Remates

Una pasión desde el caballo a internet

Escritorio Federico Rodríguez Dos Santos es el “Martillo de Oro” de la Sociedad Agropecuaria de Cerro Largo por haber vendido más ganado en el local “Conventos”. La sangre de rematadores, viene de una larga historia. El principal de la firma destacó “la importancia de la profesión para el país”.

El equipo de la firma liderado por Federico Rodríguez Dos Santos y la Cra. Victoria Larregui Lasalvia al recibir el Oro.

Pablo D. Mestre.

Federico Rodríguez Dos Santos conquistó el Martillo de Oro otorgado por la Sociedad Agropecuaria de Cerro Largo a la firma que más ganado comercializó en el local “Conventos” en el período 2019/20.

Un orgullo reciente para la firma. Pero esta historia empieza hace más de un siglo…

A principio de 1900 don José María Dos Santos, montado en su caballo remataba ganados tanto en varias zonas de Uruguay, como en Río Grande del Sur. Cuenta la historia que acompañado de varios “troperos”, iban a acampar a los establecimientos dos o tres días antes. Allí llegaban los productores con sus centenas de cabezas de ganado, se formaban “corrales de gente” y desde arriba del caballo don José María remataba sellando el acuerdo con el golpe del talero sobre su recado…

Después, vinieron los locales feria en ambos países. Y también fue pionero, tal como se refleja en una placa conmemorativa en la Rural de Bagé, donde se hizo fuerte en los negocios rurales.

Hoy, uno de sus bisnietos, orgulloso de ese pasado con su frase “sangre de rematadores”, continúa esta tradición y fue reconocido por la Agropecuaria de Cerro Largo.

Tras don José María, estuvo don Hugo Dos Santos, que también tuvo una larga trayectoria en los Negocios Rurales con su escritorio Rural en Cerro Largo, pero con actividad en todo el país. Luego, la tercera generación fue creciendo, se llegó a la cuarta generación de estos días. Y proyecta la quinta.

Por ello, su bisnieto, Federico Rodríguez Dos Santos, rescata con orgullo la importancia del oficio de martillero. “Sin dudas ha sido una gran herramienta de comercialización en la historia del país”, aseguró, mencionando que a lo largo de los años, los martilleros hemos sido protagonistas de un eslabón de la economía desde los principios del país”.

De aquellas jornadas de trabajo sobre los caballos a hoy, obviamente ha habido muchos cambios. “Se han ido mejorando cosas con la evolución de la sociedad y de la tecnología, pero no se ha perdido durante todos estos años el oficio del martillero”, resalta el director de la firma Federico Rodríguez Dos Santos.

Dos décadas. Este reconocimiento de la Sociedad Agropecuaria de Cerro Largo lo recibe tras dos décadas de actividad. “Sin dudas es un mimo importante, nos llena de orgullo, pero fundamentalmente es un gran reconocimiento a quienes lo hacen posible que son nuestros clientes, vendedores y compradores y todos los colaboradores de la firma”, aseguró Federico Rodríguez Dos Santos, que llevaba 19 años obtenido el Martillo de Plata.

“Es nuestra vocación de servicio y el martillo la pasión, por cuanto lograr el de Oro con un incremento del 35 % en volumen de reses comercializadas es muy gratificante”, agregó.

Porque, aunque presente, lejos está el recuerdo de sus antepasados familiares y el suyo propio cuando por primera vez empuñó un martillo: fue en una Expo Melo.
Recordó además, sus inicios, “tenía un negocio de corderos para invernar en Quebracho y fui en ómnibus a Fraile Muerto, desde ahí un amigo que vivía cerca, me prestó un vehículo para llegar a mirar la majada. Levanté al comprador en el “flamante vehículo prestado”, revisamos el lote y salió el negocio”.

Otra vez, en Sierra de Ríos “también fui a mirar, con otro amigo en su Unimog, unos corderos a su establecimiento. Al cargarlos volví con el camión, ya que yo no tenía auto. Cuando coronamos la sierra y empezamos a bajarla, entre la admiración por el paisaje y la satisfacción por haber concretado la venta, venía en el aire. Fue un día de enero en el que llovieron 200 mm en media hora, que provocó terrible inundación en todo Melo”, recordó.

Por eso, en el momento del Martillo de Oro, expresa que “soy un agradecido de haber tenido muchos amigos desde mi infancia, que mantengo hasta estos días y de haber tenido a la familia al lado que me apoyaba”.

El reconocimiento. Reiteró el agradecimiento “a los clientes que confían en la firma, en nuestra forma de trabajo, y han acompañado la innovación que hemos ido desarrollando para esta modalidad de venta”. Dijo que “el apoyo de nuestros clientes en la comercialización de sus haciendas hace gratificante la tarea que realizamos día a día”.

En ese sentido Federico Rodríguez Dos Santos también destacó que “hemos acompañado los cambios con el desarrollo de eventos especiales, que ya son una tradición en el Local “Conventos”. Mencionó que “hace años que televisamos por nuestro Canal Telepique y recientemente, a raíz de la nueva normalidad provocada por el Covid-19, buscamos innovar y mantener esta forma de comercialización, tan necesaria para los productores, realizando la primera feria virtual, con las características propias de ella”.

Otro agradecimiento que hizo con el Martillo de Oro en la mano fue “a todo el equipo, comprometido con la forma de trabajo y los objetivos de la empresa, especialmente a los colaboradores, ya que únicamente operamos con los nuestros y cada uno de ellos son una pieza fundamental en la empresa familiar que hemos desarrollado”.

Al momento de celebrar el éxito de su primero Martillo de Oro, en épocas donde se venden los ganados por internet, con clientes que pueden operar desde cualquier parte del mundo, Federico Rodríguez Dos Santos aseguró que “no nos podemos olvidar de todos los martilleros que hicieron grande a la profesión en todos estos años”.

Y, sin dudas, su recuerdo llegó hasta principios del 1900, cuando ni se soñaba con el “mouse”, ni con la computadora, en épocas donde la herramienta de trabajo era un talero en manos de don José María Dos Santos adjudicando una venta golpeando el recado montado en uno de sus caballos. Con la misma pasión.