Expo Prado

Carne uruguaya en Japón es como Suárez en el Barça

Llegó a ese mercado compitiendo con dos “monstruos”.

Panel. Daniel De Mattos (NH Foods), Federico Stanham (INAC) y Ricardo Reilly (ARU) los disertantes.

Japón es el mercado que paga mejor, el que tiene mayores exigencias de calidad y las carnes uruguayas están jugando ese partido en una de las ligas más prestigiosas del mundo.

Organizado por la Cámara Uruguayo Japonesa de Comercio e Industria y la Asociación Rural del Uruguay, se desarrolló con un salón a pleno la conferencia: “Cómo prepararnos para exportar carne a Japón”, la que contó con tres oradores, Daniel De Mattos, presidente de Nipponhan (NH Foods), Ricardo Reilly, delegado de la Asociación Rural del Uruguay (ARU) en la Junta Directiva del Instituto Nacional de Carnes (INAC) y Federico Stanham, presidente del INAC.

Japón está con un consumo de carne bovina por encima de 10 kilos por habitante al año y tiene una población añosa, con pocos jóvenes, que marcan tendencia de consumo. Pero lo más importante es que Japón es el segundo país en el mundo con mayores ingresos disponibles superiores a US$ 35.000 anuales. Es el país que tiene mayores importaciones de Australia y Nueva Zelanda, ambos competidores fuertes de Uruguay en carnes rojas.

De Mattos mostró detalles del mercado, antes de hablar de los desafíos desde el punto de vista de la industria. “Hay una gran concentración en la importación. Cinco proveedores concentran el 60% de lo importado, pero en conjunto son 29 importadores”. La distribución representa 25,1 millones de yenes y los restaurantes son el 54% de ese canal de distribución. A su vez, para contra de Uruguay, “Australia que es el principal competidor tiene ventajas arancelarias y de cercanía”, pero el problema es que “esas ventajas seguirán creciendo por los acuerdos comerciales y terminarán en 9%, mientras las carnes uruguayas pagan 38.5%”.

El camino de Uruguay en este mercado es llegar al consumidor final con su producto.

De Mattos aseguró que el gran desafío de Uruguay “es la vida útil del producto en la distribución. El producto australiano tiene una vida útil de 77 días y Uruguay está por encima en carne a pasto. Cuanto más grano tiene la carne, menor vida útil tiene”, explicó el presidente de NH Foods Uruguay.

Consideró que “hay que poner mucho esfuerzo en la investigación para mejorar eso”. Dijo: “tengo mucha esperanza en este mercado. Construimos vínculos de largo plazo y damos pasos lentos pero seguros”, sostuvo el industrial.

Genética. El delegado de la Asociación Rural del Uruguay en la Junta Directiva del Instituto Nacional de Carnes, Ricardo Reilly Arrarte, destacó que la reapertura de Japón para la carne bovina desosada y madurada, siendo Uruguay un país libre de fiebre aftosa con vacunación, “es un logro en materia de política sanitaria y la finalización de un proceso de reapertura de mercado que comenzó después de 2001”, tras la epidemia de la enfermedad. La reapertura demostró que Uruguay “es un país sanitariamente confiable, que hace las cosas bien, que está muy bien visto a nivel internacional”, destacó.

Reilly remarcó que “el origen de la calidad de carne que produce Uruguay comienza en la genética y viene arrastrada de 150 años de mejora constante y dinámica a lo largo del tiempo”.

Como pendiente recordó que el MGAP está trabajando en la reapertura para carne ovina, ya sea sin hueso o con hueso, a partir del compartimento ovino de alta bioseguridad, como se está colocando en Estados Unidos.

En su alocución mostró la proyección del consumo mundial de carnes. “Hay un crecimiento proyectado del consumo de carne vacuna en el mundo que Uruguay puede aprovechar. Japón es un mercado interesante, tiene tamaño, porque es el tercer importador mundial con más de 800.000 toneladas. Tiene desarrollada la logística y especialmente la cadena de frío para llegar con productos de alta calidad”, remarcó Reilly. Japón, por tercer año consecutivo, viene con un consumo creciente por habitante al año y tiene un potencial muy alto a futuro.

Pero para poder aprovechar las oportunidades de mercado, el orador dijo que “hay algunas limitantes que levantar”, que están asociadas “no a lo productivo, sino a políticas sectoriales o políticas públicas acordes, que fomenten la inversión y el desarrollo productivo, algo que hoy están limitando”.

Reilly consideró que hay algunas políticas públicas que hoy “están limitando la inversión productiva y eso genera problemas de rentabilidad a lo largo de todos los complejos agroindustriales, entre ellos la cadena cárnica y asociado a eso hay que saber que hay un ciclo biológico asociado en la ganadería que restringe cualquier capacidad de respuesta rápida. Las señales que se dan son muy importantes porque tienen lenta reacción en el tiempo”, aclaró Reilly.

Potencial. A su vez, el presidente del INAC, Federico Stanham que analizó los desafíos desde la cadena de valor mostró que “Japón se está pareciendo a Europa por el tipo de carne que esta vendiendo. Aumenta mes a mes la venta de carne enfriada y baja el volumen de carne congelada. El promedio exportado son unas 200 toneladas mensuales”, dijo el titular de INAC.

Según las cifras de INAC, el 71% de lo que se está exportando al mercado nipón es enfriado y apenas el 29% son cortes congelados. El 60% son cortes finos, 27% cortes del delantero y 8% bloques congelados, porque es el mayor consumidor de hamburguesas del mundo.

Japón cada vez depende más de la importación de carne, porque está cayendo el número de ganaderos y produce la carne Wagyu, la más cara del mundo. El desafío para Uruguay es enorme: “es como Suárez cuando llegó al Barcelona y debió pelear contra dos grandes jugadores como Messi y Neymar. Eso le pasa a Uruguay con sus carnes en Japón, es tremendo jugador pero debe pelear con dos grandes”, afirmó Stanham.

El futuro es promisorio. “La carne uruguaya tuvo buena aceptación. De demostró cuando un restaurante con 120 locales agotó rápidamente sin stock”, recordó el embajador de Japón Tatsuhiro Shindo.carne, Japón, INAC, De Mattos.