El doctor José Venzal, docente investigador de la sede Salto del Cenur Litoral Norte de la Universidad de la República, explicó que la aparición de garrapatas en ovinos no implica necesariamente que el parásito complete su ciclo biológico en esa especie, pero sí constituye un indicador claro de que el sistema productivo enfrenta niveles elevados de infestación en el ambiente.
“Estamos entrando en la época más favorable para la garrapata. Estamos entrando en la tercera generación del año y hay mucha oferta de larvas en la pastura. Incluso hay campos que están saturados de larvas, y en ese contexto es cuando empiezan a aparecer casos en otras especies”, señaló.
“La garrapata común del ganado tiene como hospedador natural al bovino, pero cuando la oferta de larvas en el campo es muy alta muchas veces se suben también a otras especies, dependiendo de lo que haya disponible”, explicó Venzal. En este sentido señaló que, en esos casos, los parásitos pueden encontrarse “especialmente en los equinos, donde se ve con bastante frecuencia, pero también ocurre en ovinos y caprinos, aunque con mucha menor afinidad, y en algunos casos incluso se han observado garrapatas en perros”, indicó.
Este comportamiento no significa que todas las garrapatas puedan completar su desarrollo en esas especies. De hecho, la mayoría de las larvas que se adhieren a animales que no son bovinos no logran completar el ciclo biológico. “La cantidad de larvas que se suben a un equino o a un ovino muchas veces es enorme, pero la mayoría no llega a adulto, es decir, no logra completar su ciclo normal”, explicó el investigador.
Sin embargo, el problema radica en que “un porcentaje pequeño logra completar el ciclo y en aproximadamente 20 días aparece la garrapata grande, la garrapata gorda, que es la que cae al suelo y pone huevos, y esas son las realmente peligrosas”, advirtió. Según explicó Venzal, incluso una cantidad muy reducida de garrapatas adultas puede generar un foco de infestación en un campo que antes no tenía el problema. “Si esas garrapatas que están en un equino o en un ovino logran caer al suelo y poner huevos, aunque sean muy pocas, pueden generar nuevas larvas y ahí empieza el problema, porque ya se instala la infestación en ese predio”, señaló.
“El verdadero riesgo es que se traslade una garrapata multirresistente. Porque en ese caso no solo estamos vendiendo animales, también estamos vendiendo un problema que puede demorar muchísimo tiempo en resolverse”, advirtió Venzal.