Ganadería

Buscan discutir, en base a ciencia, la exigencia de UE

Comité de expertos analiza pedido de prohibir b-estradiol.


Pablo Antúnez

La cadena cárnica busca rebatir con ciencia la nueva barrera comercial que pretende imponer la Unión Europea, que ahora busca se prohiba el uso de benzoato de estradiol (b-estradiol) en vaquillonas y vacas que son sometidas a protocolos de Inseminación Artificial a Tiempo Fijo (IATF). Desde la profesión veterinaria se le tilda de “verdadero disparate” y se apoya a un comité de expertos que está comenzando a trabajar.

Amparándose en trabajos científicos, incluso en algunos realizados por el Comité Veterinario de la Unión Europea, se construyen bases sólidas para que los negociadores agrícolas discutan, en un futuro próximo, con las autoridades europeas su propuesta.

El b-estradiol es una hormona natural que está en la vaca cuando presenta celo, cuando está preñada y cuando va al parto. En los protocolos de IATF se usa entre 1 y 2 milígramos por animal y “dura alrededor de 24 horas en sangre, siendo eliminada totalmente en carne entre 7 y 8 días después”, explicó el Dr. Jorge Slavica, expresidente de la Sociedad de Medicina Veterinaria del Uruguay y actual delegado de los productores en la Junta Directiva del Instituto Nacional de Carnes (INAC).

Por otro lado, se usa en vientres que están dedicados a la cría y que demorarán muchos años en ser enviados a faena. Son alrededor de 300.000 vaquillonas las que se intentan preñar mediante programas de IATF y sobre las que se aplica esta hormona con fines exclusivamente reproductivos.

“Estamos totalmente en contra de que se afecten las vaquillonas que van a faena por un problema (por la presencia de la hormona inyectada) que dura 10 días en la vida del animal”, afirmó Slavica, marcando la postura de los veterinarios que están dedicados a la reproducción animal y también la de los productores.

Presionado por la Unión Europea, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca no descarta la posibilidad de utilizar la trazabilidad obligatoria del ganado para diferenciar las vaquillonas que van a IATF y quedarían fuera de ese mercado, de las demás. Los productores se niegan a esta posibilidad.

Si el MGAP decide aplicar la trazabilidad para poder diferenciar las vaquillonas y vacas de cría y las que se envían a faena con destino al contingente de carne de alto valor para Unión Europea, cuyos ganados son terminados a granos durante los últimos 100 días previos a la faena (cuota 481), “se divide el mercado creando una nueva categoría. Eso es un disparate”, remarcó Slavica.

En las últimas horas, el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Carlos María Uriarte, dijo a Rurales El País que “se evalúan muchas alternativas” para tomar una decisión con respecto a la prohibición del estradiol en la actualización de la normativa sanitaria de la Unión Europea. “Desde hace un tiempo Europa es crítica en el uso de hormonas y Uruguay, por más que no usa para el crecimiento, las emplea para otras actividades”, comentó Uriarte.

Al momento “no se sabe bien qué decisión vamos a tomar”, aclaró el ministro. Remarcó que “está claro que será un tema que vamos a discutir cada vez más de aquí a fin de año” y más considerando que se acerca la fecha límite para informar la posición”.

Discusión. El tema estuvo sobre la mesa en la Junta Directiva del Instituto Nacional de Carnes esta semana, donde se acordó que Uruguay junte evidencia científica que la hay y esos argumentos sean elevados a los negociadores en Bruselas para que defiendan mejor la postura de Uruguay.

Slavica dijo a El País que las barreras arancelarias, en el futuro, van a ir cayendo, pero estimó que “los países intensificarán las para arancelarias para limitar el comercio cuando no precisan el producto o enfrentan una demanda disminuida”.

Consideró que la prohibición del uso del benzoato de estradiol “es una de las exigencias que no tiene ningún sentido, ni argumentación científica”, remarcó el veterinario, que lleva más de 25 años trabajando en programas de IATF.

El b-estradiol se comenzó a utilizar en la década del 90, cuando los protocolos de IATF comenzaron a aplicarse con implantes de progesterna, lo que mejoró la preñez en alrededor de 10% frente a la otra opción del mercado, la hormona GnRH.

Visión. “Hay otro componente económico”, admite Slavica. Dependiendo la hormona que se use, sin contar mano de obra y dosis de semen, el protocolo de IATF está entre US$ 6 y US$ 9 por vaca. En el caso del b-estradiol, la dosis vale entre 19 y 20 centavos de dólar por animal y la dosis de GnRH, que se usa en la segunda inyección previo a inseminar el animal, vale en el entorno de 80 centavos de dólar.

“Si hubiera que sustituir benzoato por GnRH, el primer efecto sería reducir la preñez en alrededor de 10% y el otro es un efecto económico que serían unos 6 centavos de dólar, en un paquete de US$ 6 a US$ 8 por animal. Desde mi punto de visa, esa pérdida económica, no es muy significativa, pero la pérdida de preñeces sí”, sostuvo Slavica

Pero según su visión, “como país vendedor de carne, si bien tenemos que aceptar las condiciones que nos imponen los compradores, también tenemos la obligación y en este caso me refiero al Estado, de pelear las barreras para arancelarias que no tienen sustento científico”, remarcó el delegado de los productores en INAC.

Por eso consideró que lo que debería hacer Uruguay “es demostrar a la Unión Europea que lo que está tratando de imponer no tiene ningún sustento científico”.

Controles. A su vez, considera que antes que el MGAP debería realizar algunos ajustes internos antes de pensar en prohibir el uso de la hormona en cuestión.

En ese sentido, recordó que “los protocolos de IATF tienen que hacerse bajo la supervisión de un veterinario. El MGAP debería apretar eso y controlarlo, eliminando de alguna manera que vaya el productor a la veterinaria o directo a los laboratorios y le vendan un protocolo de IATF que aplicará sin intervención de un veterinario. Hay mecanismos internos a aplicar que pueden garantizar eso”.

Slavica remarcó que las barreras para arancelarias que buscan aplicar algunos mercados “las termina pagando el productor. Vamos a pelear las cosas que se pueden pelear y las otras que se vienen con más fuerza, como el bienestar animal, por presión de las ONGs de Europa, hay que trabajar más. En Uruguay no se hizo nada sobre eso. Tenemos que estar atentos, porque las barreras para arancelarias son las trabas del comercio del futuro y los países usan eso cuando la oferta supera la demanda”.

Y fue más a fondo todavía. “Más que el uso del estradiol, es mucho más importante el mal uso de los antibióticos, porque eso sí tiene un impacto importante a nivel de salud del consumidor. La resistencia antimicrobiana es mucho más importante”, aseguró.

Base Científica. A su vez, el Dr. Guillermo De Nava, especialista en reproducción animal y en el segmento de la cría, realizó un trabajo técnico, usando base científica, recopilando pruebas de que lo que la Unión Europea intenta imponer ahora es otra barrera comercial.

Concluye que: Las dosis utilizadas de sales de estradiol en programas de IATF se metabolizan rápidamente en el animal, lo que, por otra parte, es un requisito para lograr que se cumplan satisfactoriamente las etapas que van desde la ovulación, la fertilización, hasta el desarrollo embrionario que se buscan con esta tecnología reproductiva.

Si bien la administración de estas sales a las dosis usadas en los protocolos de IATF promoverían picos de estradiol‐17ß algo más altos que los que tienen lugar en el celo natural, sus concentraciones plasmáticas vuelven a valores normales entre 40 y 170 horas después de su administración, dependiendo de la sal considerada. Por su parte, esos picos en estradiol‐17ß son sustancialmente menores a las concentraciones que se suelen encontrar en hembras bovinas preñadas, que pueden llegar a ser 10 veces más elevados, concluyó el especialista en base a trabajos científicos.

Resultado de estudio europeo contradice pedido.

 

La presión de la Comisión Europea se contradice con lo que hoy tiene aprobado. En el European Medicines Agency Veterinary Medicines and Inspections EMEA/CVMP/885/99, considera que después del tratamiento terapéutico y zootécnico con esteres de 17b-estradiol, los niveles de leche y plasma están dentro de los límites fisiológicos.

Considera que “aunque los niveles de tejidos pueden ser más altos que los límites fisiológicos inmediatamente después del tratamiento, se concluyó que en comparación con las tasas de producción diaria de 17B-estradiol en niños prepúberes y en comparación con la cantidad del estrógeno en otros alimentos que forman parte de la dieta humana, el 17B-estradiol al que los humanos estarán expuestos a través de la ingestión de tejido de animales tratados, es biológicamente insignificante y será incapaz de ejercer un efecto hormonal en los seres humanos”. El estudio publicado por la Comisión Europea establece que, por lo tanto, “se concluyó que para el uso terapéutico y zooténico del 17B-estradiol, no es necesario establecer un nivel de ingestión diaria admisible, ni límite máximo de residuos”, concluye el estudio. Uruguay tiene bases sólidas para agarrarse y discutir.

El b-estradiol está prohibido en la Unión Europea, en Nueva Zelanda y varios otros países. A su vez, en Uruguay, está prohibido el uso de hormonas con fines de engorde, tanto en bovinos como en ovinos, cerdos y también en aves.