El emblemático evento que ADP realiza en esta época del año volvió a dejar temas sobre la mesa que nos invitan a pensar. Ese lema “+1” de esta oportunidad, donde el último eslabón de una cadena comienza a empujar a la siguiente con un agregado de valor, o donde cada persona puede incidir de forma positiva en otros, dejó algunos aspectos interesantes para debatir.
Hernán Casciari subió al escenario para cerrar la jornada y no habló de soja, de maíz ni de terneros. Habló de su padre y de cómo los partidos de Racing de Argentina que miraban juntos se convirtieron en la excusa perfecta para estar cerca. En una sala llena de productores, técnicos y familias del campo, la historia tuvo sentido, porque en el agro pasa algo muy parecido: los padres transmiten a sus hijos la pasión por la tierra, por el ganado, por mirar el cielo esperando la lluvia, y en esa transmisión encuentran una manera de estar juntos y soñar.
Si hay un hilo que recorrió la jornada, fue la integración entre la agricultura y la ganadería. Diego Guigou, Gerente de Producción agrícola de ADP, la definió en diálogo con Rurales El País como “el factor más disruptivo de los últimos años”. Los números de la empresa lo muestran: en la zafra 2018/19 la soja ocupaba el 84% del plan de siembra y hoy la intención es que ocupe el 66%, porque el maíz le fue ganando lugar.
El grano alimenta al ganado y el ganado devuelve fertilidad: en ADP están estudiando y usando el estiércol como fertilizante, poniendo foco en el zinc más allá del fósforo o del potasio. Esta sinergia entre rubros, explicó Guigou, viabiliza zonas alejadas del puerto, donde el grano encuentra destino sin tener que recorrer kilómetros hasta un embarque.
Maíz. El maíz fue protagonista, un cultivo sigue ganando terreno en los sistemas con incrementos de productividad muy interesantes, que no se logran en soja con tanta facilidad. Con híbridos prolíficos, en algunos ambientes están bajando la población a 40.000 o 45.000 plantas y “eso es ser más eficientes en el uso de recursos”. La soja, en tanto, mantiene su área y mejoró la ecuación de costos; sigue siendo el principal cultivo, pero pesa cada vez menos, y en los mejores ambientes con este clima evalúan sojas cortas para cosechar a fines de marzo y ganar ventaja en logística y puerto.
Detrás de todo eso hay una ambición clara. “Ser campeones mundiales de costos bajos por tonelada”, resumió Guigou, que recordó que Uruguay tiene un clima que permite hacer doble cultivo y “capturar la lluvia en tiempo real”.
Energía. La exposición de Marcos Fava Neves abrió otra puerta. El profesor brasileño, que en Dolores dio su conferencia número 2.000, planteó lo que llama el empoderamiento bioenergético de Uruguay: producir etanol, biodiésel y biogás no como fin en sí mismo, sino como motor para la carne y para más agricultura.
El circuito que propuso es claro. Granos que se transforman en ración, ganado en confinamiento con la “ración al lado”, residuos que van al biodigestor y salen como biogás, biometano y electricidad para el campo y para la red, y biofertilizantes que vuelven al suelo.
En el medio, industrias que generan empleo, más área de maíz, sorgo, soja y trigo, producción local de combustibles, DDG, harinas y aceites, y una economía más protegida ante los golpes externos. Para mostrar que no es ciencia ficción, exhibió motores de maquinaria, cosechadoras y camiones que en Brasil ya funcionan con etanol, biodiésel y biogás.
La idea conecta con lo que ADP ya hace. La empresa exporta grano certificado para biocombustibles, y Guigou ve ahí una oportunidad país: “hacernos nuestro petróleo”, con una demanda de grano en el interior que no dependa del puerto.
Oportunidades. Uruguay es un país caro y con desafíos de competitividad y acceso a mercados, pero ADP Zone dejó claro que también tiene oportunidades increíbles hacia el futuro en producción de alimentos y energía. Ese camino no se recorre de un salto, sino paso a paso, sumando de a uno, como propone el lema de esta edición. Y se recorre mejor acompañado: como las familias que comparten el campo y se pasan la pasión tras generaciones.
Lee Leachman, en su charla “Más terneros, más carne, más calidad: el rol de la genética del futuro” puso otro aspecto interesante sobre la mesa que pueden resumirse en una frase: “Uruguay ya tiene el ganado, la disciplina productiva y el acceso al mercado: usar mejor genética traerá una Edad de Oro para los productores de carne de vacuno uruguayos”.
Uruguay enfrenta diversos desafíos en un mundo globalmente convulsionado. A esto hay que sumar una burocracia pesada y altos costos que a veces dificultan la competitividad del sector agropecuario. Del otro lado de la balanza, existe infinidad de oportunidades para un pequeño país productor de alimentos y energía, con una historia linda para contar y demanda creciente por la calidad de sus productos, abriendo la puerta a soñar con “hacernos nuestro petróleo”.
Datos, toma de decisiones, cultivos y carne
La 12ª edición de ADP Zone se hizo este viernes 2 de octubre en Dolores, Soriano, bajo el lema “+1, el valor de cada paso”.
Tras las acreditaciones y bienvenida a cargo de la empresa, Martín Díaz Zorita y Diego Guigou hablaron de cómo tomar mejores decisiones sustentables a partir de más datos. Después, Sergio Pieroni presentó una red de ensayos en 28 localidades de soja y 15 de maíz.
Luego del break, Lee Leachman abordó el rol de la genética en la ganadería del futuro, y Marcos Fava Neves dio su visión sobre el futuro del agro y los “productores ganadores”, sumando así un bloque con gran integración entre ganadería y agricultura.
El cierre estuvo a cargo del escritor argentino Hernán Casciari con “Puro cuento”. La jornada terminó con un almuerzo.
Estado de los cultivos
La zafra de invierno avanza con buenas perspectivas en los distintos puntos del país.
La mejora de precios de las últimas semanas, que repercutió a la mayoría de los granos, sumado a un clima más primaveral que deja atrás las heladas, ofrece mejores temperaturas y en algunos lugares ya entregó las lluvias que se necesitaban. Todo esto ofrece un panorama interesante para esta zafra de invierno que no lograba visibilizarse al momento de la siembra.
La colza, principal cultivo en superficie de nuestro país en este 2026, registraba al momento de la toma de decisiones el mejor escenario en el “Excel previo”, pero esto se ha emparejado, sobre todo por la mejora en los precios de la cebada y el estado de los cultivos. En materia de posible productividad, hay una diferencia importante entre las chacras de colza sembradas temprano, con buenas instalaciones, y aquellas más tardías que sufrieron un poco más las heladas.
El trigo es quizás el cultivo de invierno más rezagado, no tanto por estado de los cultivos, sino porque la mejora de precios no lo alcanzó de la misma forma en la que sí repercutió en cebada y colza.
Mientras los cultivos de invierno avanzan para la cosecha de las próximas semanas, ya se avanzó de forma importante con la siembra de maíz de primera, mientras se prepara la soja, el girasol y la ventana de maíz de segunda.
En algunos puntos del país aún se esperan algunas lluvias, mientras la primavera se afirma y el potencial de los cultivos permite a los productores ilusionarse.