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Facturación de ganadería de carne récord en 2019

Mejora en el precio de venta más que compensó la menor actividad.

Foto ganadería.

Rafael Tardáguila
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La ganadería de carne facturó un monto récord en 2019 gracias a los muy altos precios de venta, que más que compensaron el descenso en la cantidad de animales faenados y de animales exportados en pie. La facturación de la ganadería de carne creció 1% el año pasado a un máximo histórico de US$ 2,19 miles de millones, unos US$ 22 millones por encima del registro de 2018.
La salida de animales del sistema cayó fuerte, en especial en el caso de la exportación de vacunos en pie. En base a las solicitudes de exportación informadas por Aduanas, salieron 151 mil vacunos, fundamentalmente terneros machos enteros para Turquía. Esto implica un descenso de 255 mil cabezas respecto al récord de más de 400 mil del año anterior. El valor medio de venta sufrió una mínima corrección al alza a US$ 664 por cabeza, por lo que la facturación por concepto de exportación en pie cayó en US$ 160 millones a solo US$ 100 millones el año pasado, el menor monto desde 2013.

Turquía, destino hegemónico para esta corriente exportadora, dejó de emitir permisos para la importación de animales en pie, dado que el negocio estaba resultando malo para los engordadores por un exceso de oferta. Quedaron operativos los permisos ya otorgados, pero no hubo nuevos. La expectativa es que en algún momento de este primer semestre de 2020 Turquía revierta esa decisión.

A su vez, la faena se contrajo en 112 mil cabezas a 2,23 millones, con un descenso en la producción de carne de 23 mil toneladas a 563 mil toneladas carcasa. La caída en la producción de carne es proporcionalmente menor a la faena debido a un aumento del peso de las carcasas que pasó de 250 kilos en 2018 a 252 en 2019. Este descenso en la producción física fue compensado por el fuerte aumento en el precio de venta. Los frigoríficos compraron en promedio a US$ 935 por animal, una suba anual de 15%. En definitiva, la facturación por la venta de vacunos a frigorífico logró un mínimo aumento anual en 2019. Los números son mejores cuando el monto se expresa en pesos constantes. Allí se advierte un incremento de la facturación de 6,6% determinada fundamentalmente por la valorización del dólar por encima del ritmo de inflación.

Facturación.

Para el año en curso la expectativa es que no se llegue a la misma cifra en dólares. Primero, porque es factible que la faena vuelva a descender. No lo haría en cifras muy significativas, pero difícilmente se llegue al número de 2019. Segundo, porque desde el lado de la exportación en pie tampoco se advierte la posibilidad de una franca recuperación en el correr de este año. Tercero, porque los picos de precios alcanzados en 2019 difícilmente se repitan este año, dado que el gobierno de China “marcó la cancha” de hasta dónde se puede llegar en los precios que pagan los importadores, a lo que se le agregó a partir de la segunda quincena de enero el impacto de la crisis del coronavirus sobre la economía en general y sobre la demanda de carne vacuna en particular.

Facturación de tamberos cayó US$ 66 millones.

El año 2019 no fue malo en materia de producción de leche para Uruguay con una remisión a planta que orilló los 2.000 millones de litros. Sin embargo, los tamberos vieron menguados sus ingresos brutos medidos en dólares corrientes. El año pasado, los productores facturaron US$ 594 millones por los 1.976 millones de litros que produjeron durante ese ejercicio (baja anual de 4%), un monto que implicó una caída de US$ 66 millones (-10%) respecto a los US$ 660 millones de 2018. También estuvo por debajo de los US$ 652 millones del año 2017, pero fue superior a 2015 (US$ 582 millones) y 2016 (506 millones), dos años duros para la fase primaria.

El factor determinante para este descenso fue el precio por litro de leche. Mientras que en 2018 el promedio se ubicó en US$ 0,32 por litro, el año pasado se produjo una baja de dos centavos a US$ 0,30 por litro. Esto se dio por la fuerte suba que tuvo el tipo de cambio (15%) el año pasado. Si bien las industrias aumentaron el pago en pesos durante varios meses del pasado ejercicio, no fue suficiente para acompasar la depreciación que registró la moneda uruguaya el año pasado.