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La facturación de la agricultura crece en US$ 1.000 millones en 2021/22

Se pasa de unos US$ 1.900 millones en 2020/21 a US$ 2.900 millones en 2021/22, un aumento del orden de los US$ 1.000 millones que se está reflejando en un crecimiento notorio de la inversión en el sector, tanto en lo que refiere a maquinaria como a diversas tecnologías, entre ellas equipos de riego

Rafael Tardáguila
Rafael Tardáguila

Pocas veces se da la doble combinación de buenos resultados productivos en las campañas de invierno y verano de un mismo ejercicio y que, además, los precios de los productos acompañen la trayectoria alcista de los volúmenes producidos. Y eso es lo que está sucediendo en esta campaña agrícola 2021/22, ya pronto a su finalización.

La cosecha de soja avanza a paso firme una vez superados los excesos hídricos de dos semanas atrás. Las estimaciones la ubican ya avanzando en la segunda mitad de la recolección, en tanto que el arroz está prácticamente culminado y los cereales de secano tienen avances más desparejos.

El mayor volumen cosechado y los altos precios de los granos hacen que la facturación bruta, o el Valor Bruto de Producción (la multiplicación de volumen por precio) pegue un gran salto este año. Sin dudas, una parte importante de ese crecimiento se lo lleva el aumento de los costos, que en muchos casos (fertilizantes, agroquímicos) aumentaron de forma muy significativa. Pero una cosa no quita la otra.

En el cuadro adjunto se pueden ver estimaciones de VBP para los distintos cultivos, los de invierno ya finalizados y los de verano en sus postrimerías, aunque todavía falta la parte final de la cosecha, por lo que muchos de los datos de producción son estimaciones en base a lo que se lleva recolectado.

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Lógicamente, el que más cifra es la soja, el principal cultivo del país, con un aumento del VBP estimado en algo más de US$ 700 millones. Pero el invierno fue excelente, con la suma de los tres principales cultivos (trigo, cebada y colza) elevando el VBP en US$ 222 millones. El arroz, a pesar de que el rinde no llegará al récord de la campaña 2020/21 y que no se esperan grandes cambios en el precio, el aumento del área permite un crecimiento del VBP de unos US$ 32 millones.

En suma, se pasa de unos US$ 1.900 millones en 2020/21 a US$ 2.900 millones en 2021/22, un aumento del orden de los US$ 1.000 millones que se está reflejando en un crecimiento notorio de la inversión en el sector, tanto en lo que refiere a maquinaria como a diversas tecnologías, entre ellas equipos de riego. Para ello influyen también los cambios implementados por este gobierno a la Ley de Inversiones. Desde octubre de 2020, con el decreto 268, se aumentaron los plazos para descontar las inversiones que son aprobadas del pago de impuestos y se pudieron elevar los porcentajes de descuento que, dependiendo de los ítems que se tienen en cuenta (que genere empleo, se trate de tecnologías limpias, que fomente de forma directa o indirecta las exportaciones, que fomente la descentralización) pueden llegar a ser prácticamente la totalidad de la inversión.

Cuando a un rubro le va bien, lo que siempre se da es que se redobla la apuesta. Y eso es lo que, si el tiempo lo permite, sucederá en este invierno, con un aumento del área sembrada. El cultivo que más crecerá es el de la colza, que tiene varias ventajas desde el punto de vista productivo y que, además, goza de un mercado internacional de aceites sumamente recalentado. Pero es más que probable que el trigo no se le quede atrás.

En la campaña 2021/22, de acuerdo con los datos de DIEA, se sembraron 631 mil hectáreas de cultivos de invierno, 115 mil más que en la anterior y más de 230 mil por encima del último piso, que fue en 2017/18, cuando no se llegó a las 400 mil hectáreas. Las cosas están dadas para que se produzca un nuevo aumento, si el clima lo permite, con la superficie total dividida —en números gruesos— en tres porciones relativamente similares entre los cultivos preponderantes, trigo, colza y cebada.

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