—¿Qué dejó la feria de Sial para Argentina?
—Las primeras señales que fuimos recibiendo fueron de cautela e incertidumbre con el tema de los volúmenes, pero en paralelo cuando se hablaba de contratos y cotizaciones, los precios se mostraron firmes, incluso en algunos cortes hasta un 15% arriba. Entonces, claramente en la Sial se reflejó la necesidad de China por seguir comprando carne, sumado a la incertidumbre que tienen los importadores chinos de cara al segundo semestre en términos de abastecimiento, porque tienen que buscar carne que no sea de Brasil y Australia.
—Brasil tendrá cuota en China hasta julio, una vez que la misma culmine ¿qué puede pasar con el mercado en China?
—Las cuotas se van a cumplir por la inercia que traían las exportaciones desde el año pasado, el hecho de que la asignación haya sido sin previo aviso generó que Brasil llegue al 2026 con embarques en marcha. Como tarde, la cuota de Brasil se va a terminar en julio, China tendrá que seguir comprando porque no le va a alcanzar con los stocks del primer semestre, y cuando vea a quien le tiene que comprar no va a tener muchas opciones, ahí se destacan Uruguay y Argentina como las principales opciones porque van a tener cuota disponible. Los importadores chinos tendrán que seducirnos con valores competitivos, porque hoy Uruguay y Argentina tienen otras alternativas y no hay una gran dependencia por China como sucedía hace algunos años atrás.
—Además de la salida de Brasil, está la de Australia ¿esto puede generar cambios en el tipo de producto que se demanda?
—China va a seguir demandando el producto que viene demandando hasta ahora, que en nuestro caso está relacionado mucho a la vaca de descarte, producto principalmente de bajo valor, aunque hay excepciones por supuesto, porque también es un mercado creciente en carne de calidad,pero en general no espero un gran cambio.
—En Estados Unidos se maneja la posibilidad de eliminar el arancel a la importación de carne, medida con la que Argentina perdería una ventaja sobre el resto de los proveedores ¿qué reflexión le merece?
—Esto nos deja una señal clara de que Estados Unidos está preocupado y ocupado por los precios crecientes de la hacienda a nivel interno, y sobre todo de la carne vacuna. Hay una jugada por parte de los hoteles, restaurantes, catering y todo lo que es distribución, a quienes se les complica la venta por el precio elevado, a partir de eso hay un reclamo interno hacia el Poder Ejecutivo, pidiendo que abran más las importaciones para poder importar carne más barata y contener los precios. Si esto sucede, en el caso de Argentina va a tener una mayor competencia en ese mercado por parte de los demás países, porque hoy tenemos una cuota y el arancel es casi del 0% en comparación al 26,4% que pagan los demás por fuera de cuota. De todas maneras, esto llega en un contexto donde se proyecta que Estados Unidos va a importar un 12% más de carne que el año pasado, entonces están mostrando que ellos necesitan mucha carne, entonces creo que va a ser un escenario positivo para todos los exportadores.
—¿Estados Unidos sería un destino natural para el volumen de carne brasilera que no pueda ir a China?
—Esa es una cuestión interesante, porque China va a importar menos, pero los países exportadores lo siguen haciendo, entonces las toneladas de carne de Brasil que no puedan ingresar a China, tienen como principal alternativa a Estados Unidos, y si además se retiran los aranceles para la importación, pasa a ser el principal redestino de esa carne que no va a ir a China, además Brasil tiene un pecio que es muy competitivo.
—¿La demanda de Europa cómo se encuentra?
—En las últimas semanas aflojó un poquito, de hecho Argentina hace poco llegó a tener registros de la cuota Hilton del RAL de US$ 24.000, incluso en algún caso de US$ 25.000, y hoy estamos hablando de US$ 19.000, con algún ajuste hacia la baja.
—¿Por qué?
—Los importadores están muy comprados, ya estamos entrando al verano europeo, baja un poco el nivel de compras estacionalmente, entonces estamos con un ajuste de valores. También hay cuestiones que no mencionamos tanto en ganadería, está el aumento del precio de los combustibles, el encarecimiento de los bienes y servicios a nivel mundial, más consumo preventivo, menor poder de compra, y estos son elementos que frenaron un poco al mercado. Igualmente, el nivel de precios es buenísimo, el promedio para Argentina de los últimos años se ubica en US$ 12.800 por tonelada, y hoy estamos hablando de más de US$ 6.000 por encima de eso. Veo que Europa va a seguir con precios firmes a lo largo del año, sobre todo, con esta cuestión que en la cuota Hilton el arancel pasa a estar en cero.
—Desde Argentina, ¿qué posición tienen sobre la distribución de la cuota que se ha generado con el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea?
—Argentina está del lado de una designación en función de lo que cada país exporta hacia Europa, mientras que Brasil pretende una distribución en función de lo que exporta cada país al mundo, ahí Brasil tomaría una tajada mucho más grande, mientras que la de Argentina y Uruguay tendrían una participación mucho más chica, pero eso está por definirse, mientras tanto será primero llegado primero servido.
—Esto en un contexto donde la Unión Europea suspendió las habilitaciones de carne de Brasil a partir de septiembre…
—Exacto, no es un detalle menor, pero creo que esto se va a solucionar, si Brasil presenta todas las pruebas y registros necesarios que dice tener, no debería de haber ninguna medida paraarancelaria que afecte a sus exportaciones hacia Europa. La medida empezaría a regir a partir del 3 de septiembre, entonces hay tiempo para que se solucione.
—¿La demanda del mercado de Israel cómo ha sido durante el primer semestre del año?
—Es un cliente muy importante para la industria exportadora, porque es estratégico para la integración por el tipo de producto que demanda que es principalmente el cuarto delantero. En abril hubo una baja importante, pero era esperable por las festividades religiosas en Israel, las cuadrillas kosher no operaron en el país en prácticamente todo el mes. Los precios que están pagando siguen siendo buenos, están en el eje de los US$ 12.000 por el delantero, esto es un 37% por encima del año pasado, con una suba muy sostenida a lo largo del año.
—Como conclusión: ¿el futuro en la carne para Uruguay y Argentina es prometedor?
—Sí, lo que veo en el mundo es que hay una mayor competencia, antes estábamos muy asociados y pendientes a lo que pasaba con China, pero hoy tenemos más competencia a nivel mundial, porque Estados Unidos salió a jugar fuerte y compite con China, como tercera posición tenemos a Europa con el acuerdo que deja arancel cero para la Hilton y una nueva cuota que nos va a permitir ingresar más carne a ese mercado y con bajos aranceles. El mundo está demandante, hay una mayor competencia entre los compradores y eso beneficia a los oferentes porque la oferta de carne vacuna no crece en el mundo. Entonces, vemos un escenario a mediano y largo plazo de precios sostenidos para la carne vacuna.
El escenario interno de la ganadería argentina
A nivel del Mercosur, hoy la referencia más alta del macho con destino a faena, por una amplia distancia la tiene Argentina, con un novillo que se ubica por encima de los US$ 6,00, lo cual es prácticamente medio dólar más que el país que lo sigue más de cerca que es Uruguay.
Frente a esto, Ponti indicó que “hay un problema importante que está en el lado de la industria, cuando analizamos la cadena de valor de la carne vacuna en Argentina, claramente tenemos ganaderos y perdedores. Entre los ganadores están los productores con precios récord de venta para la hacienda en dólares y pesos, y una industria que es compradora tiene costos récord y un problema con la faena, que en lo que va del año cayó casi un 10%, entonces hay menos hacienda para procesar y con precios históricamente altos”.
En un escenario así, “las industrias que tienen una mayor apertura comercial, que tienen China, Estados Unidos, Israel y Europa logran una integración eficiente que los defiende en este momento. A otros frigoríficos se les dificulta hacer pie, muchas van a pérdida y muchos quedan por el camino también”, detalló el integrante de AZ Group.
La situación de escasa oferta “arrancó fuerte en octubre del año pasado luego de las elecciones de medio término. Lo que nosotros vemos es que el productor está sumando mayor cantidad de kilos, que hoy agregarlos es barato, y los terneros, que es la reposición están con valores altos, entonces cuando los productores reponen saben que tienen que sumar una mayor cantidad de kilos para licuar el costo inicial. La mayor retención, en el corto plazo genera menor faena y caída de la producción de carne, a largo plazo seguramente tendremos una compensación con animales más pesados”.
Por otra parte, Ponti destacó que existe una mayor retención en lo que se refiere a vientres para crecer en stock, lo que también es una noticia positiva para el complejo ganadero de la República Argentina.