Ganadería

Presentaron ensayos sobre IATF y opciones sin Estradiol

“No se vislumbra una consecuencia adversa por la prohibición de Estradiol en tambos, pero hay cierta cautela en ganado de carne”, dijo De Nava.

La Inseminación Artificial a Tiempo Fijo (IATF) es una herramienta valiosa y ampliamente usada en la ganadería de carne y de leche de Uruguay.

Pablo Antúnez

La Unión Europea impuso a Uruguay la exigencia de no usar sales de Estradiol (Benzoato de Estradiol) en los programas reproductivos, cuando la carne y leche de los animales tiene por destino ese mercado. Uruguay debe cumplir con esa exigencia si quiere continuar exportando a ese mercado de alto valor, suprimiendo una hormona que brindó excelentes resultados en los programas de Inseminación Artificial a Tiempo Fijo (IATF) en la sincronización de celo.

“No existen evidencias científicas respecto a que los estrógenos usados en programas reproductivos promuevan residuos en la carne o leche y por lo tanto, sean perjudiciales para los consumidores”, destacó el Dr. Guillermo De Nava, veterinario especializado en reproducción bovina y en el segmento de la cría, con una amplia experiencia en trabajos de campo.

Aclaró que “el pico de estrógeno en sangre alcanzado luego de la administración de sales de Estradiol es similar al que se da en vacas que experimentan un celo natural y es unas 10 veces menor a las concentraciones de estrógeno que se encuentran en una vaca preñada hacia finales del último tercio de la gestación”.

Aún así, la Dirección General de Servicios Ganaderos del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca suspendió el uso de Estradiol -en sus presentaciones que se encontraban en el mercado- desde enero hasta septiembre del presente año (Resolución DGSG/N° 269/020). A partir de la primavera, el estrógeno quedará prohibida definitivamente para usarse en los programas de inseminación en los tambos, según se anunció. En ganado de carne, los animales que hayan recibido al menos una dosis de sales de Estradiol en su vida productiva no podrá destinarse a la Unión Europea. El miedo de los europeos es que pueda ser usado como promotor de crecimiento, por más que en Uruguay está prohibido por ley el uso de hormonales en el engorde del ganado.

Ante este nuevo escenario, se evalúan alternativas en los protocolos de IATF que prescindan del estrógeno. “Deberemos tomar la decisión de usar protocolos de IATF con o sin Estradiol conociendo los protocolos alternativos que prescinden del uso de estrógenos”, admitió De Nava.

La alternativa es el uso de la molécula conocida como GnRh. Es por eso que en el marco de las 48a. Jornadas Uruguayas de Buiatría, que organizó el Centro Médico Veterinario de Paysandú, el Dr. Guillermo De Nava, apoyado por otros colegas, presentó un trabajo técnico, con datos de alternativas que se manejaron en los programas de IATF ante la nueva exigencia y resultados a nivel de campo.

La evidencia discutida en ese trabajo permite afirmar que, “con los protocolos de IATF que ya veníamos utilizando en vacas lecheras desde hace más de dos décadas y que no usan sales de Estradiol en esta categoría, se pueden lograr tasas reproductivas muy aceptables y similares a aquellas que se obtienen con servicios a celo visto (con detección de celo e identificando la vaca que lo presenta)”, remarcó De Nava.

Es por eso que el profesional entendió que “la existencia de esos protocolos publicados por nuestro equipo y que se han utilizado en tambos de Uruguay desde hace más de dos décadas, determinan que los efectos de la prohibición de uso de estrógenos en los rodeos lecheros no tengan mayores consecuencias reproductivas adversas”.

Conclusiones. Para los veterinarios que trabajan desarrollando programas de IATF, surgen nuevos desafíos y serán los encargados de hacer los controles -aplicando la trazabilidad- de los animales de razas carniceras a los que se les aplicó B. Estradiol para poder hacer una segregación usando, en caso de que esos animales se envíen a faena y tengan por destino la Unión Europea. En contraposición con la decisión adoptada por la Unión Europea, esos vientres podrán ser faenados e ir a otros mercados.

Mientras que ese parece ser el caso para vacas lecheras, De Nava y su equipo, destacó que “se necesitan más trabajos de investigación para ser concluyentes con vaquillonas y vacas con cría al pie en estancias ganaderas”.

El protocolo más utilizado en sistemas criadores y con el que se registra en Uruguay una tasa de preñez promedio muy alta de 61,7% en más de 137 mil vientres inseminados, en 636 programas en los últimos años, utiliza Estradiol al inicio del mismo. “Desde que estos resultados son muy buenos y cercanos al potencial registrado internacionalmente con este tipo de tecnologías reproductivas, cualquier restricción en el uso de Estradiol pone en riesgo la posibilidad de continuar alcanzando esa muy buena performance”, dijo el disertante en las 48a. Jornadas de Buiatría.

Los resultados preliminares de ensayos controlados desarrollados durante el 2020 en Uruguay, tanto en vaquillonas como vacas con cría, “permiten inferir que un protocolo modificado que prescinde del uso de estrógenos al sustituir, al inicio del protocolo el Estradiol por otra hormona llamada GnRH, podría alcanzar también resultados satisfactorios, sin sacrificar sustancialmente la tasa de preñez temprana”.

No obstante, se reporta también el hallazgo de “una tendencia a una mayor incidencia de pérdidas de gestación cuando se repite un diagnóstico de gestación a los 7 meses del servicio en aquellos vientres inseminados con el protocolo sin Estradiol”, remarcó el veterinario al explicar el trabajo técnico. La mayoría de los ensayos de campo se realizaron en Ganadera Barracas S.A..

Es importante señalar, según dijo este especialista, que hacen falta “más trabajos técnicos para precisar si el uso de GnRH, en vez de B. Estradiol, tendería, en efecto, a provocar sistemáticamente mayores interrupciones de gestación”, detalló De Nava.

Mientras tanto, la alternativa de uso de un protocolo sin estrógenos discutida en el trabajo presentado en las 48a. Jornadas Uruguayas de Buiatría, “es válida para que se continúe usando la valiosa tecnología de la IATF en Uruguay, aún en las circunstancias en que se requiera evitar el uso de las sales de estrógeno en los programas reproductivos”, afirmó el veterinario. Los trabajos fueron posibles gracias al apoyo de los Dres. Agustín Sanguinetti, Fernando Cunha, Nicolás Feola, Eduardo Lorenzelli y Daniel Cavestany.

Mercado. El miedo de los productores ganaderos es que se afecte el valor de la vaca y la vaquillona en el mercado, si enfrenta la restricción de no poder acceder a las faenas para la Unión Europea. La vaquillona sería la categoría más afectada, pues es demandada por los corrales de engorde para exportar su carne bajo las exigencias de la cuota 486, la que está destinada a ganado joven, cuyos últimos 100 días hayan sido terminados con una dieta en base a granos. Eso el tiempo lo dirá si el Ejecutivo -que hizo varias rondas de consultas entre veterinarios, ciencia, industria cárnica, laboratorios expendedores de la hormona y gremiales de productores- decide finalmente segregar los vientres tratados con Estradiol utilizando la herramienta de la trazabilidad que es modelo en el mundo.

Por otro lado, Paraguay, otro exportador de carne bovina a la Unión Europea, pero con diferentes volúmenes a los exportados por Uruguay a ese destino, también usará la trazabilidad bovina.

Las autoridades sanitarias guaraníes, desde el 31 de marzo de 2020 y por medio de un Decreto, suspendieron temporalmente la faena de vacas y vaquillonas para la Unión Europea de todos los frigoríficos habilitados, al igual que la exportación de carne bovina de estas categorías. La medida pretendía un plazo de análisis y alcanzar un sistema práctico para usar en el país y de auditar en Europa.

Las autoridades de Uruguay ya tienen un modelo de cómo se haría esa segregación y siguen buscando avanzar en un tema que generó miedos y dolores de cabeza, pero los mercados son los que mandan y hay que cumplir sus exigencias.

En las 48a. Jornadas Uruguayas de Buiatría, celebradas esta semana en Paysandú, el Dr. Guillermo De Nava y su equipo, mostró mediante trabajos de campo que “ hay resultados similares en tasas de preñez usando IATF en ganado de carne con protocolos con y sin Estradiol, pero se halló la posibilidad de obtener una mayor tendencia a pérdidas de gestación más tardías”.

Costos de protocolos sin grandes variantes, pero con menos preñez

El costo de los protocolos de IATF no variarán demasiado, se estima que la diferencia será de apenas entre US$ 2 y US$ 3 por vientre. El mayor costo será la pérdida de preñeces, según sostienen veterinarios y expendedores de insumos para el desarrollo de esta técnica de reproducción muy usada en el rodeo bovino.

En los protocolos se utilizaban dos tipos de sales de Estradiol: Benzoato y Cipionato. En ganado lechero no podrán ser utilizado este estrógeno y en ganado de carne, se usaría la trazabilidad para segregar los vientres que alguna vez hayan sido tratados, para que no ingresen a las faenas con destino a la Unión Europea.

La dosis de B. Estradiol costaba US$ 0,20 y la Cipionato de Estradiol US$ 0,10 por animal. La dosis de GnRH es un poquito más cara. El protocolo completo, incluyendo hormonas, semen y honorarios del veterinario valía en la última zafra entre US$ 20 y US$ 25 por cada vientre a inseminar.

El uso de la IATF “viene creciendo en los últimos años y es parejo su uso, tanto en ganado de leche, como en ganado de carne”, afirmó a El País el Ing. Agr. Pablo Barreto, director de Selecta SRL, dedicada a la comercialización de genética probada, con más de 25 años en el negocio de la reproducción.

Barreto afirmó que “es una técnica que vino para quedarse” y agregó que “es muy utilizada en ganado de carne, donde tuvo un crecimiento importante, porque estaba dando muy buenos resultados”.

Años atrás se calculaba que en un programa de IATF se conseguían preñeces cercanas al 50%, pero la técnica se fue afinando y hoy en ganado soltero es común llegar a porcentajes de 60%.

No existe evidencia científica de que el B. Estradiol afecte la salud de los consumidores de carne de animales tratados. A su vez, cabe recordar que Uruguay tiene prohibido desde el 31 de diciembre de 1988, la importación, fabricación, venta y uso de medicamentos veterinarios utilizados para la promoción del crecimiento o engorde en las especies, bovinas, ovinas, suina, equina y aves. Sí están autorizadas las hormonas con destino a reproducción.

Por otro lado, la Comisión Europea se contradice con lo que hoy tiene aprobado. En el European Medicines Agency Veterinary Medicines and Inspections EMEA/CVMP/885/99, considera que después del tratamiento terapéutico y zootécnico con esteres de 17b-estradiol, los niveles de leche y plasma están dentro de los límites fisiológicos.

Considera que “aunque los niveles de tejidos pueden ser más altos que los límites fisiológicos inmediatamente después del tratamiento, se concluyó que en comparación con las tasas de producción diaria de 17B-estradiol en niños prepúberes y en comparación con la cantidad del estrógeno en otros alimentos que forman parte de la dieta humana, el 17B-estradiol al que los humanos estarán expuestos a través de la ingestión de tejido de animales tratados, es biológicamente insignificante y será incapaz de ejercer un efecto hormonal en los seres humanos”. El estudio establece que, por lo tanto, “para el uso terapéutico y zooténico del 17B-estradiol, no es necesario establecer un nivel de ingestión diaria admisible, ni límite máximo de residuos”, concluye el estudio. Uruguay tiene bases sólidas para agarrarse y discutir.