Ganadería

La importancia de la exportación de ganado en pie

Trabajo de la Dirección de Estudios Agroeconómicos de la Asociación Rural del Uruguay asegura que aumentó el stock bovino, así como la faena.

Una vez más la exportación de ganado en pie vuelve a ser un tema de discusión en la cadena cárnica y entrará en estudio, en el futuro cercano, en la Junta del Instituto Nacional de Carnes (Inac), de acuerdo a una solicitud del Ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP).

Con el objetivo de aportar información clara y eliminar todas las dudas posibles, la Dirección de Estudios Agroeconómicos (DEA) de la Asociación Rural del Uruguay (ARU) hizo público un informe sobre esta alternativa de negocio para la ganadería nacional.

De acuerdo con el informe, desde el año 2013 la exportación de animales vivos ha tenido un crecimiento constante que llega a su pico en el año 2017 con 332.320 vacunos comercializados, con Turquía como principal mercado con una demanda del 98% de las exportaciones totales, según los datos del último año.

El mercado turco ofrece ventajas arancelarias del 225% que favorecen a la colocación de ganado en pie frente a los cortes de carne, un argumento que es utilizado desde la industria frigorífica porque entienden que no existe una libre competencia.

En septiembre del año pasado la consultora CPA Ferrere realizó un informe a pedido de la industrias donde se analizó la pérdida de valor agregado en la cadena cárnica en la medida que se exportan los animales vivos. Los resultados fueron de US$ 319 menos por cabeza, cerca de US$ 53 millones en base a los datos de exportación del 2016.

La Asociación Rural del Uruguay asegura que el análisis presentado por la consultora es “incorrecto porque ignora el valor agregado por la mayor producción de terneros a partir del estímulo del sector criador al ver revalorizado su producto por la demanda agregada”.

Aumentos.

El documento de la gremial explica que “en los últimos ocho años el stock bovino experimentó un crecimiento del 6%, unas 640.000 cabezas más”. De acuerdo con los datos del Sistema Nacional de Información Ganadera (Snig), la categoría que tuvo mayor aumento fue la de vacas de cría, con un rodeo que se acerca a las 4,3 millones de cabezas. Mientras que le siguen la de terneros/as con unos 400.000 animales más.

Y sostienen que estas “mejoras productivas” no solo incrementan la cantidad de animales por hectárea, sino también “permite cambiar la composición del stock, con una mayor participación de animales más jóvenes”.

Además entienden que la demanda agregada de la exportación en pie “valoriza al ternero en relación con los demás productos generados por la cadena, permitiendo que el sector criador aumente su cuota parte de participación en el resultado final”.

La DEA explica que en los 20 años anteriores al insuceso de la fiebre Aftosa, el criador recibía en promedio el 90% del valor del kilo gordo. Y desde el 2010, año que comienza a ser relevante la exportación en pie, el criador “consolida el valor de su producto final” recibiendo en promedio un 22% por encima del valor del kilo gordo pagado por la industria. En los últimos 12 meses esta diferencia asciende al 25%.

Estímulo.

El presidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), Pablo Zerbino, destacó a Rurales El País el trabajo realizado por la DEA en base a datos oficiales donde se demuestra la “importancia que ha tenido esta herramienta para todo el sistema ganadero nacional desde su implementación pero con una mayor incidencia a partir del 2010”.

Zerbino entiende “lógico” que la industria frigorífica reclame porque sienta que puede existir falta de ganado para completar sus negocios. Pero “es claro que por cuestionar a la exportación en pie no van a mejorar los números de las empresas frigoríficas”, porque “el verdadero problema es la estructura de altos costos que sufre el país”.

Esas dificultades internas “ha provocado que los animales se comercialicen en pie a los mercados” e “ingrese al mercado interno carne procesada de los países vecinos que hoy cuentan con mejores márgenes de producción”.

Zerbino aseguró: “La mejor exportación en pie es cuando está habilitada y los animales no salen vivos del país”.

Consideró necesario que todos los integrantes del complejo cárnico nacional se “sienten a discutir el tema” para llegar a una buena conclusión que “permita trabajar a cada uno y no impida el desarrollo productivo del país”. Agregó que “sabemos la importancia de las exportaciones para el país, no debemos procurar generar trabas sino estimular toda posibilidad”, dijo.

Concentración.

Otro aspecto que expresa el documento es la concentración de la demanda. Cuenta que en octubre de 2014 la Comisión de Defensa de la Competencia “se expidió sobre el comportamiento de los agentes finales en el mercado de ganado y concluyó que se está con un mercado moderadamente concentrado”. Pese a esto y en función de la información disponible, “no se puede determinar si este comportamiento es atribuible a conductas contrarias a la competencia”.

Sin embargo, desde el 2014 a la fecha se han dado nuevos reagrupamientos de empresas que favorecen a una mayor concentración respecto al informe mencionado anteriormente. Para la ARU, la exportación de animales vivos “oficia como el único argumento que opera en sentido contrario: diluyendo la mayor concentración en la demanda por ganado”.

Al mismo tiempo, el informe de CPA Ferrere coincide que la comercialización de ganado en pie al exterior “es una herramienta más de negociación con la que cuenta el eslabón más atomizado de la cadena para acceder a mejores precios por el ganado, permitiendo de esa forma que las fluctuaciones de precios se transmitan de mejora manera a través de la cadena”.

Vea el trabajo completo de ARU.

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