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La zafra de carneros fue superior a las expectativas

El buen momento del rubro ovino, con la suba de precios de la lana desde septiembre del 2025 de forma sostenida y con una tonelada de carne ovina superando los US$ 6.000 desde hace largo tiempo, colocan nuevamente a la oveja como una opción muy atractiva y se logró recuperar el optimismo del productor sobre el futuro del rubro y eso se vio reflejado en la zafra de reproductores de este año, donde se comercializó el total de la oferta en la mayoría de las subastas, con valores que en algunos casos llegó a duplicar el promedio obtenido en la zafra anterior.

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Foto: Martín Ferreira Pinto

La alta selectividad de la presente zafra casi que dejó en el olvido a los grandes compradores de lotes, lo que prácticamente ya dejó de ser noticia hace varias zafras, para convertirse en algo normal en este tipo de subastas. Lo que si es una novedad que debe aplaudirse de pie, fue el ingreso de nuevos productores y nuevas cabañas a los locales de ventas en busca de reproductores, y al mismo tiempo ver pujar a viejos criadores, que habían reducido sus majadas, para adquirir carneros y vientres.

La recomposición de los valores de la fibra fue un fuerte impulso para las razas ovinas de lanas finas. En el departamento de Salto que ha sido históricamente denominado “la cuna del merino”, por ejemplo, las subastas que se realizaron fueron exclusivamente de la raza Merino Australiano, alcanzándose casi el 100% de colocación, con una fuerte puja y donde se registraron los valores máximos en esta zafra.

Repasando los valores de las subastas salteñas, el remate de “La Magdalena” de Los Tordos S.A., alcanzó un promedio de US$ 1.328, con ventas totales y un aumento del 54% respecto a la subasta de 2025 (US$ 861). En esta subasta se registró valores de US$ 8.500 por el 50% de un reproductor adquirido por Tarova SA, de Paysandú, y US$ 5.600, también por el 50%, de un carnero padre adquirido por José Joaquín Guggeri de Salto.

Otro de los remates con historia dentro de la raza, fue la venta de “Los Manantiales” de la familia Pérez Jones, que en esta zafra alcanzó un promedio de US$ 1.217, que fue 102,5% superior al de la zafra anterior (US$ 601). Las cabañas “Talitas” y “El Pampero” que realizaron su cuarta venta de reproductores este año, mayormente con animales de campo, colocaron su oferta en US$ 570 de promedio.

El Día del Merino, un clásico en la Asociación Agropecuaria de Salto, es un remate donde las cabañas presentan animales que están en su gran mayoría en el 5% superior de los tres índices productivos, mientras que en la puntera eran carneros que se posicionaban el 1% superior. Allí, la cabaña “El Faro” de José Maria Tonna de Artigas, pagó US$ 9.000 por el 50% del carnero de punta, y se alcanzó un promedio de US$ 1.791, con un aumento del 10,8% respecto a la zafra pasada, pero con un mayor porcentaje de colocación de la oferta de carneros.

Esta realidad, que además se vio evidenciada en otras pistas del merino a nivel país, con el impulso de los valores de carne ovina también se visualizó en las razas doble propósito y carniceras. A modo de ejemplo, el remate de “El Piramidal” de Gonzalo Gambetta en el local Don Tito en Tacuarembó, colocó el 100% de la oferta, con valores de US$ 1.169 para el Merino Dohne y US$ 770 para el Corriedale. En este caso los Dohne subió 111,4% respecto a los US$ 553 de la zafra pasada y el Corriedale un 49,5% frente a los US$ 515 de 2025, con precios altos hasta en el último reproductor.

En el caso de “San Gerardo” de García Pintos y “Doña Elisa” de Larrosa, los Corriedale que alcanzaron US$ 837 de promedio registraron un aumento del 90,7%, mientras que los Dohne cotizaron a US$ 708 registrando una suba del 110%, entre zafras.

Al igual que en estos remates, podemos seguir recorriendo la zafra tanto por las diferentes razas, como por zonas del país, y se podrá observar un incremento en los valores, pero principalmente altos niveles de colocación respecto a la zafra pasada.

Además, es de destacar la ávidez que se observó por vientres en esta zafra. Aún en lotes de ovejas usadas por las cabañas, los valores fueron superiores a las expectativas de los cabañeros, y en vientres seleccionados y con genética de punta, en algunos remates parecía que se estaba vendiendo carneros, por lo que quienes estuvieron en los remates esta zafra, concordaran que el ánimo de los productores y las ganas de festejar al cierre de cada subasta, renuevan las esperanzas que se comience a recuperar el stock.

Con la presencia de mucha gente en el local Rural de Dolores y la dispersión del 90% de la abultada oferta

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