El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, a través de la oficina de Estadísticas Agropecuarias (DIEA), difundió en las últimas horas los resultados de la Encuesta Agrícola “Invierno 2026”, que confirman el fuerte impacto del déficit hídrico registrado en la primavera-verano 2025/26 sobre los principales cultivos de verano.
La soja, principal cultivo en superficie de nuestro país, fue a su vez el más afectado. Con una superficie sembrada estimada en 1.147.803 hectáreas, el rendimiento promedio se ubicó en 1.721 kilogramos por hectárea, un 45% por debajo de los 3.121 kilos por unidad de superficie de la zafra anterior, cuando se había alcanzado uno de los máximos históricos del cultivo en el país. En este caso, el brusco cambio de una zafra a la otra se notó con mucha claridad. La producción total se estimó en 1.975.817 toneladas, una caída cercana al 50% frente a ese muy buen desempeño de la campaña previa.
Si bien la zafra fue muy dispar dependiendo de las diferentes zonas del país, ya que el este y norte tuvieron buenos rendimientos en muchos casos, la realidad del país a nivel general no fue buena y esto se vio reflejado en los datos presentados por DIEA.
La diferencia entre secano y riego volvió a ser marcada: la soja de primera rindió 1.800 kilos por hectárea en secano y 3.421 kilos bajo riego, valores sensiblemente más bajos que los 3.170 y 4.234 kilos por hectárea del año anterior, respectivamente.
El maíz con destino a grano seco mostró un cuadro más heterogéneo, aunque de todos modos sintió el impacto del déficit hídrico. La superficie sembrada se estimó en 252.986 hectáreas y la producción total en 1.453.491 toneladas, con un rendimiento promedio de 5.745 kilos por hectárea. El maíz de primera rindió 5.088 kilos en secano y 11.680 kilos con riego, frente a los 6.438 y 12.902 kilos por hectárea de la zafra anterior, lo que evidencia nuevamente el peso decisivo del agua: las chacras regadas más que duplicaron el rendimiento de las de secano. Es preciso recordar que el maíz es el cultivo que mejor responde al estímulo del riego.
El girasol, de menor superficie relativa pero siendo la grata sorpresa de la zafra, se sembró en 31.550 hectáreas y aportó una producción de 46.011 toneladas, con un rendimiento promedio de 1.458 kilos por unidad de superficie. También aquí se observaron diferencias según el tipo de siembra, con 1.679 kilos en el girasol de primera y 872 kilos en los cultivos de segunda.
El sorgo, en tanto, se sembró en 18.709 hectáreas y aportó una producción de 82.144 toneladas, con un rendimiento promedio de 4.391 kilos. El sorgo de primera, que concentró la mayor parte del área con 15.979 hectáreas, rindió 4.448 kilos, mientras que el de segunda alcanzó los 4.057 kilos sobre 2.730 hectáreas.
En conjunto, los datos de la DIEA reflejan una campaña de verano condicionada por la falta de agua, con rendimientos que quedaron muy por debajo de los de la temporada anterior (que de por sí había sido muy buena) y que sin dudas tendrán su incidencia en la rentabilidad de las empresas.