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Gira por Estados Unidos confirma buen momento del Hereford y abre oportunidades para Uruguay

El criador Miguel Martirena Bove analizó el presente del Hereford en Estados Unidos tras una gira por cabañas de referencia y destacó la firme demanda de genética, los altos valores y las oportunidades que se abren para Uruguay en un mercado global con escasez de carne

Miguel Martirena Bove
Miguel Martirena Bove<br/>
Leo Mainé

El reconocido criador de Hereford Miguel Martirena Bove, director de cabaña El Ceibal, regresó recientemente de una gira técnica por Estados Unidos donde recorrió cabañas de referencia en estados como Montana, Wyoming y Dakota del Norte. Según su evaluación, la raza atraviesa un “muy buen momento” en ese país, con fuerte inserción en sistemas comerciales y una demanda sostenida de genética orientada al cruzamiento con Angus.

Durante la recorrida visitó establecimientos como Holden Herefords, Cooper Herefords, NJW y Top Hereford, cabañas que producen animales principalmente destinados al cruzamiento para generar los conocidos “caretas”. “El 90% de sus clientes son criadores de Angus, que buscan una base sólida de Hereford para el cruzamiento. Son cabañas muy comerciales, enfocadas en producir el animal que el mercado les demanda”, señaló en Hablemos de Agro, de radio Oriental Agropecuaria.

En cuanto al tipo de animal, Martirena destacó que se trata de rodeos de frame moderado, con hueso justo y fuerte énfasis en peso al nacer, pigmentación y facilidad de parto. “Buscan lo mismo que nosotros: animales funcionales, sin problemas al parto y con buen marmoleo, porque la industria lo exige”, indicó. A diferencia de algunos sistemas de selección más orientados a exposiciones, muchas de las cabañas visitadas no participan en shows y concentran su trabajo en la producción para el criador comercial.

El manejo productivo en el norte estadounidense también llamó la atención del criador uruguayo. Con inviernos de hasta seis meses bajo nieve, los establecimientos deben planificar cuidadosamente las reservas forrajeras y el confinamiento. “La comida es fundamental. Uno ve reservas de altísima calidad, silos de planta entera de maíz y una logística muy mecanizada. Hay establecimientos con cuatro operarios y más de 20 vehículos entre camiones y maquinaria”, relató.

En el plano comercial, la gira también dejó negocios concretos. En conjunto con la cabaña La Elisa, se adquirieron dos toros astados de Holden Herefords para la importación de semen hacia Uruguay, y se aseguraron derechos de genética de un reproductor destacado de Top Hereford. “Es genética pensada para el criador comercial, que es lo que hoy demanda el mercado”, explicó.

Los valores de los reproductores reflejan el buen momento de la ganadería estadounidense. En remates de cabañas de punta se registraron promedios en torno a US$ 24.000 por toro, con ventas de gran volumen, mientras que en remates comerciales reproductores de buen nivel se ubicaron cerca de US$ 10.000. El novillo, por su parte, se paga alrededor de US$ 8 por kilo en pie, en un escenario de precios históricamente altos.

A pesar de la firmeza del mercado, Martirena advirtió que Estados Unidos enfrenta dificultades para recomponer su stock vacuno, en parte por el envejecimiento de la población rural y la falta de recambio generacional. “Vi productores con buen ánimo por los precios, pero una población envejecida y poca gente joven en la actividad. Eso abre una ventana de oportunidad para países exportadores como Uruguay, porque seguirá faltando carne en uno de nuestros principales mercados”, sostuvo.

En relación con la situación local, el productor señaló que la ganadería atraviesa un ciclo favorable en valores, aunque llamó a la cautela. “Son buenos precios, pero en términos relativos no son tan distintos a los de hace diez años. Hay que saber cuánto es espuma y cuánto cerveza”, reflexionó.

Asimismo, se refirió a la competitividad del agro uruguayo y a la necesidad de avanzar en “microrreformas” que reduzcan costos estructurales. Entre ellas mencionó tarifas portuarias, costos de combustibles, subsidios cruzados y cargas impositivas que encarecen la producción. “No es un reclamo a un gobierno en particular. Son temas acumulados de muchos años. Son pequeñas correcciones que pueden mejorar la competitividad y acompañar este buen momento de precios”, concluyó.

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