El doctor Carlos Fuellis, asesor en sanidad animal de la Dirección General de los Servicios Ganaderos del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), explicó que “el contacto con los productores y técnicos es permanente, por parte del ministerio” y aseguró que “la evaluación va a estar a fines de marzo”.
Sobre los posibles resultados de la prueba, el profesional indicó que “hoy, empíricamente, hay gente contenta, hay otros que tienen dudas, pero digo todo empíricamente. Va a haber una evaluación”. Esa aclaración resulta central para entender el enfoque oficial, que busca evitar conclusiones apresuradas en un tema de alta sensibilidad productiva y sanitaria.
La vacuna no se plantea como una solución mágica ni como un mecanismo de erradicación total de la garrapata. Según explicó Fuellis, su potencial reside en actuar como una herramienta complementaria dentro de un esquema integral de control. “Hay expectativa positiva porque va a funcionar como extractor de la población de la garrapata del campo, limpiando los predios, o sea, actuando fundamentalmente en ese 95% que tanto nos complica”, afirmó.
Reducir significativamente esa población permitiría mejorar el manejo general del problema, aunque sin eliminar la necesidad de otras estrategias. “No va a ser una herramienta para erradicar, en ningún caso. Siempre estamos hablando de vacuna y control”, enfatizó.
De acuerdo con los trabajos previos al comienzo de la vacunación en noviembre, esta vacuna tiene como objetivo generar anticuerpos contra el parásito. Por lo tanto, al momento que la garrapata infesta el animal y toma su sangre, la defensa del vacuno desencadenara diferentes reacciones del parásito, en primer lugar podría afectar su capacidad reproductiva (colocar menos huevos o que sean estériles) y en segundo lugar su muerte.
Las primeras pruebas del laboratorio, en 2023 y 2024, arrojaron una eficacia superior al 76% de la vacuna. Posteriormente se realizó una mejora en la formulación y en un segundo ensayo a campo, el año pasado, se identificó un 90% de efectividad.
Más vacunas
En paralelo a esta vacuna, existen otras líneas de trabajo en desarrollo. Fuellis detalló que actualmente, además a la provista por el Instituto Pasteur, un laboratorio privado trabaja en el desarrollo de una vacuna, con avances importantes desde el punto de vista registral y con pruebas realizadas en Artigas.
Además, se prevé el ingreso de esa vacuna privada a una prueba de establo en Dilave, y la incorporación de una tercera alternativa impulsada por la Facultad de Veterinaria.
El clima
El ensayo de la vacuna se desarrolla en un contexto climático particularmente desafiante, dado que el país ha estado prácticamente dividido en dos escenarios. Mientras el norte presenta condiciones de mayor humedad y presión parasitaria, el sur atraviesa situaciones más asociadas a la sequía.
Desde una mirada productiva, el profesional reconoció la complejidad de ese equilibrio. “Yo soy productor, o sea, prefiero que llueva, que haya pasto, que haya salud en los animales, aunque tenga que combatir un poco más la garrapata o la bichera”, indicó.
Biológicos
Más allá de las vacunas, el MGAP sigue de cerca otros biológicos que podrían integrarse al control de la garrapata, como los hongos entomopatógenos. Fuellis aclaró que estas alternativas generan interés, pero están sujetas a estrictos procesos regulatorios. “Como autoridad sanitaria, hasta que ese producto no cumpla todos los pasos, no puedo utilizarlo ni proponerlo ni fomentarlo”, sostuvo. En ese sentido, recordó que el ministerio solo promueve el uso de productos químicos debidamente registrados, incluidos en la nómina oficial habilitada.