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Granjeros solicitan no habilitar importaciones

Productores salteños procuran recuperarse sin perder el mercado

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Daños. Temporal destruyó galpones, invernáculos y cultivos, con pérdidas totales en algunos casos

El impacto climático provocado por el temporal de la madrugada del pasado 18 de julio, dejó a 300 productores hortifrutícolas de Salto enfrentando uno de los escenarios más difíciles de los últimos años, con invernáculos destruidos, estructuras colapsadas y cultivos dañados en todo el cinturón frutihortícola de la capital salteña.

Miguel Villarroel, productor de la zona, destacó la rapidez con que actuó el Gobierno frente a la emergencia, aunque advirtió que el verdadero respaldo deberá reflejarse también en medidas que permitan sostener la comercialización de la producción nacional.

Sobre la situación actual, dijo que “un impacto tan generalizado como fue en esta ocasión se ha visto muy poco. A veces hemos tenido vientos que voltearon una zona chica o heladas que quemaron parte de los cultivos, pero ver productores a los que se les cayeron todas las estructuras o un porcentaje muy alto de ellas realmente impacta. Es una situación muy dura para quienes viven de esta actividad”, señaló el productor.

Pese al escenario adverso, Villarroel dijo que “el impacto llegó en un momento donde está saliendo la mayoría de los cultivos que estaban prontos para cosechar. Hay casos diferentes, pero yo creo que si se actúa rápido se puede salvar gran parte de la producción. Capaz no sea la misma calidad que estamos acostumbrados a tener, porque el horticultor salteño hila muy fino y produce mercadería de muy alta calidad, pero sigue siendo un producto perfectamente apto para el consumo”, afirmó.

Más allá de las pérdidas materiales, Villarroel sostiene que existe un gran riesgo para el sector en la comercialización durante los próximos meses. Los daños ocasionados por el temporal afectarán principalmente, la presentación visual de frutas y hortalizas que, aunque mantienen intactas sus condiciones de consumo, podrían ser rechazadas por los canales comerciales acostumbrados a estándares estéticos muy elevados.

“Le pedimos al ministro Fratti, que tenga precaución de no abrir rápidamente las importaciones y que el pueblo, por esta vez, se acostumbre a consumir una mercadería un poquito inferior en lo visual, porque de sabor es exactamente la misma. Tal vez tengamos un morrón un poco más chico o un poquito rameado, pero sigue siendo un producto de excelente calidad para comer”, explicó el granjero.

Además, indicó que “hoy estamos tirando toda la mercadería de segunda y tercera calidad, tanto de boniato, cebolla, tomate o morrón, porque el consumidor no la quiere y las plataformas de venta tampoco la aceptan. Pero no es porque sea mala; ocurre porque hay abundancia y porque siempre se exige la mejor presentación. Lo que nosotros descartamos, muchas veces, es la mercadería que después llega importada”, sostuvo.

Villarroel remarcó que “primero tiene que haber solidaridad” de parte de los consumidores con el sector y, “además, que las autoridades protejan por un tiempo a quienes abastecemos al país con verduras frescas y de alta calidad durante todo el año”, afirmó.

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