Ganadería

El desafío de masificar la genética

Criadores e investigadores promueven la extensión hacia todos los productores del país.







Pablo D. Mestre.
Un reconocido genetista español afirma que la mejora genética es un 5% técnica y un 95% sociología rural. La afirmación la hizo el Ing. Agr. Gabriel Ciappesoni Scarone, en el marco del Seminario de Actualización Técnica organizado por INIA. El director del Programa Carne y Lana, recordó que si bien en Uruguay se viene aplicando hace mucho tiempo, “queremos encauzar un poco más la difusión”. Para ello sostuvo que “primero tenemos que estar de acuerdo con las cabañas en cómo se hace, tener las herramientas necesarias y luego que esa demanda esté presente y educada ir a la de los productores comerciales, a los que queremos llegar en definitiva todos”.
Para ello dijo que luego de las cabañas, hay que llegar a los transferencistas, al Plan Agropecuario, asesores de Fucrea, Universidades. “Porque muchas veces la gente no se anima a asesorar en genética y ahí está el rol de INIA, de la Universidad para apuntalar a los técnicos que muchas veces asesoran en nutrición, en cómo hacer una pradera, pero al momento de asesorar en genética se sienten un poco más débiles”.

LA EXPERIENCIA.

En la jornada de INIA, se escucharon tres ejemplos concretos.
La experiencia de un criador Angus fue presentada por el Ing. Agr. Enrique Albanell Bensich, tercera generación de una empresa familiar con más de 6 décadas en el negocio y que utiliza a la genética para mejorar el resultado económico de la ganadería. “En los últimos 15 años hacemos venta de reproductores, pero antes de cabañeros somos criadores, por lo cual el mejoramiento genético lo probamos antes nosotros”.
Expuso objetivos claros: destetar la mayor cantidad posible en el año, que esos terneros sean de rápido crecimiento y que tengan la mejor conformación de carne. Y se apoyan en fenotipo (funcionalidad, aplomos, patas) y en los EPDs: “herramienta clave para la selección animal para cuantificar el efecto genético”.
El Ing. Abanell Bensich mostró dos casos contrastantes para medir el impacto económico de seleccionar un toro con EPD superior al peso al destete: uno casi 14 kg más de peso al destete, “si suponemos que si está en el rodeo 5 años, lo usamos con 30 vacas y tiene un porcentaje de preñez del 3%, nos va a dejar 110 terneros. Entonces si pesa 160 k de promedio, (el que tiene el EPD más bajo 146), llevado a kilos totales producidos 17.000, menos 16.100. Traducido a plata (referencia a US$ 2), “esa decisión de compra de este toro para el criador, puede implicar casi 3.000 dólares de diferencia en su vida útil”.
El director de Soc. Gan. El Yunque afirmó que “los que estamos ofreciendo reproductores al mercado somos en gran medida responsables por la extensión sobre qué toros y qué líneas usar”.
El Lic. Fernando Alfonso Bordaberry expuso su experiencia como criador Hereford. El representante de la cuarta generación de esta familia con más de 8 décadas en la selección Hereford en el país, destacó que en “Las Anitas” manejan 400 madres Hereford entre plantel PI y Puro Controlado y un rodeo comercial de 1.400 madres. “También somos criadores y nos proveemos de nuestra propia genética antes de comercializar los toros”.
Hacen un ciclo completo abierto, venden las vacas de descarte como gordas y hacen venta de genética en todas sus dimensiones. “En todos estos procesos le damos gran importancia al uso de las tecnologías”, dijo y aseguró que “estamos en la raza Hereford porque nos permite una ecuación económica rentable en todas las actividades”.
Explicó que terminan los novillos entre los 20 y 24 meses, pesando 500 kilos en planta y las vacas de descarte las sacamos con 520 kg. Los objetivos principales son aumentar la cantidad del producto y para eso los EPD son la herramienta de selección “que nos permiten mejorar la efectividad y velocidad de esa selección”.
Los EPDs, complementados con información fenotípica y otras, “enriquecen el proceso de selección, permiten comparar animales de distintos rodeos y sobre todo nos permiten dirigir las características del rodeo hacia lo que queremos y creemos conveniente, así como monitorear la evolución”.
A la hora de elegir un reproductor, explicó que se basan en 4 parámetros: fenotipo, genotipo, la performance individual del animal (temperamento y dominancia dentro del grupo) y el pedigree. En los EPD hace unos años se plantearon objetivos: mantener el peso al nacer y tratar de aumentar peso destete, 15 y 18 meses, “lo cual hemos hecho”. Lo mismo con el AOB “donde estamos positivo respecto a la media país”.
Alfonso dijo que el uso de estas herramientas “nos ha permitido mantener peso al nacer, aumentar destete, mejorar la facilidad de parto. Estamos contentos con dónde estamos parados con el tema peso al nacer, en la media de la población Hereford, no tenemos problemas de parto ni en vaquillonas comerciales, ni en el pedigree. Y nos ha permitido aumentar también la capacidad lechera de las hembras, sin perder fertilidad y mejorar rendimientos carniceros”.
El cabañero alentó a que se mejore la comunicación al usuario final, “para las cabañas es una obligación nutrirlos de más y mejor información para que pueda utilizar estas herramientas de forma correcta”.
Bajo el rótulo “genética con respaldo”, el Ing. Agr. Pablo Barreto Amundarain explicó la operativa de negocios de Selecta SRL representante para Uruguay de Select Sires, compañía que, desde hace medio siglo, reúne 9 cooperativas en todo Estados Unidos, para compartir su genética de productores para productores.
El Ing. Barreto aseguró que “hay mucho dinero invertido para generar información y esto es lo que tratamos de contarle a nuestros clientes desde hace 20 años”. Consideró que ahora hacer ganadería es muy fácil “porque todo ese dinero que muchas organizaciones invierten, hoy lo tienen en forma gratis”.
Pero como no toda la información generada la toman fácilmente los clientes, “tratamos de aprender con ellos, de educarnos con ellos y para los que no lo tienen tan claro, nos metemos dentro de sus empresas, les preguntamos por su negocio; si es criador, nos interesa que se aprendan las características de los EPD. Mostrarles que tienen herramientas confiables, seguras, superprobadas, que para su negocio tal toro va a ser adecuado. Si está con ciclo completo y le interesan otras características, conversamos del peso al año y la altura al año”. Agregó que las vacas paren machos y hembras. “No podemos hacer una genética solo para los machos, las hermanas quedan en el rodeo y tratamos que la gente que hace planteles las maneje”.
Barreto hizo hincapié en ponerle número a los datos. “A los americanos les costó muchos años que utilizaran los EPD, en los últimos años he visto índices económicos, según el negocio del productor, según las características”. Esto focaliza más al cliente “saber un índice que marque dónde se gana más dólares si hace tal cosa”.

LA TRANSFERENCIA.

En la parte final de la jornada la pregunta fue ¿Cómo acelerar la transferencia de la mejora genética al rodeo nacional?
El Ing. Agr. Lucas Gremminger Terra aseguró que “nos falta hacer mucha docencia a los vendedores de genética. Es una oportunidad cuando estamos con los clientes de interpretarlos, ver cuáles son sus desafíos y la seguridad de las herramientas”. El presidente de Angus agregó que “sí tenemos experiencia en los manejos de los EPD, tenemos mucha confianza de cómo podemos ir cambiando los valores de nuestros rodeos con el uso de los EPD y es parte de un proceso de cambio, que seguramente se va a intensificar con la genómica”.
Dijo que en la ganadería de carne de Uruguay “hoy no tenemos grandes drivers que nos indiquen hacia dónde tenemos que ir, pero sí hemos enfrentado algunos desafíos importantes como la Cuota 481 donde no tuvimos grandes problemas de calidad de carcasa”.
En cuanto a la transferencia, dijo a INIA que “vamos a necesitar más gente trabajando en genética para cumplir con los requerimientos, pues los investigadores no alcanzan”.
Por su parte el Ing. Agr. Guzmán Vergara Larrechea mencionó que el productor ve de aplicar una tecnología en la medida que ve un beneficio económico. “La genética va a tener un buen progreso si logramos unir la evolución con cuestiones económicas. Los americanos lideran en innovación y los índices económicos para criadores e invernadores (Cuota 481) vaya si serán importantes”. El presidente de Braford agregó que “si nos quedamos solo con la genética en sí, no tenemos futuro porque este es un negocio de dinero. A la genética hay que verla con esos indicadores económicos, si no nos vamos a quedar en una discusión técnica, pero en definitiva al productor le llega el dinero al bolsillo”.
En ese mismo sentido, el Dr. Alejandro Costa Irigoyen aseguró que la buena noticia es la abundante oferta tecnológica, “pero el vaso medio vacío es que somos muy buenos generando información, pero no tan buenos comunicándola”. El presidente de Hereford afirmó que es difícil hacerle llegar al productor comercial muchas de las cosas que se hacen, inclusive con el índice de cría o el de ciclo completo, “por más que son animales que le van a dar dinero a su producción, notamos una deficiencia en el uso de las herramientas”.
Dijo que “ese es un desafío para nosotros y también para parte de la institucionalidad de este país. Entre todos debemos pensar una estrategia que llegue más al productor comercial”. Y puso como ejemplo: “se entoran 4 millones de vacas, por lo que deberíamos pensar en 120 mil toros y no llegamos a la tercera parte de animales vendidos con información confiable disponible”. Ahí, agregó el Dr. Costa, “tenemos un conflicto entre oferta y demanda tecnológica”. En ese sentido mencionó que “Hereford está abierto a una política de comunicación en conjunto porque hemos hecho muchos esfuerzos individuales pero no han prosperado”.
Por su parte el Dr. Pablo Zerbino Vanrell, tras detallar todo el proceso que lleva adelante ARU a través de los Registros Genealógicos, con más de 2,3 millones de terneros inspeccionados y sellados desde 1887, aseguró que “la participación de los actores involucrados es la llave para que los Institutos de Investigación provean mejora genética con el foco puesto en el sector comercial, el cual, a través de las cabañas, adopte tecnologías que mejorarán su competitividad y la rentabilidad de la empresa”.
Y el Ing. Agr. Jorge Urioste Aguerre ubicó la clave en unir la información genética, los EPD y ponerle un signo de pesos, que va a variar según si el productor es criador, ciclo completo u otro sistema. “Tenemos que presentar información cada vez más organizada tratando de irla definiendo de acuerdo al cliente”, afirmó.
El decano de la Facultad de Agronomía dijo tener la sensación que “tenemos idea de hacia dónde queremos ir, buenas conexiones con todo el mundo, pero como que nos faltan brazos, cabezas pensantes para llevar adelante las cosas que hay que hacer”.

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