Ganadería

El clima está ayudando a los entores

En el litoral sigue alto el nivel de anestros; en el noreste hay cambios y buenas preñeces.

Pablo Antúnez.

Los datos primarios sobre las inseminaciones en vaquillonas arrojan buenos porcentajes de preñez, pero queda lo peor del partido: preñar las vacas de cría.

Por más que el clima viene ayudando bastante los servicios, con lluvias semanales y mucho calor que obliga a los campos a responder con mayor oferta forrajera, la situación del rodeo de cría, como en años anteriores, continúa siendo dispar entre zonas y regiones, pero todavía más a nivel de predios.

El anestro (falta de celo) en el rodeo de cría que se veía un mes atrás y que movió a los veterinarios a exhortar a los productores a no descansarse en la cantidad de pasto y monitorear con ecografías lo que estaba pasando a nivel fisiológico en las vacas, en algunas zonas quedó atrás y en otras se mantiene pese a las lluvias y a la abundancia de pasto.

Desde el norte del país, el Dr. Guillermo de Nava, uno de los referentes en el segmento de la cría, contó a El País que en los establecimientos en que está trabajando, está viendo “vaquillonas que están mostrando mayor nivel de celo respecto a los años anteriores” y aunque aclaró que “no es tan significativo el aumento”, reconoce que “se ve la diferencia”.

Mientras tanto, en las vacas de cría, la categoría más difícil de preñar, los monitoreos del entore continúan y los veterinarios que habitualmente recogen datos de todos el país con sus ecografías, no tienen todavía datos firmes que puedan servir como referencia de cómo se comporta la actual temporada de servicios.

Aún así, el panorama primario en el Norte, según confirmó Guillermo de Nava es que “los rodeos de Salto y Artigas muestran una situación de anestro peor que los rodeos de Tacuarembó y Cerro Largo”. En estos dos últimos departamentos, los veterinarios y productores aseguran que se ven muchos toros rotos y lastimados, indicio de que han trabajado bien sobre las vacas. “En el litoral el panorama cambia. El invierno fue mucho más riguroso y en algunas zonas los ganados venían muy mal”, reconoció de Nava.

Mensaje. Las lluvias en octubre tampoco ayudaron a los campos, con casos de entre 20 y 25 milímetros. La primavera se atrasó y “hay establecimientos pelados”, con cargas altas y si el predio no tiene mejoramientos forrajeros, la situación se complica más. De Nava alertó que en algunos establecimientos donde está trabajando por primera vez, se ven hasta 80% de vacas en anestro (la vaca presenta celo regular cada 21 días).

El profesional volvió a pedirle a los productores que no se confíen en la cantidad de pasto, así como en las lluvias y apuesten al diagnóstico de actividad ovárica para poder tomar medidas a tiempo -antes de mediados de enero- sobre las vacas que no están presentando celo regular. “Estamos a tiempo de tomar medidas y vale la pena preñar, todos los indicadores así lo indican”, afirmó el profesional.

Noreste. A su vez, en los departamentos del noreste, la situación es otra y muchos rodeos salieron del mayor nivel de anestro que estaban presentando respecto a los años anteriores.

“Hay mucha gente asustada haciendo diagnóstico de actividad ovárica en su rodeo”, reconoció el Dr. Pablo Marinho, otro referente para el segmento de la cría y la reproducción que trabaja más en establecimientos de Treinta y Tres y Cerro Largo.

“En estas semanas se veía mucho más ganado ciclando, se comenzó a mover más”, explicó Marinho. También en esta zona del país, las ecografías de vacas solteras (las que nunca tuvieron cría) y vaquillonas están mostrando buenas preñeces. “La situación de anestro se viene revirtiendo y las lluvias están ayudando mucho”, aseguró Marinho a El País.

Aún así el veterinario aclaró que la situación de anestro “no se revirtió del todo, pero sí mejoró. El clima ayuda, ahora está en que el productor haga bien las cosas, tome medidas para asegurarse las preñeces y los ganados sigan mejorando” su estado corporal.
Marinho justificó el anestro que se veía semanas atrás en las vacas de cría recordando que había mucho ganado que venía atrasado (con menor estado corporal) desde el invierno y había campos con altas cargas.

“Había vientres muy sentido y se venía con una cola de parición marcada, porque hubo rodeos que se siguieron preñando tarde”, agregó el profesional.

También los ganados pasaron por una seca en 2018 que los complicó bastante en algunas zonas. Para Marinho todos esos factores motivaron que “las vacas se activaran más tarde”, reacomodando su ciclo.

Todavía queda tiempo para asegurarse las preñeces, pero sabido es que buena parte del partido ya está jugada: se debieron revisar los toros antes del servicio, haber recriado bien las vaquillonas que son las futuras vacas de cría del rodeo (la máquina de producir terneros) y medir la actividad ovárica en los rodeos de cría para hacer destete precoz sobre las vacas que venían con problemas.

El año pasado, el XVI Taller de Diagnósticos de Gestación de INIA Treinta y Tres mostró 75,6% de promedio de preñez a nivel país, en un año que venía complicado. La sequía no pegó tan duro en algunas zonas como se esperaba y hubo muchos más productores tomando medidas para asegurarse los terneros. El año que el promedio mostró el nivel más bajo fue 2008/09, donde la seca castigó duro a todo el país: fue de 59%.

Rurales EL PAIS