El triunfo de Luiz Inácio Lula Da Silva en Brasil, generó de forma inmediata consultas de brasileños por campos en Uruguay, esto se debe a que “el inversor claramente visualiza un escenario de mayor presión sobre los activos y los precios agrícolas, entonces, el impacto para el sector agropecuario de Brasil es negativo”, expresó Federico Delgue, director de inmobiliaria Los Cardinales.
En diálogo con Hablemos de Agro de radio Oriental Agropecuaria, Delgue señaló que un escenario de riesgo fiscal, incertidumbre económica y menos previsibilidad política “puede provocar una salida de capitales y Uruguay puede beneficiarse de esa percepción de estabilidad institucional que tenemos”.
Frente a este contexto, Uruguay puede ser una opción para refugio de capital, por lo cual, “el inversor que tenía el pie en el freno, o lo lleva para el acelerador”.
Si bien Uruguay tiene la oportunidad de recibir más inversiones, tiene competidores en la región, caso de Paraguay, Bolivia y algunos otros países. Frente a estos otros países, el campo en Uruguay es sensiblemente más caro, pero “la estabilidad institucional que tenemos juega un papel clave, es algo importantísimo a la hora de recibir inversiones, porque los otros países no dan garantías al mismo nivel”.
“Uruguay sigue siendo la vedette en la región para los inversionistas”, afirmó.
El precio de la tierra en Uruguay tiene un valor que es más bajo que el que hay en Brasil en regiones núcleo.
“El argentino hoy está de espaldas a Uruguay a raíz de ciertos impulsos que tiene en su país hoy, además decíamos que la mejor presidente que tuvo Uruguay fue Cristina Kirchner por la cantidad inversiones de argentinos que se dieron en Uruguay cuando estaba en el gobierno, y creo que eso ahora puede pasar con brasileños con este nuevo mandato de Lula”, manifestó Delgue.
Con respecto a la demanda brasileña, el director de Los Cardinales, sostuvo que se dará por campos ganaderos buenos y mixtos en algunos casos. “Si bien la agricultura sigue siendo atractiva en relación a la liquidez que puede tener, la tierra agrícola está bastante más cara que hace unos dos años atrás, y eso es un desafío importante en relación al precio de la soja, que imagino que tendrá una depreciación en Brasil”.