Ganadería

Recomiendan medidas para cuidar rodeo de cría

Clasificar por condición corporal para asignar las pasturas.

Cría. Productores deberán hacer diagnósticos de gestación y priorizar vientres preñados en invierno.

Pablo Antúnez

El trabajo para lograr buenos porcentajes de preñez en el rodeo bovino comienza en el otoño, sigue durante el resto el año y se acentúa en la temporada de servicios o entore.
En la zafra pasada, más del 30% de los productores decidieron alargar el entore (según Plan Agropecuario), porque el clima no ayudó a las pasturas y en muchas zonas, con mayor volumen de comida, los rodeos de cría se acomodaron casi sobre sobre el final de la temporada de servicios. Eso motivó que se pudieran incorporar más ganados sobre el final, pero tajo consigo formar nuevas colas de parición.

Hoy el productor ya está pensando para adelante. “El otoño es la estación clave para pensar en el próximo entore”, afirmó a El País Esteban Montes, técnico del Instituto Plan Agropecuario (IPA).

Para poder volver a preñar los ganados en la próxima temporada de servicio, el IPA realizó una serie de recomendaciones, que si bien el productor las tiene presentes, son una herramienta valiosa para con bajo costo, lograr mejores resultados reproductivos.

Medidas.

El extensionista del IPA recomendó destetar los ganados preñados. “Hay que aliviar las vacas lo antes posible, sobre todo porque en muchos lugares la situación forrajera no es buena y pueden darse situaciones en que se ingrese con muy poco pasto al invierno”.
Según la visión del técnico, “hay que preparar las vacas ahora, pensando que hay que pasar el invierno, el parto y llegar al próximo entore”.

Será necesario realizar un diagnóstico de gestación para ver qué vientres están preñados y de cuánto tiempo, además de separarlos por estado corporal, porque perderán estado durante el invierno.

Montes dice que es posible que en algunos predios se deban realizar dos diagnósticos de gestación, porque en muchos casos se estiró la fecha de entore. Esta herramienta sirve para identificar los vientres preñados y los fallados, permitiendo concentrar todo el esfuerzo en los animales que aportarán un nuevo ternero.

“Hay que identificar lo antes posible las vacas preñadas para saber cuál es el estado y revisar la boca para ver cuáles son las de última cría”, afirmó Montes. Esta categoría funciona como un fusible en los predios, pues se transforman en vacas gordas que ayudarán a mejorar la caja del productor.

A esos ganados preñados hay que asignarles la mejor pastura para que puedan pasar el invierno. Es más, Montes recordó: “una vaca multípara tiene que tener una condición corporal por encima de 4 (escala de condición corporal del IPA), para perder algo en el invierno y llegar al próximo entore”. A su vez, una vaca de primera cría “tiene que estar con condición corporal de más de 5 para que ocurra el mismo proceso”, agregó el técnico del IPA. La meta es preñar las vacas en el próximo entore.