Desde el lado de la demanda, la industria topista señala que el mercado está calmo, con retracción de la oferta y con predominio de lotes cuyos productores mantienen expectativas elevadas. En ese sentido, los operadores destacan que los productores que aún no han comercializado su lana optan por esperar mejores valores, lo que contribuye a la falta de volumen en la plaza.
Este escenario parece consolidarse de cara al tramo final de la zafra, donde la disponibilidad de lana se reduce naturalmente, pero además se ve reforzada por una actitud más firme de los productores en cuanto a los precios. En este contexto, el plazo de pago se ha transformado en un factor determinante en las negociaciones.
A nivel de negocios concretados, el informe Faxlana, de Tardáguila Agromercados, informó la colocación de 5.500 kilos de lana Merino de 18 micras, acondicionadas bajo grifa verde, con certificación y un rendimiento al lavado de 78%, a valores de US$ 10,80 por kilo de vellón y US$ 1,00 los subproductos. En la misma línea, un lote de 5.800 kilos de 18,9 micras, con 77% de rendimiento, también acondicionado y certificado, se negoció a US$ 10 por kilo de vellón y US$ 1,00 los subproductos.
Por su parte, un volumen mayor de 23.000 kilos de lana de 19,5 micras, con 78% de rendimiento al lavado, acondicionado y certificado, se comercializó a US$ 9,30 el vellón y US$ 1,00 los subproductos, con condiciones de pago fraccionadas en 50% a 90 días y 50% a 120 días.
En el segmento de lanas medias, se concretó la venta de un lote de 5.500 kilos de lana Corriedale sin acondicionar, de aproximadamente 29 micras, perteneciente a tres productores, a valores de US$ 1,75 por kilo de vellón y US$ 0,50 los subproductos.