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Fernando Fabini: “Se van a vender todos los terneros”

El criador del este del país aseguró que la actualidad del mercado ganadero “te incentiva a invertir más”.

Fernando Fabini, productor ganadero dedicado a la cría.

Pablo D. Mestre
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– ¿Qué expectativas tiene para la zafra de ternero?

– Se va a vender todo lo que se produzca con cierta facilidad. También depende de la exigencia que se tenga, pero siguiendo los precios del mercado no creo que haya problemas de venta. Los criadores estamos con expectativas, no se me ocurre no poder vender los terneros.

– Con la actual coyuntura de ajustes de precios, ¿se puede resentir a la cría?

– No. Para hablar de la cría se debe pensar en todo el sistema, porque pasarse de la cría a la recría o invernada es muy fácil, pero lograr un sistema de cría te lleva tiempo y no se puede romper. Se debe pensar en el sistema, aunque es claro que habrá años buenos y otros malos, el mercado es volátil y esos cambios se deben incorporar al negocio. El mercado no se puede manejar ya que sufre cambios, sin embargo el criador debe seguir pensando en el sistema y no dar grandes volantazos en su estrategia.

– ¿Cómo está hoy el negocio de la cría?

– El negocio de la cría está muy bien, los últimos años han sido muy buenos. Es obvio que clima juega un papel importante y a veces afecta, pero sabemos que estamos en un país con la mayor variabilidad climática del mundo y hay que saber convivir con eso. Por suerte en la cría existen herramientas que son muy utilizadas, como los destetes, y te permiten un buen desarrollo.

– Teniendo en cuenta las herramientas que usa en el establecimiento, ¿qué costo tiene para producir un ternero?

– El punto de equilibrio depende del sistema que tengas, pero en uno de los dos campos que manejo no me quedan más opciones que hacer destete precoz y me implica una inversión en alimentación de US$ 50 a US$ 60 para lograr un ternero de 140 a 150 kilos. Pero sumando otros costos, como por ejemplo la compra de toros y el desarrollo de los mejoramientos, el precio base se ubica en US$ 150 por cabeza. Sin sumar la mano de obra ni la renta de los campos.

– Contemplando las exigencias de los compradores, ¿cuál es el tipo de ternero que se requiere hoy?

– Siempre hay exigencias, sobre todo en el ternero que está pensado para la Cuota 481. De todas maneras son exigencias que el criador las debe tener presentes para empezar sustentablemente el negocio. Pero hay que buscar terneradas uniformes, sanas, de razas carniceras y lograr tener mucha información sobre la genética, porque también es importante. En mi caso siempre estoy cruzando con la raza Angus o Hereford, en especial Angus, entonces voy sacando caretas y con el paso del tiempo he evolucionado y teniendo un rodeo más definido en la raza.

– Mirando los valores que se alcanzaron el año pasado para las haciendas, ¿resulta un respaldo para el criador?

– Hemos pasado momentos bravos, pero la realidad actual te motiva a invertir más, sobre todo en mejorar y llevar al sistema al máximo. No hay dudas que en toda la cadena nos tiene que ir bien. Desde los frigoríficos a los criadores y pasando por los invernadores, creo que es ahí cuando realmente la cosa sale de buena manera. Porque si el invernador compra los terneros al mismo precio del año pasado y vende al valor del gordo de estas semanas, ellos también necesitan un incentivo. Es una cadena.

– ¿Considera que la cadena cárnica está funcionando de buena manera?

– Cada uno defiende su rubro, pero estamos en un país muy integrado y con instituciones muy sólidas. Realmente nos podemos desarrollar como productores, además nos acompaña una sanidad que hace muy bien su trabajo, sin olvidar el Instituto Nacional de Carnes (Inac), el de Investigación Agropecuaria (Inia) y el Plan Agropecuario (IPA). Hay una cadena integrada, aunque es obvio que existirán las discrepancias, pero acá se puede trabajar de forma estable. Lo que sí está muy volátil es el mercado, entonces predecir y en función de eso hacer las inversiones resulta medio complicado. Sin embargo, en el campo hay que definir qué tenemos que hacer y qué se puede hacer, pensar en eso y dedicarnos a eso.