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Mercado de arrendamientos de campos ganaderos: la referencia se ubica en los 80 dólares por hectárea

Los arrendamientos de campos ganaderos en el norte se estabilizan en torno a los 80 dólares por hectárea, pero el alto costo de poblar y la presión de la garrapata condicionan la demanda y ponen a prueba la ecuación entre valor del ganado y renta

Campo ganadero con Angus y Hereford.
Campo ganadero con Angus y Hereford.

En un escenario donde el precio del novillo gordo ronda los 1.500 dólares (precio final) en la industria frigorífica —cercano a los picos históricos de 2022—, la atención también se centra en el mercado de arrendamientos de campos ganaderos. Según explicó Francisco Cánepa, director del escritorio Cánepa de Salto, las rentas hoy se ubican en el eje de los 80 dólares por hectárea, aunque en valores constantes se observa una baja frente a años anteriores.

En el norte del país comenzó a aparecer más campo disponible para arrendar, con operaciones que promedian entre 900 y 1.000 hectáreas. Cánepa señaló que, para poblar un campo de esa magnitud, se requieren unos 700.000 dólares de capital más los costos de renta y otros gastos iniciales, lo que eleva la cifra a unos 770.000 dólares. Ese monto explica por qué muchos productores no están en condiciones de lanzarse a nuevas inversiones, limitando la demanda a aquellos que ya cuentan con ganado o necesitan trasladarlo tras entregar otro predio.

“Hoy poblar un campo está relativamente caro. El que ya tiene ganado es el principal candidato a arrendar, mientras que el que necesita poblar desde cero no tiene el ánimo de hacerlo”, subrayó Cánepa.

La ecuación ganados–renta

El operador explicó que la renta de campos debe analizarse en conjunto con el precio del ganado. En momentos de precios bajos de hacienda, los arrendamientos podían estirarse más porque convenía retener animales y sacarles valor en el campo. Sin embargo, con un ganado caro, la ecuación se vuelve más compleja.

“Si hoy tomamos como referencia los 40 a 45 kilos de carne por hectárea que se venían manejando, el valor del novillo debería sostener rentas por encima de los 100 dólares. Pero el capital requerido para poblar condiciona mucho al negocio”, indicó.

Existen contratos en dólares fijos y otros atados al kilo de novillo. Para algunos propietarios la diferencia es indiferente, pero en ambos casos incide el descuento del IRPF. “En un campo de mil hectáreas a 80 dólares, después de impuestos quedan 70 y pocos, lo que no son grandes números para el dueño”, aclaró Cánepa.

El atractivo de cada campo también depende de factores adicionales: ubicación, posibilidad de hacer agricultura o mejoras, y apertura del propietario a aplicar tecnologías que permitan intensificar.

Fondos ganaderos y mayor oferta

Si bien los denominados fondos ganaderos no influyen de forma directa, su devolución de hectáreas al mercado incrementó la oferta en el norte, particularmente en Artigas, lo que condiciona los precios en zonas vecinas como Salto.

“La ley de oferta y demanda juega fuerte. Empiezan a aparecer campos que se entregan y eso presiona las rentas hacia abajo”, aseguró el empresario.

El factor sanitario también pesa. El problema de la garrapata es una de las primeras consultas de quienes evalúan arrendar. Los costos de tratamientos, el personal adicional y las pérdidas productivas que provoca esta parasitosis generan cautela.

“No es solo el costo del producto; hay pérdida de kilos, abortos, menor performance del rodeo y mayores exigencias operativas. Eso también condiciona la decisión de arrendar”, advirtió Cánepa.

Hoy los arrendamientos de campos ganaderos en el norte se consolidan en torno a los 80 dólares por hectárea, con excepciones puntuales algo por encima. No se registran negocios por debajo de 70 dólares, pero las perspectivas dependerán de cómo evolucione el precio de la hacienda, el nivel de oferta y la capacidad de inversión de los productores.

“Es una ecuación donde todo está atado: ganado caro, costos altos y una oferta que crece. Veremos si las rentas logran sostenerse en la referencia de los 40 a 45 kilos de carne por hectárea”, concluyó Cánepa.

En el marco del nuevo Plan Nacional de Lucha contra la Garrapata presentado por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, especialistas destacan el rol de la hemovacuna como medida preventiva para evitar pérdidas económicas por la enfermedad conocida como tristeza parasitaria

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