ovinos

Merino Dohne crece y avanza en investigación

Se presentó la primera evaluación genética de la raza

Virtual. Gabriel Ciappesoni, del INIA; junto a Juan Miguel Straumann, presidente de la SCMDU

Manuela García Pintos

Lo que no se mide no se puede mejorar”, dijo Juan Miguel Straumann, presidente saliente de la Sociedad de Criadores de Merino Dohne del Uruguay (SCMDU), al inicio de la presentación de la primera Evaluación Genética y el Índice Nacional de la raza.

Este miércoles, de forma virtual, la SCMDU de la mano del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) y del Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL), presentó el estudio cuyo objetivo es “ofrecer un mejor producto” e incluyó más de 3.000 datos productivos y a más 4.300 animales de 16 cabañas y dos estaciones experimentales.

Cuando el Merino Dohne desembarcó en Uruguay, en 2002, lo hizo bajo el convencimiento de que iba a aportar a los criadores un recurso genético apropiado: una lana blanca y fina y un esqueleto bueno para la producción ovina nacional.

Más allá de que la raza se adaptó muy bien al registro pluviométrico y a las pasturas del país, los criadores buscaron comprobar científicamente que el Merino Dohne era válido para Uruguay. “Cuando toda esa experimentación dio sus primeros resultados vimos que era una opción genética tremendamente interesante, pero no teníamos el volumen de animales para poder desarrollar una evaluación genética, la herramienta para seleccionar los mejores individuos en una población”, expresó Straumann.

Ganadora del concurso fotográfico organizado por la SCMU, Valeria Cardona, de Artigas.

Hoy, con una raza sumamente desarrollada y adaptada, la directiva se propuso obtener una evaluación genética que permitiera tener identificados a los mejores animales para las condiciones que ofrece el país. “Cuando nos referenciamos a las evaluaciones genéticas en el extranjero, en Australia, el negocio ovino de carne y lana no es el mismo. Por lo tanto, sus características no se adaptan a las nuestras”, dijo.

Partiendo de la base de que “lo que no se mide no se puede mejorar”, los criadores seleccionan siempre en base a datos objetivos, que sean comercialmente válidos como, por ejemplo, habilidad materna, elevada tasa de crecimiento de los corderos, alta fertilidad, lana fina en un animal adaptado a cualquier ambiente y carcasas de excelencia para la industria.

“El ovino en Uruguay tiene su mejor punto de equilibrio en un 50% carne y un 50% lana. Por eso el convencimiento de doble propósito”, agregó.

Durante la actividad se presentó al nuevo presidente de la gremial, Marcelo Grattarola y, además, el minisro de Ganadería Agricultura y Pesca, Carlos María Uriarte, anunció a la ganadora del concurso fotográfico organizado por la SCMU, Valeria Cardona, de Artigas.