nacida en 2024, marcó en cambio un récord histórico con 3,07 millones -según los datos definitivos del MGAP-, el registro más alto desde que existe la serie. Es esa camada abundante la que hoy entra a faena como diente de leche, y la que en los próximos meses irá poblando la categoría de 2 a 4 dientes.

Ese relevo ya empezó a notarse. La faena de 2 a 4 dientes, que durante buena parte del año venía por debajo de la de 2025, se dio vuelta en junio y lo confirmó en julio, cuando superó las 50.000 cabezas contra 46.700 de un año atrás. Es el punto de inflexión que anticipa un segundo semestre con una oferta creciente de esos animales jóvenes.

Pero el rejuvenecimiento no viene solo por la punta joven: también empuja por la de los lotes más añosos, y en el mismo sentido. Los novillos que hoy llegan a boca llena y 6 dientes -de 30 meses o más- empiezan a pertenecer justamente a la generación de la sequía, una camada corta y de la que además ya se faenó una proporción alta cuando esos animales eran jóvenes. Queda poco stock para nutrir las categorías de mayor edad, y el dato lo confirma: la participación conjunta de 6 dientes y boca llena cayó del 46% en enero-julio de 2025 al 38% en el mismo período de 2026.

Con las dos puntas moviéndose a favor, el resultado se refleja en la edad promedio de faena. Ponderando cada categoría de dentición por una estimación de su edad en meses, en los primeros siete meses de 2026 el novillo se faenó en promedio a 28 meses, el tercer registro más bajo de la serie que arranca en 2007, prácticamente empatado con 2022 y apenas por encima de 2023, el año más joven hasta ahora.

Faena de novillos diente de leche y 2-4 dientes

Pero el año corriente corre con una ventaja: la faena siempre rejuvenece en el tramo final, cuando la edad del ejercicio baja en promedio medio mes respecto de los primeros siete meses. Aplicando ese comportamiento habitual, 2026 cerraría en torno a los 27,5 meses, lo que lo ubicaría como el segundo año más joven de la historia, apenas por detrás de 2023. Y si el empuje de la generación récord de 2024 imprime una caída algo mayor a la normal -posible dado el volumen de animales jóvenes que viene por detrás-, el récord quedaría al alcance. Máxime teniendo en cuenta el aliciente para acelerar la terminación de animales jóvenes que llega por el lado de los precios más altos de la historia.

Mirado con perspectiva, el diente de leche no trepó al 15% de un salto: hace una década apenas rondaba el 4% o 5% de los novillos, y su avance sostenido acompaña la difusión del encierre a corral y de una ganadería que apunta cada vez más a la precocidad. Lo que 2026 pone en escena es la combinación de esa tendencia estructural de fondo con un golpe de oferta puntual: la mayor generación de terneros de la historia llegando a faena en el momento justo. Por eso el año no solo promete un récord de animales jóvenes, sino que consolida un cambio de época en la forma de producir y terminar el novillo uruguayo: más corrales, mayor proporción de animales terminados a grano, más jóvenes y con carcasas más pesadas.

La variable que resta despejar es el comportamiento del tramo adulto, atado a la retención de vientres. Seguramente la faena de vacas no crezca este año, lo cual limitará la expansión de la faena que impulsan las novilladas jóvenes.

Pero, además, cuando se conozcan los datos del stock de vacunos al 30 de junio de este año, con toda seguridad la cantidad de terneros vuelva a superar los 3 millones, y los datos de preñez para las vacas que parirán en la próxima primavera -junto con la expectativa de año Niño- es probable que determinen una tercera generación consecutiva en esos niveles y, por qué no, una cuarta si los campos tienen forraje suficiente para que el rodeo críe al ternero y vuelva a preñarse.

El año 2026 tiende a ser récord para la baja edad de faena de los novillos, pero ese récord es probable que quede atrás rápidamente.

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