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Eduardo Barre: “Hay que trabajar en el terreno, más cerca del productor”

El director de los Servicios Ganaderos manifestó su preocupación “por el incumplimiento” de la profesión en el despacho de tropa, y dijo que la mosca de la bichera se debe tratar “en términos de control y no de erradicación”.

Eduardo Barre, director de los Servicios Ganaderos del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP). Foto: archivo El País.

Martín Olaverry[email protected]

¿Cuáles son los objetivos de la Dirección General de los Servicios Ganaderos (DGSG) para los próximos cinco años?

– Es una unidad muy importante dentro del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) que trabaja con una visión interna y externa del país para mejorar siempre la colocación de productos agropecuarios. En estos cinco años apostamos a potenciar lo que se ha hecho en aspectos sanitarios, de inocuidad y de bienestar, son temas muy relevantes que se deben cuidar, trabajar y mejorar a nivel nacional como internacional.

– Está en agenda la discusión del presupuesto para la DGSG, ¿qué proyecta desde la utilización de los recursos?

– Las autoridades han manifestado en varias reuniones que los Servicios Ganaderos tienen problemas, que también los hay en la administración pública, pero nosotros lo sufrimos principalmente por la falta de personal. Es una unidad que tuvo en estos años una deserción muy grande por jubilaciones frente a la tasa de ingreso. La franja etaria de la unidad es, en un 50%, de 50 a 70 años. Nos preocupa y tenemos que ver cómo gestionamos los recursos para no bajar los brazos en cuanto a los objetivos de los Servicios Ganaderos. Hay que ser muy inteligentes porque no habrá un gran ingreso destacado de funcionarios públicos para no aumentar el costo del Estado, por tanto hay que mirar bien cuál es el recurso humano que queremos dentro de la unidad: se debe mirar el perfil y el número adecuado para cada unidad, en especial gente joven y con conocimiento de campo. Porque la mayoría van a ser auditores de todas las tareas posibles y delegando funciones a terceros, buscando cada vez más una asociación pública y privada. La clave es mejorar la capacidad de los auditores.

– ¿Serán cinco años que buscarán un trabajo de mayor cercanía?

– Queremos estar más en el terreno, que sea visible el Ministerio y nuestra unidad en el ámbito de una asociación pública y privada para resolver temas sanitarios. Debemos trabajar juntos el problema, que nos vean una figura amigable, porque los problemas sanitarios pueden ocurrir y eso no quiere decir que el productor haga mal las cosas. Queremos construir una visión de los Servicios Ganaderos de ayuda al productor. Vamos a seguir fiscalizando, pero más ayudando a salir del problema.

– Entrando en temas, ¿cuál será la política de Uruguay sobre la fiebre aftosa y la posición ante la decisión de Brasil de comenzar con su plan para erradicar la vacuna?

– Cuando se armó el programa hemisférico en relación a la aftosa se planteó que los países puedan coordinar acciones para lograr una medida libre de fiebre aftosa, y se viene cumpliendo. En el Cono Sur (Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay) no se registran focos de aftosa desde el 2011, en el resto de América se tienen problemas con la circulación viral que hay en Venezuela y Colombia. Sin embargo, para los otros países los análisis vienen dando una buena perspectiva. Algunos ya desarrollaron el adelantamiento para eliminar la vacuna, es el caso de Brasil que armó un programa para ir levantando en bloques. En Uruguay también se ha venido trabajando en un programa, y si hacemos una sucesión de hechos pasados queda demostrado que se han logrado cambios. Se vienen cumpliendo etapas para en un futuro tomar la mejor decisión país sobre el levantamiento de la vacuna, y será una determinación de todos los actores de la cadena productiva. Al momento, dentro del programa nacional, vamos a ir incrementando la vigilancia, ya que es uno de los temas que más nos preocupa.

– Dejar o no la vacuna, ¿puede ser una decisión que se tome durante estos cinco años?

– Se contrató una consultora internacional para conocer los costos y beneficios que podría tener Uruguay por un levantamiento o no levantamiento de la vacuna contra la aftosa. El trabajo todavía no está publicado para que se pueda leer, interpretar y sacar conclusiones. Pero es interesante que lo conozca el sistema productivo para ver qué vamos a hacer de aquí a cinco años, si nos embarcamos o esperamos contemplar lo que sucede en la región. La idea es que podamos conocer las variantes, porque dentro del estudio hay variantes con y sin la vacuna, para empezar una discusión país.

– ¿Los periodos de vacunación establecidos se mantienen sin cambios?

– Sí, por más que hay pandemia en Uruguay no hemos cambiado los periodos y los estamos cumpliendo. Aunque para este último definimos una flexibilización por dos razones: la pandemia y la sequía que se viene experimentando en varias regiones del país. Hasta ahora no hay cambios, me han planteado el interés de correr el periodo más cercano a marzo y se va a estudiar como se estudiaron otros corrimientos.

– ¿Cómo evalúa la campaña para erradicar y controlar la brucelosis?

– Es una campaña que ha tenido un cambio importante cuando pasamos del sistema de interdicción de seccional policial al sistema buffer. Hay que remarcar algo importante; con esa modificación se bajó el gasto en US$ 10 millones. En cuanto a resultados, estamos en la fase que se llama “cola de ratón”: hoy en lo fino de la cola y nos obliga a trabajar más en hacer serología para encontrar positivos. Es el momento más difícil de la campaña para detectar los animales positivos y tratar de sangrar rápidamente ese establecimiento. Esta etapa nos llevó a mejorar algunos lugares de vigilancia y estamos tratando de encontrar las mejores soluciones, porque una de ellas es a nivel de frigoríficos y tenemos problemas de hacer el trabajo adecuadamente o lo que queremos hacer, y dirigidos a aquellos lugares que son bolsones que todavía no encontramos cómo sangrarlos. A pesar que cuando hacemos el monitoreo serológico de aftosa usamos ese mismo suero para detectar brucelosis, también debemos aumentar la vigilancia en los frigoríficos. Es una etapa difícil, ha descendido la cantidad de focos, ha mejorado en aquellos lugares donde se viene haciendo saneamiento, y cuando le sale positivo a un establecimiento que vacunó, es de muy pocos animales, de muy pocos. A diferencia del establecimiento que no vacunó sistemáticamente, que la prevalencia es más grande en animales enfermos.

– Por la experiencia de Paysandú, que se realizó la vacunación obligatoria con la RB51, puede ser una alternativa de ir a una vacunación total, debido al trabajo y el desafío que implica detectar los casos positivos…

– Puede ser una alternativa. Los datos de la intermisión en Paysandú todavía no fueron evaluados, pero han descendido la cantidad de focos, aunque aparecieron nuevos; pero como se vacunó son de pocos animales y de rápido saneamiento. Obligar a todo el país aumenta el costo y se debe discutir bien. Ya se ha planteado en otro momento y los productores dijeron que no. Quizás es momento de volver a estudiar el tema y ver si es conveniente.

– ¿Puede ser una opción que presente el Ministerio?

– Hay planteos de algunos actores que trabajan en el tema sobre hacer cambios en la campaña, se viene evaluando y se seguirá estudiando, como otros puntos que vamos a proponer.

– ¿Se puede adelantar algún cambio?

– Me parece importante que se pueda terminar de trabajar técnicamente para después presentar la información. Pero te puedo reiterar el cambio de estrategia de dejar la interdicción seccional que generó un ahorro de US$ 10 millones.

– ¿Cómo evalúa el trabajo con la garrapata?

– La garrapata es una campaña crónica que hace mucho tiempo se habla y se aplican variables alternativas y herramientas. Hay años que va mejor y otros peor a razón del clima. También a veces sucede que bajamos los brazos y cuando queremos acordar ya tenemos el problema encima. A la campaña se la debe tomar con mayor conciencia en la producción, la fiscalización y en la estrategia de saneamiento. No se trata de determinar un plan en un papel, se debe llevar a la práctica y realizar correcciones, porque el comportamiento puede ser adecuado o no. Cuando no se comporta, porque existen otras causas, hay que ser inteligentes en cómo hacer las variantes. Desde los Servicios Ganaderos marcamos un modelo de cómo hacer los planes, pero cada predio debe adaptarse a sus condiciones: es el gran problema de la campaña, lo que más miedo nos da son los temas de inocuidad por el manejo inadecuado de los animales que después son enviados a los frigoríficos. Se han generado muchos problemas con ciertos principios, eso nos preocupa más que la misma parasitosis.

– ¿Hay posibilidades de que la garrapata pueda seguir creciendo y llegando a zonas libres?

– Sí, si no tomamos medidas en el tránsito de animales infectados podemos llevar el problema a áreas en las que comúnmente no hay garrapatas o que cuando llegan son fáciles de combatir. El tema es si se lleva garrapata con resistencia, se complica más y se va a ir afectando a las zonas libres. Por eso mismo prevemos definir cambios en la herramienta de despacho de tropa, seguramente va a sufrir modificaciones este año o el próximo para poder auditar mejor de lo que lo estamos haciendo, ya que todavía se está lejos de a dónde realmente queremos llegar.

– ¿Qué cambiaría?

– Hay muchos casos donde no se hacen despachos, como otros casos que se hacen mal y los animales llegan con parásitos. Eso se debe a un incumplimiento de la profesión o que la profesión lo hizo y hubo cambios de animales. Hay que analizar muy bien esto, para eso vamos a ajustar el despacho para que se una herramienta valedera para prevenir el tránsito de animales con parásitos a las zonas libres.

– ¿Los cambios pueden significar mayores exigencias con un trámite más costoso o la idea es enconcias con un trámite más costoso o la idea es encontrar mecanismos para agilizar los procesos?

– La idea es que sean más fáciles y más amigables para los productores. Si vamos a pedir más exigencias es para la prevención de la enfermedad, que debería ser de cabal conciencia. Se pretende ajustar lo que en algunos casos no se cumple, pero que sea amigable porque hoy no lo es. También tenemos que evaluar que cuando se cambia una normativa o herramienta no aumente los costos. No solo se trata de la eficiencia técnica, también de la económica.

– ¿Cómo se está trabajando con los residuos de principios activos en carne?

– Gastamos casi US$ 2 millones en el Programa Nacional de Residuos Biológicos para hacer muestras y analizar productos. Fue una apuesta fuerte y venimos monitoreando ciertas drogas que se están utilizando y vemos que hay algunos garrapaticidas y mosquicidas que se empiezan a dar con más frecuencia en residuos, mientras otros han bajado. Continuamente hacemos el monitoreo y brindamos charlas en distintos ámbitos para que vean lo que está sucediendo y evitar los problemas que significan estar con un predio observado por un residuo. La gente tiene que entender que hay un tiempo de espera que si se cumple no generaría problema. No se trata de no aplicar productos, pero se debe aplicar con conciencia: es dónde queremos trabajar y demostrar cuáles son los problemas que estamos encontrando.

– ¿Preocupa el ingreso de productos de contrabando y su incidencia en los residuos?

– Sí, es un factor que incide en los residuos. Tiene mucha incidencia cuando hay variaciones de precios en la frontera porque mucha gente busca productos del otro lado. En Uruguay tenemos un sistema de registros de productos bastante exigente en lo documental, en lo químico, lo analítico y de pruebas; en especial para productos que son aplicados en campañas sanitarias, como también en conocer el tiempo de espera. Se ha hecho en varias drogas y se tiene el resultado, es el caso del ethion. Desde el MGAP brindamos herramientas de seguridad para una buena aplicación del producto. Pero cuando se traen productos de otros lados es peligroso por los tiempos de espera y porque hay principios activos que no están registrados en el país. Tenemos conocimiento y nos han llegado denuncias de productos brasileños con ciertas drogas que ingresan al territorio, es ahí donde auditamos y si encontramos a alguien con ese principio va a tener una fuerte multa por el uso de ese tipo de producto, no solo por contrabando, sino lo que implica utilizar un principio no registrado ni estudiado en el país. Hay que tener conciencia de lo que se está haciendo porque se puede perjudicar al país.

– Uno de los anuncios de este gobierno para el sector es trabajar en el control y erradicación de la mosca de la bichera, ¿cómo se avanza en ese plan?

– Es un tema que discutimos, el año pasado se hizo un trabajo con recomendaciones de cómo hacer el plan para el país y hoy radica en conseguir fondos para empezar una campaña específica. El Ministro ha anunciado que quería iniciar este año, pero dada la pandemia estimo que el comienzo se estira un poco más. Pero está claro que hay una firme posición de hacer una campaña sobre la mosca de la bichera.

– Desde lo técnico, ¿es posible erradicar la mosca de la bichera en Uruguay sin comprometer a la Argentina o Brasil?

– No hablo en términos de erradicación, porque ahí el asunto es más complejo y profundo. Más bien vamos a hablar de control. Ahí sí Uruguay puede entrar en un programa, hacer el control y bajar la prevalencia de la incidencia de la mosca de la bichera. Y si logramos que los países vecinos puedan ingresar en el mismo sistema, tal vez se llegue a hablar de la erradicación. Primero hay que pensar en bajar los problemas que tenemos en ciertas especies.

– En cuanto al bienestar animal y pensando en barreras comerciales que pueda tener el país, ¿cómo evalúa lo realizado?

– Desde el punto de vista de animales productivos se cumple en varios lugares con normativas sobre el bienestar animal. A nivel de los frigoríficos se cumple con la normativa, pero se deben ajustar algunas acciones en otros lados. Hay problemas a nivel de equinos o en el transporte, en esos puntos se debe trabajar, de igual modo estamos bastante adelantados frente a otros países.

– ¿Podrían aparecer amenazas en algún mercado?

– Siempre están mirando lo que hace Uruguay, el año pasado se difundieron algunas imágenes sobre exportación de ganado en pie y provocó intercambios, pero la clave es cumplir acciones dentro del país y dar un seguimiento a la llegada de animales a destino.

– Con respecto a las vaquillonas para Europa, ¿hay algún cambio de inocuidad en la normativa?

– Europa tiene una normativa muy fuerte en inocuidad, hay un problema que es el uso del estradiol que en Uruguay se utiliza en unas 700 a 800 mil vacas a tiempo fijo. Tenemos que ver cómo y qué mecanismos vamos a implementar para poder cumplir con la Unión Europea. Hay dos posibilidades: la más drástica es suspender el estradiol o, en su defecto, utilizar la fortaleza de la trazabilidad, en el cual los animales que sean inoculados puedan ser impactados al usar estradiol y que no vayan a ese destino. Es una interrogante que se plantea y estamos trabajando para lograr la mejor solución, hay que discutir el asunto con la gente que hace el IATF y los proveedores del estradiol para determinar la herramienta más factible para el país. Creada la alternativa hay que ver cómo se audita, una exigencia que también tendrá Europa.

– En lo que refiere al ganado en pie y de acuerdo con las exigencias sanitarias, ¿qué posibilidades hay de ingresar vacunos para reproducción?

– El protocolo del Mercosur está firmado para reproducción, faena y engorde. Y dentro de éste hay alguna cláusula que permite al país comprador tomar acciones de protección sanitaria. En Uruguay todavía estamos en un proceso de preguntar a los mercados más exigentes sobre si podría afectar la caracterización de riesgo. Uruguay tiene una fortaleza muy grande, por la que siempre se lo destacó, y es que compra pocos bovinos del exterior, entran unos 50 animales al año para mejoramiento genético. No es lo mismo aumentar el volumen y para otro destino. Al momento, esa recomendación la tenemos de un país, Japón, y no nos cambiaría en nada la caracterización de riesgo. Aunque se exige que ese animal no pueda comercializarse a ese mercado. Otro protocolo dice que el establecimiento que reciba animal importado no puede enviar el ganado a la faena de un frigorífico exportador habilitado a ese destino. Hay ciertas restricciones, por tanto hay que analizar y tomar la mejor decisión.

– ¿Y directo para faena?

– También hay que analizarlo, pero hay un mecanismo que no pueden ir a frigoríficos exportadores. Tendría que enviarse a un matadero de categoría dos para el consumo local. Es un tema que está sobre la mesa y se estuvo estudiando en los últimos días.

– ¿Se avanza en la apertura de otro mercado para la exportación de ganado en pie o de carne bovina?

– Para la exportación de animales vivos no hay nuevos pedidos, mientras que para la carne se trabaja con Vietnam. Ya contestamos un cuestionario bastante completo que nos pidió el país y estamos a la espera de la respuesta. Es un destino muy interesante, son 100 millones de personas que empezaron a consumir este tipo de producto.