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Fimix: “Hay mucho por hacer y poco tiempo”

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Sr. Presidente Luis Alberto Lacalle Pou Reciba un cordial saludo y las felicitaciones del caso por haber tenido el honor de ser ungido con el voto de la mayoría del pueblo oriental. Por delante queda un trabajo mayúsculo, con muchos temas pendientes, urgentes e impostergables.

Una sociedad debe integrar a todos sus ciudadanos, promover la auto superación del que puede valerse por sí mismo pero, también, tender la mano solidaria a quien está ‘’en la lona’’. No como asistencialismo o caridad mal entendida, sino como darle a todos las mismas oportunidades sin que éstas dependan del lugar de origen de cada uno. Y para eso la educación es central.

La libertad, entendida en sentido amplio, es poner al ser humano por sobre cualquier corporativismo. Que su bienestar, desarrollo y superación sea el desvelo de cualquier gobierno. Que no haya que resignar derechos por libertades, ni viceversa, como si fuese un juego de suma cero. Que ningún Partido, organización o colectivo se arrogue la propiedad sobre nadie y, menos que menos, el derecho de imponerse sobre la vida de sus ciudadanos en función de un supuesto bien superior.

Que las escenas de los militantes de las dos opciones políticas por las que se votaba este domingo cantando el himno en conjunto sean lo común, que los vecinos, amigos, familiares y todo aquel grupo de personas que conviven a diario, siga estando formado por personas de todos los credos, religiones e ideologías, entendido como la integración y la tolerancia de las que Uruguay siempre se enorgulleció.

Que los hijos de obreros, de profesionales universitarios y de empresarios vuelvan a estar sentados en el mismo banco de escuela pública. Que las cuatro tribunas del Estadio Centenario vuelvan a poblarse de hinchas de ambos rivales clásicos. Considerando que hace diez días la final del campeonato de rugby de Uruguay tuvo 5 mil asistentes y ni un solo policía en las tribunas, no debería ser mucho pedir.

Para eso, se necesita trabajar mucho y en profundidad en la educación. Rescatar los valores democráticos y de tolerancia que caracterizan a este gran país de América del Sur, admirado por muchos en el resto del mundo.

Dicho esto, estamos en un país que debió ponerse al día en un montón de aspectos en los últimos 15 años, pero nada es blanco o negro en la vida, por lo menos para los demócratas. De uno y otro lado, había y sigue habiendo temas pendientes, con avances y logros en estos años, como también los hubo en los años y décadas anteriores. El Uruguay no empezó en 2005, tampoco en 1985. Es mucho más grande y trasciende a todos nosotros.

Entre los valores que creemos necesario rescatar está el espíritu emprendedor y de riesgo que movió a muchos de nuestros ancestros. ‘’Los uruguayos descienden de los barcos’’ reza el dicho popular y, si será cierto, que los inmigrantes que llegaron a lo largo de los casi dos siglos de nuestro país, lo hacían ‘’con una mano atrás y otra adelante’’, dispuestos a trabajar en lo que fuera necesario, en una tierra llena de oportunidades.

El país de la penillanura suavemente ondulada no suele irse a los extremos. Cuando eso ocurrió fueron las peores horas de la historia, hacia la izquierda y hacia la derecha respectivamente, durante la segunda mitad del siglo XX.

Integrar no implica pasar por encima de las libertades. Ordenar, promover y estimular son aspectos que deberían estar en la visión de cualquier estadista, pensando en sus semejantes y en bienestar de ellos y del país. Eso es velar y tener capacidad de ver más allá.

Las sociedades desarrolladas no son las más ricas sino aquellas en donde las instituciones y los servicios públicos funcionan bien, en donde los ciudadanos pagan impuestos, que se les devuelve en obras. Ni más ni menos.

Es en donde, si uno decide contratar, salud, educación o seguridad privada es por convencimiento y no por necesidad. Donde quien quiere educar a sus hijos en escuela pública, tener salud gratuita o no tener que contratar seguridad privada, no termina siendo la única opción antes de pensar en emigrar.

Hay mucho para hacer y poco tiempo, el recurso más valioso.

Felicitaciones y cada uno a lo suyo: al trabajo y adelante

Federico Morixe

Rafael Chans

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