Lanas

Crilu: Lanas finas y amigables con el medio ambiente

Consorcio Regional de Lanas Ultrafinas del Uruguay (Crilu), desarrolla varios proyectos para certificar algunos atributos que el mundo pide

Los productores que integran el Crilu están produciendo lanas con finuras por debajo de las 20 micras en caso de Merino Fino y por debajo de 18 micras en caso de los Superfinos. La meta es continuar afinando, pero apuntar a otras características que agregan valor.

Pablo Antúnez

Uruguay continúa produciendo la excelencia en lanas y mostró que puede insertarse en las pasarelas más selectas de la moda europea, aportando prendas con lanas finas y superfinas de altísima calidad.

El futuro pasa por la diferenciación de producto y ese es el camino que, uniendo sinergias entre productores e investigadores, emprendió el Consorcio Regional de Innovación de Lanas Ultrafinas del Uruguay (CRILU), con su Núcleo Genético Ultrafino de la Unidad Experimental “Glencoe”, en INIA Tacuarembó.

Mientras que en Australia y Nueva Zelanda se relacionan las lanas superfinas y principalmente las ultrafinas con animales confinados, donde debido al encierre llegan a mostrar comportamientos anormales, Uruguay las produce a cielo abierto, con animales en completa libertad, mostrando el comportamiento normal de una majada y respetando a rajatabla el bienestar animal.

Cabe recordar que en Uruguay no se aplica la operación de “muslesing” en las ovejas, práctica usual desde más de 80 años en Australia, aplicada por productores de Merino Fino que producen en campos no aptos para la agricultura. Esa operación, que atenta contra el bienestar animal, les resulta una estrategia importante para gestionar el riesgo de bicheras.

Los animales consorciados en el Crilu, en su mayoría, están con finuras por debajo de las 20 micras en su Merino Fino y por debajo de 18 micras en caso de los superfinos. El consorcio licitó las lanas del Núcleo Genético de Glencoe Ultrafino, con un promedio de 15,7 micras y rendimiento al lavado de 76,5% (zafra 2018/19 y 20) que se pagó a US$ 10,10 para el 90% del lote. A su vez, para los subproductos se logró más de US$ 1 por kilo. En los últimos 10 años, las lanas del Crilu logran precios récord.

Antes las lanas finas se vendían como Merino. Hoy los lotes se comercializan en base al diámetro de las fibras, rendimiento al lavado y otros parámetros que se miden objetivamente en el laboratorio. Con los años, la validación de tecnología le otorgó una enorme fortaleza al Crilu.

Camino. El citado consorcio es la continuidad del Proyecto Merino Fino del Uruguay que comenzó en 1998. Nació en 2010, a través de una alianza público-privada sin fines de lucro que tiene como principal objetivo coordinar y complementar capacidades entre productores, representantes de la industria textil-lanera y de organizaciones científico-tecnológicas buscando promover el desarrollo sostenible de la producción, industrialización y comercialización de lanas ultrafinas.

“Los años mostraron que se fue por el camino correcto. Para los productores, haber comenzado en la década del 90 con toda esta propuesta de afinamiento de la lana, que fue integral, sin perder productividad, tratando de controlar o erradicar enfermedades y siendo lo más eficiente posible, se vio en el resultado económico de las empresas”, afirmó a El País, Juan Pérez Jones, presidente del Crilu.

Hoy, en medio de la pandemia de Covid-19 que sacude al mundo y repercute económicamente en la demanda de los principales compradores, el mercado prioriza las lanas finas y remarca esa posición acertada que tomaron estos visionarios productores de Merino.

“El mercado está confirmando el camino correcto, pero mucho más de lo que pensábamos. El productor que empezó, con todo esto, está muy conforme porque a lo largo de más de 20 años pudo cambiar el resultado económico de las empresas”, agregó el técnico y productor de Salto. En la década del 90, con otras señales del mercado, hablar de afinar la lana era como decir una mala palabra.

Jones reconoció también que es un proyecto “integral”, además de inclusivo, a través del cual se logró controlar enfermedades (como es el caso del pietín) y “hacer más eficiente la producción”, apuntando a “animales más productivos, pero también promoviendo el acondicionamiento de las lanas, las mediciones objetivas. Se intentó y logró cambiar la comercialización de lanas en Uruguay”, detalló el titular del Crilu. Antes las lanas Merino se vendían como lanas finas. “Hoy es normal vender los lotes en base al diámetro, rendimiento al lavado y otras características que se miden en el laboratorio”, agregó Jones.

A lo largo de los años, la investigación y el apoyo del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) logró validar tecnologías en base a datos que se iban obteniendo y eso le otorgó una enorme fortaleza al Consorcio y a la producción de las lanas más finas del Uruguay.

Futuro. Mirando hacia el futuro, ni los investigadores, ni los demás integrantes del Consorcio descartan el seguir afinando y brindando mayor calidad a las lanas producidas.

El consorcio tiene una parte que es el Núcleo Genético, donde se producen los reproductores. La otra son los productores consorciados, a quien nadie condiciona, ni les dice qué tienen que hacer en sus predios, producen en base a sus objetivos. “En el núcleo nunca descartamos seguir afinando.

Estamos logrando afinar un poco más moderado porque cuando se llega a un determinado diámetro o finura es muy difícil bajar una micra”, admitió Jones. El proceso de afinamiento de las lanas es moderado, porque se le están otorgando importancia a otras características como peso de vellón, peso corporal, reproducción, resistencia genética a los parásitos. “Son muchas características metidas en un objetivo y se hizo más lento el afinamiento, pero no se descarta seguir afinando”, remarcó el vocero.

El producto final son prendas cada vez más caras cuanto más finas son, porque son delicadas y compiten con la seda y otros textiles altísimo valor.

Iniciativas. La meta es producir Merino cada vez más fino, amigables con el medio ambiente (que produzcan pero emitan menos gases de efecto invernadero), pero sin que se afecte el bienestar animal, como pasa en otros países productores de este tipo de lana.

“Desde febrero de 2020 la directiva está abocada en el plan estratégico para los próximos 10 años y en la medición del impacto económico y social de lo que se logró en estos 20 años del Proyecto Merino Fino y Crilu. Logramos postularnos ante la Agencia Nacional para el Desarrollo (Ande) para contratar consultorías”, contó Jones. Por un lado se trabaja con la planificación de la próxima década con el estudio CPA Ferrere desde hace meses y se avanza en una propuesta.

A su vez, con animales del Núcleo de Glencoe, que es parte del INIA y parte de los consorciados en un proyecto llamado Rumiar. Es una iniciativa donde se estudia no sólo eficiencia de conversión, sino también gases de efecto invernadero y todo esto lo vamos a relacionar con lo que ya tenemos en las evaluaciones genéticas que son datos productivos que están vinculados con el resultado económico. La meta es potenciar un animal diferente al actual que sea el ideal”, dijo Jones.

La transferencia y validación de tecnologías

Un ejemplo claro de esa fortaleza es el proyecto FPTA para la transferencia y validación de tecnologías de bajo costo, pero con alto impacto productivo, como mejoras de manejo que aportan una mejora continua en la productividad, como medidas de manejo.

Los resultados de este proyecto se presentan el jueves 29, a la hora 18, en el marco de una jornada virtual del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (proyecto FPTA CriluMerinos, aprobado para trabajar durante 3 años con cinco productores agrupados al Consorcio).

El presidente del Crilu adelantó que es un proyecto innovador porque “se financiaba la transferencia de tecnología de productor a productor. Había técnicos contratados que en el caso del Crilu y eran cinco productores los beneficiarios, pero eran casos de estudio con buenos datos productivos.

En cada caso se buscaba qué aspectos eran mejorables conversando los productores, con los técnicos. Se hacían propuestas, en base a mediciones y chequeos que iban logrando. El Crilu no solo logra afinar las lanas, hace empresas con buenos resultados productivos.