Persiste la tendencia alcista en los precios del ganado a faena, sostenido fundamentalmente por una oferta escasa, además de un mercado internacional demandante. En este contexto, sobre el cierre de la semana se supo la suspensión de la habilitación de frigorífico Tacuarembó para la exportación a China, noticia que pone nuevamente sobre el tapete el tema de los residuos de medicamentos veterinarios.
En lo que refiere estrictamente a las condiciones del mercado, los novillos gordos buenos se pagan sobre una base de US$ 5,80 el kilo, en tanto que los especiales, con carcasas de 270 kilos o más, cotizan a una referencia de US$ 5,85. Estos últimos animales son los que más escasean.
En el caso de las vacas el abanico de precios es más amplio, con un piso de US$ 5,40 por vacas gordas con carcasas de 230-240 kilos y arrimándose a los US$ 5,50 para carcasas de 250 kilos o más pesadas.
Las vaquillonas se pagan US$ 5,70-5,75, con una demanda que sigue siendo muy intensa desde el abasto.
En este contexto de precios históricamente altos, se supo el viernes la mala noticia de la suspensión de las exportaciones a China de frigorífico Tacuarembó debido a que nuevamente aparecieron restos de la droga imidocarb (utilizada para el control de la tristeza bovina) en uno de sus embarques. Para esta droga el tiempo de espera para el envío de animales a faena es de más de 200 días, lo que complica sobremanera su uso en categorías de invernada.
Tacuarembó está en estos días sin actividad, con sus dos turnos de licencia. Habrá que ver si esta situación retrasa o no su regreso. Lo lógico en este caso, dado que la empresa propietaria de Tacuarembó es MBRF, que tiene otras tres plantas de faena en el país, sería concentrar su producción para China en las tres restantes y utilizar Tacuarembó para la producción a otros destinos.
Ahora pasaron a ser dos las plantas de faena que no pueden exportar a China, ya que San Jacinto está inhabilitada desde mediados de marzo.