ovinos

Profundo dolor por el fallecimiento de Mario Azzarini

Fue uno de los destacados en la primera edición de los Reconocimientos ARU y El país, en el 2018. Una Estación Experimental del SUL lleva su nombre. “Si en nuestro trabajo y en nuestra vida, nosotros, en lugar de admirarlo, intentamos imitarlo ese  será nuestro mejor homenaje, mientras tanto para no olvidarnos nos queda el nombre de este campo…”.

 

Pablo D. Mestre.

En la primera edición de los Reconocimientos ARU y EL PAÍS, fue distinguido.

Esa noche, esto se dijo al anunciar su reconocimiento:

Hijo del Arquitecto Horacio Azzarini y nieto del médico José Scoseria, Mario tomó contacto con el Montevideo rural desde niño, pero fue clave cuando siendo muy joven Don Jacobo Piñeyrúa lo contrata como inseminador en la histórica estancia “El Ombú”. Esa instancia determinó absolutamente la vida de Mario. Inexperiente y con material rudimentario su trabajo fue exitoso, aunque lo más importante estuvo por el lado de que allí conoció a Martha de quien inmediatamente se sintió atraído y con el paso del tiempo profundamente enamorado.

Sus tiempos de docente y su cariño por la Facultad de Agronomía y la EEMAC en particular no pasaron desapercibidos, pero fue en el SUL donde desarrolló gran parte de su vocación. Admirado por sus conocimientos técnicos, esto queda inmediatamente soslayado frente a sus condiciones humanas, un compañero querido por todos.

En su segunda casa (el campo del SUL de Cerro Colorado), su laboratorio fue sencillo, laparoscopio y ecógrafo sus herramientas, obtener más corderos y que no se mueran, su obsesión.  Hoy reconocido por el aporte a la carne ovina a través del desarrollo del “cordero pesado SUL”, no debemos olvidarnos que este tema fue el que le permitió reivindicar todos los trabajos que sobre reproducción.

Si en nuestro trabajo y en nuestra vida, nosotros, en lugar de admirarlo, intentamos imitarlo ese  será nuestro mejor homenaje, mientras tanto para no olvidarnos nos queda el nombre de este campo….