Constantín dijo “tenemos que evitar hacernos trampa al solitario. Si aplicamos un producto, hay que decirlo, hay que anunciar qué se hizo y cuáles son los tiempos de espera”. Al respecto, recordó que, cuando el productor compra ganados “siempre está la duda de si viene tratado o no. Entonces cuando llega, se vuelve a aplicar un producto, y ahí empezamos a generar resistencia. Ese es un problema serio que tenemos que cortar”, sostuvo.
Sobre la preocupación del sector productivo, que se genere un doble mercado, condicionado por los diferentes períodos de espera de los productos utilizados. Lo que podría derivar en una afectación del precio del ganado y/o la venta del lote, el consignatario dijo “no lo veo. Y ojalá que no ocurra, porque no sería bueno para nadie. Creo que, si uno informa correctamente los tiempos de espera, el mercado se adapta”.
En este sentido explicó que, en la actualidad, “los negocios cortos prácticamente han desaparecido. Esa vaca que antes se vendía en 30 días, hoy muchas veces conviene terminarla y venderla a la industria. Los plazos se han alargado, y eso juega a favor cuando hablamos de períodos de espera”.
En este sentido dijo “hay que ser muy responsables. Si actuamos con responsabilidad, no deberíamos llegar a un doble mercado”. Constantin remarcó que información clara y la responsabilidad en la cadena, podrá evitar impactos mayores y que “el camino pasa por hacer las cosas bien, comunicar, generar confianza y no improvisar. Si logramos eso, no deberíamos tener distorsiones en el mercado”.