ovinos

MGAP habilitará más compartimentos ovinos

En la zafra cerrada se faenaron 25.000 corderos procedentes de 15 emprendimientos; crecerá oferta de carne con hueso para EE.UU

Pablo Antúnez

Estados Unidos pide más carne ovina con hueso producida por los compartimentos de alta bioseguridad instalados en Uruguay, en el marco de una interacción entre el sector público y privado. El interés por esta herramienta sanitaria, avalada por el código zoo-sanitario de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), crece y no sólo dentro de Uruguay, porque hay varios países que quieren repetirla.

Hoy Uruguay tiene los únicos compartimentos ovinos de alta bioseguridad a cielo abierto que hay en el mundo y gracias a ellos fue posible la industrialización de más de 25.000 corderos en la zafra que cerró a fines de octubre. A su vez, los importadores estadounidenses, conocen cada vez más el producto uruguayo y demandan más, abriendo las posibilidades de crecer en la exportación.

Si bien hay muchos más interesados, Uruguay cuenta hoy con 15 compartimentos ovinos de alta bioseguridad en manos del sector privado, pero auditados y habilitados por la Dirección General de Servicios Ganaderos (DGSG) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP). Todos los habilitados invernaron corderos en el marco de una zafra especial y donde la alta incidencia de covid-19 en Estados Unidos, no logró opacar el esfuerzo de los productores y exportadores uruguayos.

Empresas. Los 15 habilitados son: Ibirapitá (Artigas); Los Caminos y Michelena (Salto); Cuatro Tréboles (Paysandú); Corderos del Yí (Flores); Egaña (Soriano); Aguerrea (Colonia); Santa Leopoldina y Ardi Luma (San José); Mi Capricho, El Árbol Solo y El Polaco (Cerro Largo); Juanita (Maldonado); Secretariado Uruguayo de la Lana en su campo experimental de Cerro colorado y “San Gabriel”, en el campo del Instituto Nacional de Colonización (Florida).

Son dos los frigoríficos que están exportando carne ovina con hueso a Estados Unidos: Las Piedras SA, empresa familiar de capitales uruguayos y San Jacinto, industria con capitales argentinos y locales. Hay gestiones para sumar una tercera empresa, seguramente para la próxima zafra.

Los corderos que entran a los compartimentos tienen trazabilidad electrónica individual, parten de una calidad superior desde la señalada y logran valorizar el principal producto del criador, que es el eslabón más débil de la cadena. Uruguay muestra que se puede dar más garantías.

Potencial. “A pesar de la pandemia y de las dificultades, el balance del año es muy positivo, porque se pudieron hacer todos los ingresos de corderos en tiempo y forma”, confirmó a El País el Dr. Jorge Bonino Morlán, asesor privado y delegado de los productores ante la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) por más de 30 años.

Es precisamente en este organismo, amparándose en esta figura sanitaria, que antes se había utilizado para mantener la exportación en aves y cerdos, frente a países que tenían un status superior que el exportador, donde Uruguay planteó y adaptó esta herramienta al ovino. Incluso generó la visita del entonces director del Código Zoosanitario, Alex Thiermann, que recorrió el primer compartimento ovino instalado por Uruguay (el del SUL en Cerro Colorado) y manifestó el apoyo ante el organismo internacional.

“La seca ayudó, en su medida, en algunos lugares, pero el productor que conoce lo que es este engorde de corderos pudo cumplir con el aporte de animales adecuados, con buenas conformaciones y buenos pesos, cumpliendo las demandas de la industria”, explicó Bonino al analizar la zafra.

Una de las industrias tiene negocios con carcasas de corderos de compartimento de hasta 18 kilos y el otro, tiene un contrato firmado con los productores donde se reciben bonificaciones por carcasas de hasta 22 kilos. En segmentos de carcasas más pesadas, la carne ovina uruguaya con hueso compite con la producida y exportada por Australia y Nueva Zelanda.

Productores, autoridades sanitarias, técnicos e industriales abocados a este negocio, miran para adelante y comienzan a preparar la próxima zafra, que comenzará a mediados de enero. Hoy todos los compartimentos están sin ovinos y esperando la autorización del ingreso de nuevos corderos.

A nivel comercial, todavía falta cerrar un acuerdo de precios y hay una mayor oferta de corderos, que coincide, primero, con una buena parición y luego con una buena señalada de corderos.

El que va al compartimento es un cordero con calidad superior, con un paquete sanitario específico y características particulares. Hay criadores que ya están especializados en la producción de estos corderos y son los que empujan la cadena ovina, valorizando el producto en primera instancia.

El MGAP es el encargado de habilitar y auditar cada compartimento, dando las garantías sanitarias a los mercados. La industria tiene contratos por carcasas de hasta 18 kilos y en otro caso, admite carcasas de hasta 22 kilos. Hay tecnología validada para poder producirlas.

Interés. Hay algunos compartimentos ovinos de alta bioseguridad que están a la espera de ser habilitados por la DGSG, según confirmó su titular, Dr. Eduardo Barre.

El control de la sanidad y especialmente, en la detección de residuos que puedan trancar la exportación, es uno de los mayores desafíos que tiene el sistema, pero hasta el momento Uruguay pudo cumplir con las altas exigencias.

“Fue un año muy particular, donde se debieron hacer dos compras de caravanas, dada la alta demanda desde los compartimentos y se está en la compra de una tercera tanda, aunque más chica”, adelantó Barre. Es que los corderos del compartimento llevan también una caravana electrónica (como la del bovino) y cuentan con trazabilidad individual.

La demanda fue tan alta, que la DGSG emitió una resolución autorizando a los productores a comprar esas caravanas electrónicas y visuales para que no se detuvieran, ni el engorde, ni la exportación.

“En este año especial, la figura del compartimento ovino de alta bioseguridad mostró una mayor avidez”, detalló el director de los Servicios Ganaderos del MGAP, admitiendo que ese interés será creciente y todavía quedan otras alternativas para poder ampliar el uso de esta herramienta.

Genética. Entre esas alternativas está utilizarlo para la exportación de material genético, por ejemplo, en el caso que el país de destino esté libre de fiebre de aftosa sin vacunación. Aislando una determinada población de animales de un país que vacuna y bajo estrictas pruebas científicas, se puede demostrar la ausencia de fiebre aftosa y exportar sin restricciones.

Si bien la fiebre aftosa es una enfermedad que perdió fuerza en el mundo, todavía sigue siendo usada como barrera para arancelaria por algunos destinos.

“El compartimento es una figura sanitaria que está siendo evaluada por varios países que miran lo que hace Uruguay y sus logros. Es una herramienta que hay defender a muerte”, admitió Bonino.

“Nos permite y nos permitirá sortear muchas barreras” en un futuro, admitió el asesor privado y delegado ante la OIE.

“Nos ayudará, a futuro, en la comercialización de animales destinados a genética, logrando acuerdos como el que se hizo con Estados Unidos para exportar carne ovina con hueso”, agregó.

Incluso, una vez abierto el mercado japonés para la carne ovina con hueso, la figura del compartimento será la garantía de Uruguay para poder entrar en ese destino, que es de los más exigentes del mundo.

“No se pudo adelantar mucho en la habilitación de compartimentos para exportar animales con destino a genética”, admitió el director de los Servicios Ganaderos. Señaló que mientras que Uruguay no cambie su status sanitario y pase a ser libre de fiebre aftosa sin vacunación, el compartimento continuará siendo una herramienta muy útil. “La idea es seguir trabajando, porque le vemos muchas posibilidades”, confirmó.

Señales claras para incrementar más la oferta

En lo estrictamente productivo, el asesor privado Jorge Bonino Morlán estimó que “hay que seguir reforzando la cadena ovina, sabiendo lo difícil que resulta trabajar en cadena”, porque “hay que dejar de lado ciertos beneficios particulares para beneficiar a todos y que sea una oportunidad interesante para todos los involucrados”.

El compartimento ovino “es una figura fácil de ejecutar, tiene una relación costo beneficio en las condiciones actuales beneficiosas”, dijo el asesor privado. El productor la puede adoptar rápidamente y usar distintas superficies y cantidad de animales a engordar.

Bonino entendió que “tenemos la posibilidad de subir la oferta de corderos y aspiramos que haya un precio mejor al llegar a estos mercados, porque hay distintas obligaciones al engordar estos corderos.

Este tiene un plus porque tiene medidas de bioseguridad que demandan más atención, inversión y trabajo”, afirmó. Pero para incrementar la oferta de corderos en los compartimentos, debe mejorarse la comercialización y los productores tienen que tener señales claras.