En la previa de una nueva gira por el cinturón maicero norteamericano y el Farm Progress Show, el presidente de la Agropecuaria de Dolores dijo que producir en Estados Unidos “es más sencillo”, porque el agricultor se dedica solo a cultivar la tierra y el entorno lo pone el sistema productivo, y por eso el productor uruguayo “es más sofisticado”. De La Fuente también se refirió a los seguros agrícolas y el riego, y cómo esto concierne no solo al agro, sino al país y la sociedad en su conjunto.
- Está comenzando la novena gira de la Asociación Agropecuaria de Dolores por el cinturón maicero norteamericano y el Farm Progress Show, ¿cuáles son las primeras consideraciones?
- Es muy importante por varias cosas. Estamos saliendo a visitar la zona productiva más importante de Occidente sin dudas. En el cinturón maicero vamos a ver tecnología, productores, industrias e incluso universidades, que no es fácil. Le permite al productor anticiparse en sus decisiones y validar lo que hoy hace en Uruguay. Es el noveno viaje y pocas veces el productor agrícola se asombra de lo que ve, ya que la tecnología que aparece en Estados Unidos a los pocos meses está disponible en Uruguay. Quizás a otros precios, con otras características o en una versión “latinoamericana”, pero aparece. Muchas veces los productores necesitamos que los líderes del norte nos validen. También es importante que el grupo de personas que viaja o repite se consolide, ya que es un insumo básico para la Asociación Agropecuaria de Dolores el hecho de fortalecer lazos humanos entre productores. Nosotros siempre buscamos que en ese derrotero se genere un vínculo sólido entre los productores agropecuarios, industrias, empresas financieras y semilleristas, vendedoras de maquinaria e incluso la cátedra. Hay que generar un tejido social fuerte que permita soportar las crisis. La Asociación Agropecuaria de Dolores tiene la visión de que es más importante un tejido social agrícola sólido que el reclamo al gobierno, aunque también este es importante. Este viaje permite que ese tejido basado en la confraternidad y el conocimiento entre productores se afiance, es la razón por la que hacemos este viaje.
- Usted además produce también en Estados Unidos. En todos estos años, ¿qué le gustaría destacar de lo que vio o aprendió?
- Llegamos a Estados Unidos en 2012 y fue un proceso de conocimiento y de entender la producción. El cambio grande es que allá todo parece más sencillo. La estructura productiva hace las cosas más simples, y al ser simples veo que hay productores menos sofisticados que los uruguayos. El productor agrícola uruguayo conoce de tecnología, tanto en maquinaria como insumos o semillas, tiene una idea cabal de cómo funcionan los mercados a futuro, entiende de temas fiscales, jurídicos, de seguros y los técnicos. El americano es más básico: se dedica a cultivar la tierra y el resto del entorno lo pone el sistema productivo. Allá hay una agencia que se dedica a controlar y seguir al productor, ayudando con temas de financiación, seguros, variedades a sembrar y varias indicaciones que vienen dadas desde afuera o desde las empresas que tienen los acuerdos con los agricultores. En nuestro caso que trabajamos a distancia, facilita las cosas. El productor uruguayo es más completo. Hoy nos gustaría tener un sistema de seguros como en Estados Unidos, pero hemos mejorado mucho en el uso de las herramientas financieras que hay. Después hay un tema de velocidad. En Estados Unidos no se piden tantos permisos ni se necesitan tantas autorizaciones, capaz tiene que ver con el derecho anglosajón. Por contrapartida, en Uruguay uno de los valores más grandes que hay es la seguridad jurídica, lo que impulsa a la gente a invertir en nuestro país. Genera competencia externa y siempre que se compite honestamente, funciona y sirve.
- ¿Cómo observa precisamente el tema de los seguros agrícolas en Estados Unidos?
- El tema de los seguros agrícolas en Estados Unidos ni siquiera se pone arriba de la mesa como un cuestionamiento. Hacer agricultura sin seguros es un riesgo tan grande para Estados Unidos como país que está incorporado el discurso no solo en el gobierno, sino en la sociedad. Producir con riesgo climático sin un seguro que lo cubra, no está en la agenda de nadie. No digo solo por el sector agropecuario, sino también por la banca o el Estado americano que no quiere sorpresas. Se entiende que el costo del seguro, aunque sea elevado, siempre es menor que una catástrofe sin seguros. Hemos mejorado mucho con apoyo del MGAP, el BSE y las aseguradoras, pero falta todavía y en esta zafra quedó claro que no estaba asegurado más que un 25% de los productores o un poco más. Es un golpe grande no solo al productor, sino al sistema financiero, a la sociedad y a las arcas del Estado, en un país donde su PBI depende de ello también. En Estados Unidos dejó de ser una discusión y es parte de los stakeholders y el status quo.
- ¿Y el riego?
- Vamos a visitar estados con una política de riego y tecnología similar. En los estados más al sur, por un tema de temperatura hay más riego. Es una política que instala la estabilidad productiva y la previsibilidad en años secos. En Uruguay vamos camino a eso. Hay una ley de riego y hay proyectos como el de la Agropecuaria de Dolores con la cuenca del río San Salvador que intentan impulsar y afianzar esto. Otorga estabilidad productiva y en eso estamos. Hay mucho de eso por ver en este viaje y los que ya hicimos.
- La Agropecuaria de Dolores también está trabajando en el proyecto del encalado. ¿Cómo viene esto?
- Hicimos una primera presentación en la jornada de cultivos de invierno de la AAD, con todas las empresas que apoyan el proyecto. Hay que destacar que es una iniciativa privada donde las empresas ponen de sus recursos genuinos. Es un proyecto a 4 años con un presupuesto que supera los US$ 250.000 para mostrar algo. Se impulsa la parte técnica productiva y además es un producto uruguayo. Estamos acostumbrados a fertilizantes donde asumimos los costos de importación, pero esto es nacional. Dinamiza otras áreas como el transporte, dado que la cal pesa poco y se mueve en un volumen grande. Vemos buenos elementos, y es probable que en la Expo Prado o en octubre hagamos alguna presentación más. Queremos demostrar con Unicampo, que son quienes nos ayudan con la parte técnica, que tenemos muy a mano un recurso que debemos usar e impulsar, para mejorar la productividad con resultados puntuales y concretos. Los productores no quieren hacer pruebas y menos en esto, donde se involucran relaciones a largo plazo. En Uruguay, más o menos el 70% de la agricultura se hace en campos arrendados. Si se hace encalado, yo no puedo irme de ese campo al otro año. Es parecido a lo que pasa con el riego. Por eso creo que se viene una reestructura en la negociación de los contratos de arrendamiento, si bien la Agropecuaria de Dolores está en contra de las leyes que se meten a alargar los plazos porque generan el efecto inverso. Acá rige la oferta y la demanda, y en un campo donde el productor riegue y encale, el dueño del campo va a querer que se quede. Se maneja con el libre mercado que es lo más sano.
- Yendo al panorama productivo, ¿cómo está el estado de las chacras de invierno en este momento?
- Se las ve bien. Las cebadas tuvieron algún problemita de hongos y se hicieron 2 o 3 pasadas de fungicida. No soy técnico, pero hay plantas un poco confundidas por los veranillos. Ya tuvimos 3 episodios de temperaturas de casi 30 grados en julio y agosto. Volvimos a las áreas de trigo de por encima de las 300.000 hectáreas, y en la zona de Dolores el productor es visceralmente triguero. En la capital del trigo, nos sentimos cómodos con el cereal. Para la colza hubo algunas limitaciones en el uso de productos que hizo que baje el área, sumándose a negocios que no cerraban tan bien. La interrogante pasa por el anuncio de Niño para octubre y la posibilidad de lluvias, que en floración podría traer Fusarium con problemas de calidad o inocuidad y lo que eso implica. Soy representante de la mesa del trigo en ARU y lo que más preocupa es la calidad e inocuidad en un año que se espera lluvioso. Los productores tenemos la responsabilidad de entregar el grano con buena calidad.
- ¿Cómo ve el panorama de la colza?
- Desde la AAD fuimos grandes impulsores de la colza. Es un cultivo que caía en la grilla de invierno, donde siempre se hacía trigo o cebada, y era interesante diversificar la producción nacional con un mercado de exportación. Ahora también pasa que el negocio y el precio es otro, y hay en la reglamentación algunos productos que se usaban que ya no se puede. Estas limitaciones hicieron que baje el área. Considero que es un cultivo para no abandonar, y la AAD se ha preocupado por eso en las exitosas jornadas de colza, donde el productor aprendió a irlo manejando ya que es complicado en la regulación de máquinas, con trillas complejas por la cantidad de follaje. El productor agrícola tiene una gran capacidad de adecuación a los desafíos. Pasó con la soja en 2003 y ahora con la colza es algo parecido, hay que reinventarse todo el tiempo. No hay que olvidar que es un cultivo a la baja pero es importante en las rotaciones y permite achicar riesgos.
- Después de un verano tan complicado, ¿piensa que el productor puede quedar con algo de miedo a la hora de volver a sembrar?
- El productor agropecuario tiene capacidad en la medida en la que no haya un deterioro financiero de las empresas. Tiene la vocación de producir. Hace un tiempo, un productor veterano me dijo que los fondos de inversión en el agro invierten mirando Chicago y la calculadora, pero el productor agropecuario uruguayo invierte si tiene la semilla en el galpón, algún mango en el bolsillo y tocándose el corazón. Soy nieto de un agricultor de la zona y mi abuelo decía que “los porrazos agrícolas se arreglan con más agricultura”, porque si con eso caímos eso nos va a sacar. Lo lindo de la agricultura es que cada 6 meses rendimos examen. Como gremio buscamos no dejar ninguna empresa por el camino: ni las chicas, ni las medianas ni las grandes. Trabajamos en ese tejido agro productivo social todo el tiempo. Es cierto que fue un porrazo gigante, nosotros decíamos que iba a llover el 15 de enero, después el 1 de febrero, después el 15 de febrero, pero llegó marzo y no llovió y no se dieron las cosas. Las empresas pueden estar alicaídas, pero el ánimo está intacto porque en Dolores la gente busca cómo seguir produciendo alimentos para el mundo, porque es el orgullo más grande del productor uruguayo.
- La AAD tiene varios proyectos de índole social en la zona también. ¿Cómo evalúan lo realizado hasta el momento?
- Nosotros tenemos el concepto de que ninguna empresa puede crecer más que el medio en donde se desarrolla. Si el medio donde está mi empresa no crece, mi empresa tampoco. Es un ida y vuelta, y entendemos que tenemos que tener en el agro empresas más prósperas, donde atrás hay familias con personas que sueñan vivir vendiendo alimentos al mundo. Tiene que haber un gran compromiso social con el medio donde las empresas están. Veamos la escuela agraria de La Concordia, donde hay un convenio con UTU y el 100% de lo producido se vuelca allí. Recibimos en comodato un equipo de riego y allí están los muchachos que el día de mañana van a producir los alimentos que Uruguay exporta y que hacen crecer su PBI. Muchas veces los gremialistas damos la cara, pero atrás hay equipos de gente que hacen todo posible, y si no nos involucramos es malo para todos. Con Protagonistas del Agro sucede parecido, con la necesidad del productor de conocer a la persona que hay atrás del emprendimiento. En las reuniones de productores hablamos de rinde, clima, seguros y riego, pero es importante hablar de personas. El sector agropecuario son personas y son familias. Si no conocemos esas historias, es difícil tender un negocio, hacer un acuerdo. El insumo más importante del agro es la confianza. Yo soy un hombre de leyes pero por más contratos que haya, si no hay confianza no hay negocio. Sembramos alimentos y confianza, ese es el rol de la AAD.
- Precisamente, queda poco tiempo para un nuevo Protagonistas del Agro…
- Sí, realizaremos la segunda edición de 2023 el 19 de octubre. Tendremos la presencia del profesor Esteban “Tato” Hoffman, el director de Interagrovial Julio Blanco y el director de Agromotora Flores Nicolás Martínez. Este ciclo tiene por fin reafirmar la cultura agropecuaria y conocer a la persona que hay detrás del protagonista, siendo algo que nos vuelva más humanos y transparentes. Si hay algo que es orgullo nacional es que viene gente de otros lugares y dice que acá nos conocemos todos, y es un activo importante de Uruguay y del agro. Si nos conocemos podemos ser socios, tener consideraciones, podemos confiar. Protagonistas del Agro cultiva, fomenta y riega esas vinculaciones, siendo un gran aporte para el agro. La posibilidad de que existan estos espacios se debe también a los auspiciantes y ustedes como prensa, que colaboran con la cultura agro de producir en un entorno amistoso y agregando valor al país.