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Mauricio Rodríguez: “En las crisis, hay que arriar velas y aferrarse al mástil”

El productor Crea dijo que “los ciclos en la ganadería existen”, y en medio de esta incertidumbre “hay que concentrarse en los negocios centrales de las empresas, sin especular demasiado y hacer muchos cambios de timón”.

“En fucrea tenemos como eslogan: “Con la estrategia como obsesión”, es decir; estar permanentemente analizando nuestras acciones del día a día”.

Martín Olaverry / Pablo D. Mestre

– Como integrante de dos Grupos Crea de empresas ganaderas y expresidente de la Federación Uruguaya, ¿cómo ve el cierre del año agrícola para los establecimientos productivos?

– Es un ejercicio que presenta dos caras de una moneda. La primera mitad del ejercicio, que fue el segundo semestre del 2019, fue realmente excepcional y no es necesario ahondar en detalles: precios récord, faena récord, se exportaba todo lo que se pedía, los mercados funcionaban bien, y no solo China, también la Cuota 481; y la cadena tenía un dinamismo espectacular. Pero ese comportamiento se notó resentido sobre el cierre del año pasado con las renegociaciones chinas de contratos de carne, que se extendió durante los dos primeros meses del 2020 y tuvo toda su extensión con la pandemia de coronavirus. Lamentablemente, el repunte de los volúmenes exportables a China, que se había insinuado sobre el cierre de este año agrícola, se observa frenado nuevamente. En definitiva: segundo semestre del 2019 excepcional y los primeros seis meses del 2020 para el mayor olvido.

– Por los dos momentos, opuestos, que ha remarcado: ¿considera que el cierre del ejercicio 2019/20 será similar o mejor al 2018/19?

– Es una pregunta bien relevante y depende mucho de cada empresa. Las empresas que lograron realizar los ganados, por sus modelos de negocio, sobre el fin del ejercicio pasado, caso de las empresas que se arman para vender ganado de Cuota 481 o que pueden vender todo el ganado gordo antes fin de año, esas empresas seguramente tengan mejores números en comparación con el año agrícola anterior. Ahora, los establecimientos más estables, con más ventas a lo largo del año, se van a ver más resentidas. Todavía no están los números agrupados a nivel de todo el movimiento Crea, se conocerán a medida que cierren las carpetas, pero en las reuniones realizadas de los Grupos se ven muchas realidades: algunas que les fue mejor que el año pasado y a otros peor. O sea que, seguramente, el promedio pueda marcar un entorno parecido al ejercicio 2018/19, aunque con una mayor dispersión entre los establecimientos ganaderos.

– Considerando el momento pero también algunas dificultades más estructurales, como puede ser la reducción de la Cuota 481, ¿cómo proyecta el negocio a futuro?

– Es muy difícil hacer pronósticos o suposiciones cuando estás en el medio del temporal. Realmente hoy estamos en medio de ese temporal y el mazazo que significó para el universo la pandemia va repercutir, todavía no se le ven las patas a la sota. Hay que esperar y ver cómo se reacomodan los zapallos en el carro del negocio ganadero pos pandemia. Habrán cosas que van a cambiar, porque nosotros teníamos un orden mundial establecido: con China demandando mucha carne, experimentando una migración de la carne más tipo commodity a más tipo premium, conforme aumentaban sus sectores de capas medias que habían agarrado el gusto por la carne y empezaban a consumir producto de más calidad. Además, China era el destino natural para cuando fuera cayendo la Cuota 481, ya que el país asiático estaba empezando a absorber ese tipo de carne de mayor valor comercial. Ahora no sabemos cuánto va a demorar en recomponerse esto, pero la tendencia en el largo plazo va a seguir siendo buena. Hay que ver cómo se rearma todo. También, es acá cuando se suman al cuestionamiento temas como los aranceles y acuerdos entre países a raíz de la pandemia, porque las necesidades van a pasar a ser otras. Estoy seguro que el mundo precisa proteína de origen animal y hay un déficit global de ésta. Vamos rumbo a los 9.000 millones de habitantes en el universo y la realidad indica que la expectativa de vida ha crecido mucho, las clases medias también y por primera vez, en 2019, el gran problema de la humanidad no fue la hambruna, sino la obesidad. Seguramente cada uno de estos puntos tienen que estar en la agenda cuando se piensa el negocio de la carne en el largo plazo y en medio de la pandemia.

– En este contexto, ¿qué mirada hace para dentro de las empresas ganaderas que integran Fucrea y cuáles son las acciones claves a tomar?

– Siempre en estos momentos de crisis es necesario arriar las velas y aferrarse al mástil. Hay que concentrarse en los negocios centrales de las empresas, sin especular demasiado y sin tratar de hacer muchos cambios de timón. Hemos pasado varios temporales, los que tenemos algunos años sabemos que los ciclos existen en la ganadería y lo que importa para la recomposición de los ciclos son las tendencias de largo plazo. Hoy te diría que ser prudente en el manejo de las finanzas, de manera de no salir de forma alocada e invertir en cosas que se venían postergando y no se podían hacer. Pero también es cierto que hay que cuidar la productividad porque en el largo plazo el margen del negocio tiene que ver con la productividad, por tanto hay inversiones que tiene un retorno, son impostergables y se deben hacer. Hay que tratar de cuidar al máximo esas inversiones que solamente uno hace cuando tiene un colchón: desde cambiar el techo del galpón hasta alambrar el potrero del fondo.

– ¿Qué fortalezas aporta a las empresas ganaderas integrar la Federación Uruguaya de Grupos Crea?

– En Fucrea tenemos un eslogan que es: “Con la estrategia como obsesión”, es decir; estar permanentemente analizando nuestras acciones del día a día, pero en el mediano y largo plazo tener un marco de contención de ocho a diez pares, y cuando miro a nivel global a más de 600 empresas, que funcionan como red de contención que favorecen a la toma de decisiones. Desarrollar acciones específicas en este ámbito, con gente inteligente que analiza temas en tu mismo idioma, hace la diferencia en el día a día y permite tener un marco de referencia para una buena decisión. Aunque hay empresas con más tendencia al riesgo y otras más conservadoras, tener a uno o varios integrantes del grupo que te recomiendan: “Tené cuidado o vamo arriba, jugate”, es un apoyo que ayuda mucho.