Zafra de ovinos

Doña Elisa y San Gerardo continúan cosechando éxitos

Buena dispersión de la genética de Doña Elisa y San Gerardo

“Me fundí”, fue lo que expresó uno de los 45 compradores que estuvieron operando en la 32° venta anual de las cabañas Doña Elisa y San Gerardo, haciendo estallar al público en risas. No mucho tiempo después ese mismo cliente adquirió nuevamente un borrego, y el rematador de ese lote, “Bati” De Barbieri, no dejó pasar el momento y expresó: “O reviviste o entonces no te fundiste”, volviendo a generar una risa compartida.

Ese clima fue el que se vivió en la jornada de este sábado en el local Campanero, en Minas, cuando se realizó la clásica venta de la genética Corriedale de las cabañas Doña Elisa, de Larrosa; y San Gerardo, de García Pintos, que concluyó con ventas totales.

La emoción también estuvo presente cuando, al inicio de la subasta, Sandra Cassina -esposa de Néstor Larrosa- recordó a la madre de los hermanos García Pintos, Graciela Martínez, obsequiando un lirio de la paz en su memoria.

Con la comercialización a cargo de Jaso & Jaso, Escritorio Dutra y Juan Carlos Martínez, se alcanzó un precio promedio de US$ 491, con un valor máximo de US$ 1.800 por un plantelero de Doña Elisa adquirido por Milton Redin, de Rocha. Otro precio destacado fueron los US$ 1.500 por un reproductor de San Gerardo adquirido por Marcelo Bravo, de cabaña Nova Aurora de Brasil.

En total se vendieron 85 carneros a un promedio de US$ 491; máximo US$ 1.800; 220 ovejas y borregas a US$ 85.

Todos los lotes tenían preoferta y hubo mucha participación telefónica. La genética se dispersó para Lavalleja, Florida, Maldonado, Rocha, Treinta y Tres, Cerro Largo, Río Negro, Durazno, Flores y Canelones.

En total participaron 45 operadores, algunos de reconocidas cabañas, como: La Palma, de Iguaran; El Cerro, de Redin; Las Anitas, de Alfonso; El Renuevo, de De los Santos; Santa Magdalena de W. Sosa; Don Mateo, de Espinosa y Alegre; y Los Talas, de Luzardo.

“Fue un excelente remate. Sumamente ágil, con dispersión total en, prácticamente, una hora y media”, destacó Federico Jaso, director de Jaso & Jaso.

Hizo referencia también a que hubo compradores de distintos puntos del país, operando cabañas uruguayas de punta , y también de Brasil “lo que habla a las claras del trabajo genético de ambas cabañas”, señaló.