Rurales El Suplemento

Alfredo Lago: “Medidas que mejoren el ingreso al productor en US$ 300 por hectárea”

El presidente de la Asociación de Cultivadores de Arroz consideró que “se necesita la suma de esas políticas para hacer viable al productor y generar un incremento en la actividad sectorial, como recuperar el área perdida”.

Guillermo Crampet
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– ¿Cómo es la realidad del sector arrocero?
– A fines de noviembre hemos terminado de sembrar 133.000 hectáreas, es la menor área de siembra en las últimas tres décadas. Supimos plantar en 2011 200.000 hectáreas, hemos perdido 70.000 hectáreas, lo que representa más de un tercio del área, un sector que se retrayendo de forma significativa y trae dificultades en la actividad primaria con muchos productores que han quedado por el camino. Y ese resultado tiene un perjuicio directo en quienes dejan el rubro, pero también impactos en todo el sector: desde menos mano de obra, demanda de servicios y proveedores. También hay una disminución en la actividad industrial, al no tener materia prima la capacidad ociosa se eleva. En los últimos años ha sido noticia el cierre de plantas de molinos arroceros, como también el desmantelamiento de obras de mayor tamaño. La situación para el próximo gobierno es bastante compleja, y los efectos negativos no solo repercuten en la producción, sino que también en las localidades donde el arroz está presente.

– ¿A qué se debe la situación?
Es consecuencia de políticas económicas internas que han sido adversas a los sectores agropecuarios, afectando directamente la competitividad. Tanto en la política cambiaria como en la conformación de las tarifas públicas, ha sido un manejo que no atiende a las necesidades de las empresas del agro, pero sí a las necesidades fiscales. Es un daño que se viene ocasionando desde hace mucho tiempo, quizás hasta histórico, traspasando los últimos periodos del gobierno del Frente Amplio, aunque por un largo periodo fue enmascarado por un ingreso que respondió a los altos valores de las materias primas en el mercado de exportación. Además hay otra dificultad que proviene de la parsimonia del gobierno, a través de la Cancillería, en mejorar las relaciones comerciales con los países. Sí hemos visto mucha relación internacional por afinidad política, pero no tanto por intereses comerciales.

– Entonces el problema es de costos internos, y no en relación a los precios internacionales o la productividad…
– La causa de la crisis son las políticas internas que han afectado la ecuación del productor. Los precios internacionales estamos bien, más allá de que no son súper elevados, y en productividad estamos muy bien. Si nos comparamos con otros países del mundo, estamos entre los tres primeros con mejor productividad por hectárea. El ambiente en Uruguay es muy favorable para la producción arrocera: tenemos capacidad de producir mucho, bien y con altísima calidad. La pregunta que nos hacemos y nos realizan en otras partes del mundo, cómo el país padece esta situación. Más allá que el gobierno saliente insista que ha realizado medidas, no son de impacto y queda claro cuando digo que se perdió un tercio de área en el último periodo.

– ¿Considera que el sector está en crisis?
– Sí, está en profunda crisis. Si la medimos con crisis anteriores, sin duda que la que uno vive es la que más afecta y la peor, pero tenemos elementos muy objetivos para decir que es una crisis que afecta muchísimo y deja secuelas en el productor y en todas las localidades que estamos presentes. Son seis zafras de margen negativo, y se podría sumar un séptimo cuando se hagan las cuentas finales de lo cosechado en otoño.

– ¿Qué medidas de impacto necesita el sector?
– Hemos elaborado una serie de propuestas que se han dado a conocer a los distintos candidatos en el proceso electoral, que en definitiva no son propuestas que difieran mucho a lo que hemos hecho saber al gobierno saliente, pero no hemos tenido en éxito. Los pedidos van en la línea de mejorar la competitividad y la conformación de un número que en la ecuación tiene que impactar, con rebajas de costos, que beneficien a un mayor ingreso al productor en el orden de los US$ 300 por hectárea. Y tienen que ver con una adecuación de la devolución de impuestos, tarifas públicas que atiendan la realidad regional, por ejemplo combustibles más baratos habilitando la libre importación; en energía eléctrica lograr el mismo valor que exporta UTE a la región. También una posición de la política del Banco Central que atienda la justa posición de la tasa cambiaria y acciones de Cancillería para reducir los aranceles. Son medidas que por sí mismo no tienen efectos generales, pero en la suma de ellas generarían esos US$ 300 que se necesita el productor para ser viable y recuperar el área perdida en los últimos años.

– ¿Qué opinión le merece la designación de Uriarte como principal de Ganadería?
– Hemos recibido la noticia con mucha expectativa positiva. Él conoce la actividad productiva, ha sido una persona muy relacionada a las instituciones rurales y trabajamos en conjunto en el último tiempo en Campo Unido, donde también ha formado parte del análisis de la situación arrocera. Estamos muy esperanzados que pueda llevar adelante las medidas para reactivar al sector.

– ¿Uriarte podría ser un buen articulador de las medidas del sector con el resto de las carteras?
– Como articulador viene de un sector político que ha demostrado compromiso con el sector arrocero durante el proceso electoral, donde entendemos que Uriarte tendrá la posibilidad de avanzar en la interacción con el análisis de nuestra realidad. El arroz tiene relación con casi la mitad del gabinete ministerial, por tanto sería más eficiente que las propuestas ingreses por el MGAP y éste articule las medidas con los distintos Ministerios, es clave que sean la ventana que tenga el sector para plantear su situación y sean atendidas, y no peregrinar en las distintas carteras. De todas maneras, la estructura política siempre ha dejado al Ministerio de Ganadería en segundo plano, se necesita alguien con capacidad de interactuar con sus pares.