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Suelos erosionados pueden regenerarse y convertirse en tierras fértiles para la agricultura

Las Pampeanas Regenerativas Orientales son un grupo de mujeres de Uruguay que realizan prácticas agropecuarias regenerativas con foco en la salud del suelo y en la capacidad para producir alimentos

Grupo de mujeres trabaja para recuperar los suelos degradados.

Los suelos erosionados o desgastados pueden regenerarse y convertirse en tierras fértiles y saludables para la agricultura. De eso están convencidas las integrantes de Pampeanas Regenerativas Orientales, un grupo de mujeres que desde Uruguay muestran, a partir de su experiencia en campos agrícolas y ganaderos, que “lo importante es cambiar la cabeza” y comenzar a aplicar prácticas que, sin mayores costos o dificultades, pueden marcar una diferencia.

Este es el tema de otro episodio de IICA en Acción, la serie de podcasts del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) dedicado a la iniciativa Suelos Vivos de las Américas, la cual impulsa este organismo especializado en el agro y la ruralidad del continente y el Centro de Manejo y Secuestro de Carbono Rattan Lal (C-MASC), de la Universidad Estatal de Ohio.

Magdalena Urioste, una de las fundadoras de Pampeanas -que ya reúne a más de un centenar de mujeres- detalló cómo es el trabajo regenerativo y cómo pudo ver, en pocos años, que unas tierras desgastadas y rocosas lograron convertirse en suelos mucho más saludables que permiten hoy una mayor y mejor producción ganadera.

Preservar. “Hablamos de regeneración, pero no sólo del suelo, sino también de los alimentos que se consumen y, así, de la salud humana”, explicó Urioste desde Uruguay. “Lo que nos ocupa es tratar de cambiar el pensamiento extractivista de parte del hombre que está en el campo”, agregó.

Según recordó, cuando unas pocas mujeres comenzaron a pensar en cómo mejorar la calidad de sus campos y de los alimentos que producen, “en Uruguay no se hablaba de regeneración. Todo era "sostenible". Pero yo siempre digo que sostener es mantener las cosas como están, en cambio regenerar es darle vida a las cosas nuevamente". Y también destacó: “Le hemos dado una visión de vida a lo que es el trabajo en el campo”.

Productora ganadera en una de las zonas más fértiles de América del Sur, Magdalena Urioste explicó la importancia de dejar que crezcan las raíces del pasto con el que se alimenta el ganado, para que a la vez se desarrollen las raíces y aporten una más completa nutrición del suelo.

"Toda la biodiversidad del subsuelo es lo que le da vida a todo lo de arriba. Si yo tengo suelo, tengo pastos, y si tengo pastos tengo vacas gordas”, ilustra.

Con su experiencia personal, esta productora rural y todo el grupo de Pampeanas Regenerativas buscan demostrar que con pocos cambios y sin necesidad de inversiones muy costosas, es posible hacer mejoras sustantivas en calidad y cantidad de producción, cuando el mundo está preocupado por la seguridad alimentaria y por el cuidado de las tierras ante la amenaza creciente del cambio climático.

Las Pampeanas Regenerativas Orientales se suman así a las voces que ya han participado de IICA en Acción, un espacio para la comunicación y la difusión de los temas que más interesan y preocupan en el mundo de la producción agroalimentaria de las Américas.

La iniciativa Suelos Vivos de las Américas es impulsada por el IICA y el centro de investigación que dirige el reconocido experto Rattan Lal, Premio Mundial de la Alimentación 2020.

Este proyecto vincula la ciencia, las políticas públicas, el sector privado y el trabajo de restauración de los suelos del hemisferio ante una degradación que amenaza la posición de América Latina y el Caribe como garante de la seguridad alimentaria global. Desde el sector privado, son socios las empresas Syngenta, Bayer y PepsiCo.

Fuente: IICA

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