Por lo general el remate de los Angus de Cambá Pytá, de Mariel Romero y familia es una fiesta, y el de la noche de este viernes no fue distinto. No sólo porque Juan Ángel, su nieto mayor cumplía 6 años, sino porque, al decir de Fernando Barrios, “la vida es linda”. Y agregó: “a todos nos pasa que se compone de momentos aparentemente malos, porque si tenemos la capacidad de descubrir qué quiere decir el Creador en ese momento y lo aprovechamos, crecemos. Y momentos lindos como éste que para la familia Cambá Pytá es de mucho nervio, estar en todos los detalles, pero es muy bonito que lo disfrutamos muchísimo. Que estén acá son parte de ese momento lindo”.
Luego comenzó la venta de la producción 2026, fruto de un programa genético con una larga historia, de más de 40 años, “cuando el Angus no era lo que es hoy y ya había un grupo de visionarios que veían en la raza esta transformación que se está dando en la ganadería”, aseguró Barrios.
Recordó que Cambá Pytá, durante unos cuantos años “tuvo el programa de transferencia embrionaria más importante del país, el fruto de eso fue más de 1.500 partos de TE, hicimos una selección en ese momento y nos quedamos con los mejores vientres, para formar un grupo genético que hoy ven el resultado”.
Además, destacó también el programa de exposiciones intenso “que nos llevó a ser, durante 7 años, la cabaña del año y ahí cosechamos algo muy importante: una cantidad de amigos y clientes a lo largo y ancho del país que nos han acompañado en todos estos años”. Uno de los directores de la cabaña agradeció a todos y dijo que la idea de Cambá Pytá es que “no queremos que compren sólo un día, sino que vuelvan”, destacando que “hacemos hincapié en la funcionalidad”.
Ese programa, esa funcionalidad fue premiada por el mercado y, bajo el martillo de Gerardo Zambrano Antón, el mismo con el que trabajó hace 18 años en el primer remate de Cambá Pytá y que queda desde entonces custodiado por la cabaña, se vendió todo, y bien…
Los vientres.
La fiesta comenzó con la venta, total, de los vientres. Los 39 ofertados y vendidos, hicieron promedio de US$ 3.120. Fueron 30 de pedigree a US$ 3.397: 21 coloradas preñadas: 4.200 (RP 5214 una Quebrant en madre Chicharin, adquirida por cabaña Don Roberto), 2.400 y 3.303 y 9 Aberdeen Angus preñadas: 5.400 (por cada una de los RP 4700 y 5212, Coleman Charlo en madre Carloncho y una Headliner en madre Emulation, adquiridas por Los Verdes Valles), 3.000 y 3.613. Además, 9 vientres SA: 2.880, 1.800 y 2.201.
Los toros.
Tras los vientres, entraron los toros y los 63 se comercializaron a un valor medio de US$ 6.990, cifra 25,9% superior a la del año pasado. Todo dicho…
El mayor destaque fue por dos toros colorados, “Qué Locura”, RP 5583 y “Ah la Pucha”, RP 5589, Doblehache Bigua en madre Brigadier y Chivas en madre Doblehache Bigua, los toros que ingresaron en el lugar 40 y 41 del remate, adquiridos, en US$ 12.600 cada uno por Álvaro Core.
Los 54 toros PI hicieron promedio de US$ 7.256. Fueron: 33 Red Angus: 12.600, 5.040 y 7.876 y 21 Aberdeen Angus: 10.800 (Guapo: RP 5511, un Napoleón en madre Consensus, adquirido por Laura López), 4.800 y 6.280. Y los 9 toros SA: 5.760, 5.040 y 5.400.
Así llegó al final una festiva jornada de trabajo. Donde se celebró por el gran momento de la ganadería, por la consolidación del Angus, por los 18 remates de Cambá Pytá y los 6 años de Juan Ángel Barrios Paz (uno de los nietos de Mariel y Fernando, para que no se enojen los otros…). Pero, sobre todo, se festejó la vida… Que es linda…