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Exportaciones: un año excepcional

Las exportaciones de bienes del Uruguay marcaron un récord histórico en 2021, por el aumento reciente en los precios y la acumulación de capacidades de producción que viene de hace años. Los agronegocios responden por 75% del monto total. El mayor ingreso dinamiza la economía y el desafío es seguir avanzando

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Las exportaciones de bienes marcaron un récord en 2021 medidas en dólares, según las cifras divulgadas por Uruguay XXI. Las ventas al exterior superaron los 11.500 millones de dólares, un aumento de más de 40% respecto al año pasado y de 25% respecto a 2019, año pre-pandemia. Precisamente, ésta es la comparación más relevante, dado que el 2020 estuvo alterado por el ingreso del Coronavirus (gráfica).

El aumento se explica por mayores volúmenes de exportación de carnes, algunos granos y madera, al tiempo que subieron los precios de la propia carne, los granos, productos lácteos y forestales. China fue el principal destino de las exportaciones uruguayas, respondiendo por casi un tercio de las compras, seguida por la Unión Europea y Brasil.

Antes de ingresar al análisis específico del desempeño agroexportador, es importante destacar que el récord de exportaciones se da en un contexto particular de la economía del mundo, con un aumento generalizado de precios de productos y activos. Esta inflación global ha alterado los puntos de referencia y se discute si es transitoria o más permanente, lo que sería más preocupante. Los bancos centrales del mundo están haciendo sintonía fina para combatirla sin que se caiga la actividad económica, dilema difícil.

Por otra parte, una cosa es el ingreso bruto, otra el ingreso neto. El aumento de precios se da tanto en lo que vendemos como en lo que compramos, y en los costos generales de producción. El aumento de costos que se está dando en casi todos los sectores de la economía hace que los márgenes no sean tan estimulantes como haría pensar una mirada superficial sobre el desempeño exportador. De todas maneras, el Indicador de Excedente Bruto Unitario de la Industria Exportadora (IEBU), que calcula el Banco Central, está en sus máximos históricos, lo que indica buenos resultados en general para el sector.

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El escenario es auspicioso y Uruguay XXI estima que las exportaciones crecerán 5% este año 2022, lo que sería un nuevo récord. Obviamente, estas proyecciones tienen muchas condicionantes, tanto dentro como fuera de fronteras.

Por el lado de la demanda, China fue, es y seguirá siendo la gran protagonista. Se plantea que su crecimiento económico puede mermar este año y los próximos, por problemas de excesivo endeudamiento, además de los conflictos geopolíticos latentes. Pero se descarta un frenazo brusco, entre otras cosas porque China es parte esencial de la economía global y depende de ella tanto como la condiciona.

Es que China no es solo un país, sino un fenómeno global. Esto quedó demostrado en el transcurso de la pandemia, cuando su política de cero-caso frente al Covid trancó la operativa en varios de sus gigantescos puertos y las cadenas logísticas globales sintieron el sacudón. De tal forma que EEUU (su contrincante global) está oteando otros socios para proveerse de manufacturas y reducir la chino-dependencia. La política de cero-caso de los chinos (que le ha dado buen resultado hasta ahora) puede no ser la mejor herramienta para este año, ante la expansión de una variante mucho más contagiosa (aunque aparentemente más leve) como Ómicron, según advierte el Eurasia Group, prestigioso grupo consultor que señala este asunto como uno de los riesgos geopolíticos más relevantes para 2022.

Más allá de este asunto, que la tasa de crecimiento de China se modere es razonable y hasta deseable, pues un crecimiento por encima de fundamentos traería más problemas financieros y de inflación. Los fundamentos de su crecimiento han virado desde la inversión y las exportaciones, hacia el consumo interno, excelente noticia para un proveedor de alimentos como Uruguay. Además, el yuan -la moneda china- está en su máximo valor en casi 4 años frente al dólar, lo que afirma la capacidad de compra de los chinos. Con o sin TLC, China seguirá siendo clave.

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Vecinos. Aún con la gran demanda china, las exportaciones del Uruguay siguen manteniendo una diversificación razonable, pues Brasil y la UE también aumentaron las compras. En el caso del país vecino, es un cliente clave para agronegocios como las malterías (Ambev, principal empresa, es brasileña) y la lechería, y es destino relevante para diversos granos, aunque esto depende del año. El agronegocio brasileño ha crecido de manera impactante en los últimos años, pero aun así Brasil demanda productos del campo uruguayo. En el caso de los lácteos, Uruguay se mantiene competitivo en el mercado norteño, pues la lechería brasileña es más dependiente del consumo de granos, cuyos precios subieron fuerte.

Mantener y desarrollar el mercado brasileño es muy relevante, porque complementa bien a China y Europa, y es un mercado de oportunidades para productos con mayor elaboración. Esto depende, claro está, de cómo evolucione el ingreso de la población brasileña, que se ha visto impactado por la pandemia. Este 2022 es año electoral, y eso también puede moderar el crecimiento por la incertidumbre política (aunque seguramente el gobierno de Bolsonaro abra más las “torneiras”).

La UE es el segundo mercado de exportación, luego de China y peleando el puesto con Brasil. A pesar de la frustración del acuerdo UE-Mercosur, es un mercado clave para las exportaciones uruguayas, para múltiples productos. Aunque a veces se soslaya, la UE es el principal destino de la celulosa y sigue siendo relevante para la carne. Y más allá de su relevancia cuantitativa, Europa es referente en criterios ambientales y de calidad, por lo que un intercambio comercial dinámico con los europeos es imprescindible. Seríamos más fuertes actuando en conjunto con la región, pero por estos barrios hay pocas ganas: Argentina ha optado por una política industrialista-proteccionista, que ha llevado (por ejemplo) a renunciar a las exportaciones de carne a gran escala. Con socios así, es difícil avanzar en acuerdos desde el Mercosur. Y Uruguay -nuevamente- tiene la oportunidad de marcar aún más presencia en el mercado cárnico internacional.

Perspectivas. Para el sector exportador, el balance entre mayores ingresos y mayores costos, es decir, la cuestión sobre si los márgenes y ganancias están suficientemente robustos y permiten crecer, lo reflejará -a mediano plazo- la evolución de los volúmenes de producción. En este sentido, las cifras de la Unión de Exportadores reflejan un escenario variopinto (cuadro). Hay sectores que han avanzado fuerte en sus volúmenes de exportación (carnes, madera, algunos granos y productos agroindustriales), pero otros han estado más estables. Es esperable que la industria láctea retome dinamismo con nuevos productos y más producción (fórmulas nutricionales, más producción de leche en polvo), mientras la soja aguarda por una cosecha más normal luego de dos sequías; la Niña tendrá la última palabra.

Para la economía el crecimiento exportador es de un fuerte y positivo impacto: por un lado, las empresas exportadoras pagan salarios por encima de la media, lo que fortalece directamente los ingresos. Por otro lado, al aumentar la movilidad y la actividad en los sectores de servicios locales (comercio, gastronomía, salud, educación) el mayor ingreso exportador se canaliza a esos sectores, generando un crecimiento más equilibrado. Además, crece la demanda en el sector inmobiliario y en bienes durables. No es derrame, es una economía más saludable que aún tiene para avanzar.

Esperando las lluvias de estas horas, los novillos cotizan en torno a US$ 4,40 y las vacas en US$ 4,15. La soja pasó los US$ 500 y hay creciente demanda desde el exterior por todas las finuras de lana, que registran suba de valores.
Luego de una muy buena cosecha de cultivos de invierno, los cultivos de verano están en vilo por la falta de agua. La Niña complicó el partido, aunque parece que ahora abrió la canilla.
"Es un hecho que este plan del Ministerio de Agricultura argentino va a fallar; no tiene en cuenta el principal aspecto que define la inversión en el sector, algo obviamente indispensable para salir del letargo productivo de los últimos 40 años
“En el fútbol, es más difícil ganar cuando ya ganaste. Es más complicado salir campeón después de haber salido campeón. El 2021 marcó un gran año para la agricultura y la forestación. Ahora, ¿qué pasará en 2022? ¿Los desafíos son más grandes?
En el 2021 los precios continuaron con la inercia del 2020, la soja comenzó el 2021 en US$ 486 por tonelada con máximos de US$ 612, el maíz empezó en US$ 191, con máximos de US$ 289, y el trigo inició en US$ 236 con máximos de US$ 310, y la colza para encuadrar a US$ 730. En esta recta final del 2021 parecería que no podemos esperar ninguna sorpresa hasta el informe de enero del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), en donde se actualizará la información de oferta y demanda mundial de alimentos. Parece la misma película del 2021 y de muchos años atrás. Los “enero”, no cabe duda, vienen con sorpresas y más un verano donde las lluvias marcan su ausencia.
En las actuales condiciones, parece probable que el valor medio del novillo en 2022 se ubique por encima de los US$ 4,00, siempre que el mundo no se despatarre con alguna nueva variante de la pandemia, o surja algún otro cisne negro que, por definición, son casi imposibles de anticipar
Se nota un MGAP más cerca del productor, más cerca de los veterinarios de campo, recibiendo las críticas, los elogios y dando siempre la cara, buscando cooperar para mejorar la sanidad desde la primera línea.
El dato del PBI del tercer trimestre muestra que la economía alcanzó los niveles pre pandemia. Al empuje del agro, la industria y la construcción, se suman ahora el comercio y los servicios. Mantener la situación sanitaria y avanzar en la apertura comercial, son algunos de los puntos clave para seguir creciendo
Desde Rurales El País aportamos más de mil páginas en el año, dedicadas exclusivamente al sector más influyente de la economía nacional. Incluyendo los 52 suplementos con 676 páginas de domingo. Eso refleja la importancia del sector
"Todos los años enfrentamos desafíos. Más bien todos los días: el desafío de pensar qué sacamos en el diario de mañana; el desafío de tener noticias interesantes en el portal, para la toma de decisiones y para mantenerlos informados...”
“Esperemos que el clima acompañe, que no falten las lluvias y que la demanda del exterior se mantenga. Además, que todos los uruguayos nos demos cuenta de la importancia de tirar juntos para el mismo lado en beneficio del país...”
En el mercado local, continúan firmes los valores del ganado gordo, con novillos en torno a US$ 4,30 y vacas en el eje de 4,10. Según Gerardo Zambrano “no veo que esto cambie” y ubicó un piso de US$ 4 para los novillos.

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