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Lechería: Fucrea proyecta otro ejercicio entre bueno y muy bueno, aunque observa señales de alerta en la industria

Aunque los resultados preliminares muestran otro año de buenos números para los tambos, desde Fucrea advierten sobre el impacto de algunos costos y las dificultades que enfrenta la industria para colocar una producción que continúa creciendo

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Ganado vacuno holando.
Foto: Manuela García Pintos

A pocas semanas del cierre del ejercicio 2025/26, la lechería uruguaya se encamina a registrar un nuevo año de resultados positivos. Así lo indicó el coordinador lechero de Fucrea, Santiago Gonnet, quien señaló que las proyecciones preliminares muestran un desempeño similar al alcanzado en el ejercicio anterior, cuando la actividad fue el rubro con mejores resultados dentro del movimiento CREA.

En diálogo con Valor Agregado, Gonnet explicó que actualmente se encuentran procesando la información de más de un centenar de empresas lecheras y que los resultados definitivos estarán disponibles hacia fines de septiembre. Sin embargo, adelantó que las estimaciones realizadas hasta el momento permiten esperar un cierre “entre bueno y muy bueno”.

“El ejercicio pasado fue muy positivo y, por ahora, las expectativas apuntan a resultados muy similares. Habrá que evaluar el impacto final de algunos costos, especialmente fertilizantes y combustibles, además de los efectos que dejó la seca del verano”, señaló.

En el ejercicio 2024/25, Fucrea analizó 112 empresas lecheras que alcanzaron un ingreso de capital promedio de US$ 596 por hectárea, con un producto bruto de US$ 2.959 por hectárea y una rentabilidad del 5,21%.

Producción firme y buena relación leche-grano

Según Gonnet, uno de los factores que sostiene los buenos resultados es la favorable relación entre el precio de la leche y el valor de los granos, una variable que ha permanecido estable en los últimos años.

A ello se suma un aumento en los niveles productivos y una mejora en los sólidos remitidos por los tambos. “Las producciones vienen siendo mayores que el año pasado y los sólidos han sido realmente muy buenos”, destacó.

No obstante, advirtió que la sequía registrada durante el verano obligó a incrementar el uso de reservas y concentrados, además de afectar los rendimientos de los cultivos de verano que constituyen una parte importante de la base forrajera de los establecimientos lecheros.

Intensificación creciente

El coordinador de Fucrea sostuvo que el proceso de intensificación de la lechería continúa avanzando en todo el país, impulsado en parte por la favorable relación de precios que incentiva una mayor utilización de concentrados.

A su juicio, en aquellas zonas donde aún existe margen para crecer en superficie, el pasto sigue siendo una herramienta fundamental por su eficiencia y resiliencia. Sin embargo, en regiones donde la competencia por la tierra es más intensa, especialmente frente a la agricultura, los sistemas avanzan hacia modelos con mayores niveles de encierro y estabulación.

“En las zonas donde la agricultura compite más fuerte, el crecimiento horizontal es más difícil y allí aparecen sistemas más intensivos, con más encierro y más estabulación”, explicó.

La agricultura sigue siendo un competidor fuerte

Consultado sobre la posibilidad de que la lechería recupere superficie frente a la agricultura, Gonnet se mostró escéptico. Según señaló, los campos que abandonan la actividad lechera para pasar a la agricultura, particularmente en el litoral, rara vez regresan al tambo.

Explicó que, además de los factores económicos, existen elementos vinculados a la gestión, la mano de obra y las inversiones necesarias para desarrollar un sistema lechero que dificultan ese retorno.

“La inversión que requiere la agricultura es mucho menor que la que necesita un tambo en ganado e infraestructura. Una vez que un campo pasa a agricultura, es realmente muy difícil volver”, afirmó.

Dentro de la base de datos de Fucrea también se observa una tendencia hacia establecimientos de mayor escala. Gonnet indicó que el promedio de los tambos evaluados ronda las 600 vacas, aunque aclaró que el movimiento incluye productores de todos los tamaños.

A nivel general, señaló que continúa observándose un aumento de la carga animal, más vacas en ordeñe y una mejora en la productividad individual de los rodeos, factores que ayudan a explicar el crecimiento de la remisión registrado en los últimos meses.

Preocupación por la industria y los mercados

Pese al buen momento que atraviesan los productores, Gonnet reconoció que existen algunas señales de preocupación en el sector industrial.

Si bien valoró positivamente la decisión de sostener el precio de la leche para la próxima primavera, advirtió que varias industrias enfrentan dificultades para colocar su producción, especialmente aquellas orientadas a la exportación o que buscan ampliar mercados.

“Vemos un negocio del tambero bueno a muy bueno, pero también vemos muchas dudas en el sector industrial”, afirmó.

Según explicó, algunas industrias orientadas al mercado interno se encuentran limitadas por la capacidad de colocación de sus productos, mientras que competir en los mercados internacionales presenta desafíos cada vez mayores.

En ese contexto, Gonnet señaló que una de las principales interrogantes hacia adelante será la capacidad del sistema industrial para absorber una remisión que continúa creciendo.

“Tenemos preocupación sobre qué va a pasar si la remisión sigue aumentando y cómo se va a colocar todo ese producto. Ahí vemos algunas luces de advertencia”, concluyó.

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