Opinión

El regreso al equilibrio

Cuando no hay cambios fundamentales en las condiciones del mercado, las coyunturas se superan y los equilibrios usuales retornan. Eso era lo que se suponía pasaría, y fue lo que pasó

Por Rafael Tardáguila 

Un año atrás el mercado del ganado gordo en Uruguay estaba sumamente recalentado. La demanda pujaba de forma intensa por una oferta que no abundaba. Cada semana que pasaba China compraba a precios más caros, en el intento de hacerse de la mayor cantidad de mercadería para cubrir la demanda adicional prevista para las festividades del Año Nuevo a fines de enero. En plena epidemia de fiebre porcina africana, la necesidad de importación de carne era enrome. 

En ese contexto, el precio del novillo para faena en Uruguay alcanzó un máximo de más de US$ 4,30 en la primera quincena de noviembre de 2019. Los precios en los demás países de la región acompañaban la tendencia desde muy lejos. China había habilitado una mayor cantidad de plantas en Brasil y Argentina en setiembre, lo que permitió que una mayor proporción de la industria frigorífica en ambos países trabajara con quien era el motor en el mercado internacional, permitiendo subas en los precios también en esos países. Pero la situación no era pareja con Uruguay, con virtualmente toda la industria trabajando a pleno como los importadores chinos. 

Por ende, la diferencia entre los precios de la hacienda para faena en Uruguay y en el resto de la región se amplió a niveles inusitados. Comparando la referencia uruguaya con el valor medio del macho para faena en la región (el Índice Faxcarne del Novillo Mercosur) la brecha llegó a ser de más de US$ 1,50 por kilo carcasa, un premio superior al 50%. Fue tan amplia que, incluso con una demanda internacional muy firme y altos precios de venta, los márgenes para buena parte de la industria frigorífica uruguaya fueron negativos debido a los altos precios de compra. 

En aquellos momentos, incluso, el precio en Uruguay superaba al de las ganaderías exportadoras de países desarrollados, caso de Estados Unidos y Australia. 

La situación comenzó a cambiar hacia las últimas semanas de 2019 y esa tendencia se consolidó durante todo 2020. Impacto de la pandemia mediante, la demanda internacional se moderó. Por más que la fiebre porcina africana siguió jugando su papel en el déficit de proteína animal en China, su impacto no fue tan trascendente. 

Por lo tanto, la brecha entre el precio del novillo en Uruguay y en el resto de la región comenzó un persistente proceso de reducción, en tanto que la cotización uruguaya pasó a ubicarse por debajo de la de Estados Unidos y, fundamentalmente, Australia, que pasa por un fuerte proceso de recomposición de existencias. Por lo tanto, es allí donde ahora los precios del gordo están recalentados y por encima de los equilibrios usuales, que fue lo que había pasado el año pasado en Uruguay. 

La situación actual es radicalmente distinta a la de 12 meses atrás. Uruguay sigue siendo el país de la región con el novillo más caro, pero la diferencia se achicó a unas pocas decenas de centavos. Esta semana el novillo especial de pradera cotiza en el eje de US$ 3,20 el kilo carcasa. Por su parte, en Brasil, como promedio, alcanzó los US$ 3,00 y en San Pablo —que suele tener el precio más caro de Brasil— supera los US$ 3,10. El Índice Faxcarne del Novillo Mercosur, el valor medio del macho para faena en la región, es esta semana de US$ 2,94 el kilo carcasa, por lo que el precio uruguayo lo supera en menos de 30 centavos de dólar. 

Los equilibrios actuales en la región, así como respecto a las demás ganaderías exportadoras mencionadas —Estados Unidos y Australia— están ahora a tono con lo que han sido los históricos. En algún momento los mercados iban a tender a equilibrarse nuevamente y ese momento ya llegó. Lo positivo de esta situación es que no es esperable una presión bajista adicional sobre los precios uruguayos como consecuencia de que los demás exportadores regionales sean mucho más competitivos. 

Es más, estos nuevos equilibrios seguramente reducirán los volúmenes de importación de carne vacuna por parte de Uruguay. Este año hasta setiembre se importaron más de 24 mil toneladas, 21% más que en el mismo lapso de 2019. Pero en setiembre ya se advirtió un descenso del volumen que ingresó por la frontera, cosa que se repetirá en octubre y seguramente también en los dos últimos meses del año. Ya no es tanto negocio importar desde Brasil. Podrá ser un poco más atractivo desde Paraguay, pero todo indica que los volúmenes de importación en 2021 serán sensiblemente menores a los del año en curso. 

Fue una novedad sin dudas positiva que Uruguay se haya convertido en un importador significativo de carne vacuna en estos últimos años, dado que compró carne más barata en la región —a exportadores no habilitados por China— y exportó el producto más caro al mercado asiático. Pero con precios regionales más apretados, la corriente comercial se mantendrá, pero con volúmenes más moderados. 

En síntesis, cuando no hay cambios fundamentales en las condiciones del mercado, las coyunturas se superan y los equilibrios usuales retornan. Eso era lo que se suponía pasaría, y fue lo que pasó.