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La respuesta de la cría

Aunque la cría vacuna evoluciona a un ritmo más lento que otros eslabones de la cadena, los indicadores muestran una mejora sostenida impulsada por los buenos precios y la demanda de terneros. El aumento de las tasas de preñez y destete, junto con una mayor capacidad para enfrentar años climáticamente adversos, evidencian que la cría también responde a las señales del mercado y continúa avanzando en productividad

Ing. Agr. Rafael Tardáguila | rafael@tardaguila.com.uy

La ganadería uruguaya avanza a buen paso en camino a convertirse en una ganadería desarrollada, mejorando parámetros clave como la edad de faena, la edad de entore, el peso de faena, la tasa de extracción. Recurrentemente se afirma que la cría queda ajena a esta tendencia y que no reacciona a los estímulos de precios de los terneros. Sin embargo, hay claras evidencias de una respuesta de la cría a las mejoras de precios que llegan desde los mercados.

El argumento surge recurrentemente desde la industria frigorífica debido a la disconformidad respecto a la exportación de animales en pie. Lo hizo en la reciente conferencia organizada por la Cámara de la Industria Frigorífica (CIF) y pocas semanas antes en la denominada La Industria Responde, organizada por Rurales de El País y Oriental Agropecuaria.

Alberto González, director de Las Piedras, argumentó que los últimos cuatro años han sido de exportaciones en pie voluminosas y que, a pesar de eso, no han permitido que la tasa de destete llegue a 80%. Reconoció que “la biología es lenta”, pero que, en lo que refiere al destete, “no salimos de 60-65%”.

Si se compara con los avances que se han logrado en los otros eslabones de la producción ganadera (recría y terminación), es claro que la cría evoluciona a pasos más lentos. Tiene su lógica que esto sea así, dado que es el sector más atomizado, concentrado en general en los suelos de menor aptitud productiva y, por lo tanto, con menor capacidad de inversión. Además, es el más lejano considerando que las señales llegan desde el exterior, impactando primero en la fase de engorde, luego en la recría y, por último, en la cría.

Sin embargo, no es correcto afirmar que la cría no reacciona a los estímulos del mercado. La cría viene evolucionando de forma positiva, no solamente por la exportación en pie, sino por los buenos precios en general, fundamentalmente el valor medio de exportación de la carne vacuna, que permea a todos los eslabones de la cadena.

Lo hace a su ritmo, justamente porque la biología es lenta. Y la capacidad de “acelerar” los procesos de la cría son menores que en los siguientes pasos de la cadena. Se puede —y se está haciendo— bajar la edad del primer entore, con experiencias exitosas que involucran una intensidad en la alimentación de esos animales tan jóvenes como lo son cuando se trata de vaquillonas de 15 meses que deberán continuar desarrollándose, gestar un ternero y entrar en celo nuevamente no mucho después del parto para quedar preñada de nuevo.

La reacción de la cría se observa claramente en dos aspectos. Por un lado, de forma lenta pero persistente la tasa de preñez guarda una gradual tendencia alcista. En los años 90 oscilaba en 60%, en los primeros 20 años de esta década alcanzó un eje de 65% y en 2025 un 71%. En pocas semanas se sabrá la cantidad de terneros destetados el próximo 30 de junio que todo indica volverá a ser un número alto, cercano a los 3 millones. Y algunas semanas antes, en el Taller de Gestación Organizado por INIA Treinta y Tres, se tendrá una primera idea del porcentaje de vacas preñadas en el último entore, que son los teneros que nacerán en la próxima primavera y serán los animales destetados en 2027. Dado que buena parte de la cría se concentra en el norte del país, donde las condiciones climáticas y forrajeras en lo previo y durante el entore fueron muy buenas, hay expectativas en cuanto a que el número volverá a ser relativamente alto, más allá de que los entores en el sur fueron muy desparejos. Será una excelente oportunidad para confirmar si, incluso en esta región, los criadores tomaron medidas como para paliar la situación de déficit hídrico con el objetivo de lograr una tasa de preñez más elevada. No es descabellado apostar algunas fichas a que la tasa de preñez promedio sea bastante buena, más allá de que debería ubicarse por debajo de los dos años previos. La tendencia parece ser que en esta segunda mitad de los años 20 la tasa de destete tienda a ubicarse en el eje de 70%, subiendo otro escalón. Todavía no llega al ansiado 80%, el camino es lento, pero se va hacia allí.

La cantidad de terneros destetados el año pasado fue un récord de 3,07 millones, determinado tanto por una mayor cantidad de vacas en el rodeo de cría como por el aumento de la tasa de destete. Las cosas están dadas como para que los 3 millones sea un piso que será superado en la mayoría de los años de ahora en adelante.

El otro gran aspecto en el que se advierte claramente la reacción de la cría es en los años de crisis.

En el gráfico adjunto se recalcan con círculos rojos los destetes posteriores a las tres últimas grandes sequías del país. La de 1988/89, la de 2008/09 y la de 2022/23. Los pisos provocados por estos eventos climáticos cada vez son más altos. En 1990 la tasa de destete fue de 50%, en 2010 de 59% y en 2024 (no son pocos quienes afirman que la sequía de 2022/23 fue la peor de todas) de 64%.

tasa de destete

Se trata de un hecho clave. Al menos parte de las herramientas disponibles para minimizar los impactos de las sequías están siendo utilizadas con éxito. Si en 2024, cuando se destetaron 300 mil terneros menos que en los cuatro años anteriores, el impacto en la disponibilidad de hacienda para la industria un año después fue grave, lo que hubiera sido si el destete hubiera caído a poco más de 2 millones de cabezas, 900 mil menos.

Si bien cada punto porcentual que aumente el destete es digno de ser celebrado, este segundo factor seguramente sea de una importancia cualitativa mucho mayor, porque le da estabilidad a la oferta, tanto para la faena un par de años después (el destino de la mayoría de los animales) como para la exportación en pie.

La cría reacciona, solo que lo hace a su ritmo. La clave para que se llegue a 80% de destete es seguir aplicando todas las políticas que minimicen las posibilidades de años en rojo. La exportación en pie es una de esas herramientas.

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