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La cosecha de Estados Unidos presiona a la baja los precios del maíz, la soja y el trigo

Perspectivas de mayor producción sudamericana agrega incertidumbre a las cotizaciones

Trigo.
Trigo.
Hernán T. Zorrilla.

El avance de la cosecha estadounidense presiona las cotizaciones de los granos en Chicago, mientras crecen las proyecciones productivas de Argentina.

Los precios internacionales del maíz, la soja y el trigo registraron nuevas caídas desde el martes 27 de octubre de 2026 en el mercado de Chicago, impulsados por el avance de la cosecha estadounidense y una renovada presión vendedora sobre los contratos de futuros. Los datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) confirmaron una aceleración de las labores agrícolas, especialmente en soja, mientras las perspectivas de mayor producción sudamericana agregan incertidumbre a las cotizaciones. El escenario representa un desafío para los márgenes comerciales de los exportadores latinoamericanos.

Maíz y soja profundizan las pérdidas ante el avance de la cosecha estadounidense

El maíz alcanzó sus valores más bajos desde comienzos de julio, después de una jornada marcada por ventas técnicas y expectativas de mayor disponibilidad de granos. El contrato diciembre retrocedió hasta 176,67 dólares por tonelada, mientras marzo se ubicó en 182,18 dólares. Según el informe semanal de progreso de cultivos del USDA, la cosecha estadounidense alcanzó el 60% de la superficie, frente al 44% de la semana anterior, aunque permanece por debajo del promedio quinquenal del 66%. Además, el organismo calificó al 56% de los cultivos en condiciones buenas o excelentes.

La soja también sufrió una importante presión bajista, después de que la recolección estadounidense avanzara hasta el 79% del área sembrada, superando el promedio histórico del 77%. El contrato enero descendió hasta 456,78 dólares por tonelada, mientras marzo terminó en 460,00 dólares. El debilitamiento también alcanzó a los derivados industriales: la harina de soja perdió más del 1,5% y el aceite retrocedió cerca del 0,5%. La combinación de mayor oferta estacional y ventas especulativas condiciona las perspectivas de recuperación inmediata de las cotizaciones.

Trigo bajo presión y mejores perspectivas productivas para Argentina

El trigo estadounidense tampoco logró escapar de la tendencia negativa. Los futuros de diciembre en Chicago descendieron hasta 224,23 dólares por tonelada, mientras Kansas cerró en 239,02 dólares. Las abundantes existencias domésticas y el ritmo moderado de las exportaciones continúan limitando las posibilidades de recuperación. De acuerdo con el USDA, la siembra del trigo de invierno alcanzó el 76% de la superficie prevista, prácticamente en línea con el promedio de los últimos cinco años. La emergencia de los cultivos llegó al 53%, apenas por debajo del registro histórico del 54%.

En paralelo, el Servicio Agrícola Exterior del USDA elevó sus estimaciones de producción para Argentina durante la campaña 2026/27. La nueva proyección de maíz alcanza aproximadamente 62 millones de toneladas, frente a los 55,1 millones contemplados en la estimación oficial estadounidense anterior. Para el trigo, el organismo ajustó sus previsiones desde 31 millones hasta 32 millones de toneladas. Estas diferencias entre informes reflejan perspectivas productivas que todavía pueden modificarse y resultan relevantes para anticipar la oferta exportable del hemisferio sur.

La evolución de la demanda internacional también incorpora señales de cautela. Sinograin, la empresa estatal china encargada de administrar reservas agrícolas, comercializó aproximadamente 185.000 toneladas de soja importada, apenas un tercio del volumen ofrecido en una subasta. El resultado plantea interrogantes sobre la demanda inmediata del principal importador mundial de la oleaginosa. Para los países sudamericanos, especialmente aquellos con fuerte participación en las exportaciones de soja y derivados, este comportamiento constituye una variable importante en la formación de precios y las estrategias comerciales.

El escenario internacional combina mayor disponibilidad de granos, presión sobre los precios y expectativas de una oferta sudamericana más elevada. Para los productores y agroexportadores latinoamericanos, la evolución de Chicago seguirá siendo una referencia central, aunque los resultados comerciales dependerán también de las primas de exportación, los costos logísticos y los tipos de cambio. En este contexto, la competitividad regional estará vinculada tanto al volumen producido como a la eficiencia comercial y la capacidad de agregar valor a las cadenas agroalimentarias.

Fuente: AgroLatam

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